Las imágenes existen gracias a un productor de discos francés, Florent Mazzoleni, quien descubrió la obra del fotógrafo estampada en portadas de álbumes locales mientras investigaba la música de África Occidental. En 2010, cuando finalmente dio con Sanlé, el fotógrafo estaba quemando sus archivos. La explicación fue que a nadie le interesaba su trabajo de antaño. Gracias a la intervención de Mazzoleni, la mayor parte de los negativos sobrevivió a las llamas —miles de imágenes de las décadas de 1960, 1970 y 1980— y, así, el fotógrafo tuvo su primera exhibición en 2013. En una película proyectada en el sitio web que creó Mazzoleni, Sanlé (hoy de 74 años) expresa satisfacción con la fama alcanzada. No obstante, su estudio apenas ha cambiado, con un nombre que aún conmemora a una nación desaparecida. “Volta Photo, Burkina Photo”, dice. “Nada cambia, excepto mis tarifas”.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek