Dios en los Octavos de Final
Radamel tomó la pelota, la acercó a sus labios y le susurró ternura. La acarició, la miró con sus ojos de amante y abrió sus manos para cubrir con su piel la superficie entera y convencerla de que la anhelaba a toda ella, a cada partícula de su brillo esférico, cada rombo y costura. Su … Leer más