“Le Vendeur Sénégalais Qui Fume”, Sory Sanlé, 1972

En 1965, cuando Burkina Faso era la República del Alto Volta y hacía apenas cinco años que se había liberado del régimen colonial francés, el fotógrafo Ibrahima Sory Sanlé abrió un negocio en la pujante ciudad de Bobo-Dioulasso. Muchos fueron a posar a Volta Photo. Algunos clientes se paraban frente a los lienzos profusamente decorados que Sanlé usaba como fondos. Otros preferían llenar todo el cuadro, como este elegante comerciante senegalés con gafas de sol, un bigote tan fino como su cigarrillo, y un billete de lotería en el bolsillo haciendo las veces de pañuelo.

Las imágenes existen gracias a un productor de discos francés, Florent Mazzoleni, quien descubrió la obra del fotógrafo estampada en portadas de álbumes locales mientras investigaba la música de África Occidental. En 2010, cuando finalmente dio con Sanlé, el fotógrafo estaba quemando sus archivos. La explicación fue que a nadie le interesaba su trabajo de antaño. Gracias a la intervención de Mazzoleni, la mayor parte de los negativos sobrevivió a las llamas —miles de imágenes de las décadas de 1960, 1970 y 1980— y, así, el fotógrafo tuvo su primera exhibición en 2013. En una película proyectada en el sitio web que creó Mazzoleni, Sanlé (hoy de 74 años) expresa satisfacción con la fama alcanzada. No obstante, su estudio apenas ha cambiado, con un nombre que aún conmemora a una nación desaparecida. “Volta Photo, Burkina Photo”, dice. “Nada cambia, excepto mis tarifas”.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek