Un antiguo faraón egipcio, quien gobernó hace 4,700 años, era un gigante, han anunciado los científicos. Los restos, los cuales se cree que pertenecen al Rey Sanakht, quien gobernó durante la tercera dinastía, se cree que representan el caso más antiguo de gigantismo que se haya encontrado, indicando que la enfermedad no estaba relacionada con el aislamiento social.
En un artículo publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology, los expertos analizan los restos óseos que se encontraron primero en 1901 en una tumba cercana a Beit Khallaf, alrededor de 70 millas al noroeste de Lúxor. Aun cuando no está claro a quién pertenecía la tumba, fragmentos de relieves que llevan el nombre de Sanakht llevaron a la gente a creer que pertenecía a este rey poco conocido.
La tumba contenía los restos de un hombre muy alto; habría tenido una estatura cercana a los 187 cm, o 6 pies 1 pulgada. Esto es mucho más alto que cualquier otro egipcio de la época, quienes habrían sido más cercanos a 163 cm, o 5 pies 4 pulgadas, en promedio.
Francesco M. Galassi, de la Universidad de Zúrich, Suiza, y sus colegas creen que la estatura inusual de Sanakht fue el resultado de gigantismo, una enfermedad hormonal que da por resultado un crecimiento anormal y excesivo. De ser correcto, éste sería el diagnóstico más temprano jamás de la enfermedad. Otros esqueletos anteriores han sido diagnosticados con acromegalia; aun cuando la acromegalia y el gigantismo tienen una causa similar, la acromegalia ocurre en la adultez y el gigantismo ocurre en la infancia.
En su investigación, el equipo analizó diferentes medidas del cráneo de Sanakht y las comparó con información de bases de datos antropológicas. Ellos compararon sus estaturas promedio contra los de los antiguos plebeyos egipcios para ver cuánto más alto era él. Aun cuando la realeza por lo general era más alta que la gente común, el Rey Sanakht era “mucho más alto” que cualquier otro. “De todas las momias reales conocidas, ningún otro rey o reina cumple con el requisito de gigantismo”, escribió el equipo.
Al analizar el esqueleto, ellos dijeron que “solo sus huesos largos muestran señales de crecimiento exuberante (gigantismo)”, añadiendo que las dimensiones de su rostro no están alargadas al mismo grado. “El supuesto Sanakht probablemente tenía gigantismo, siendo en verdad el caso paleontológico conocido más antiguo del mundo”, continúan ellos.
“En la época antigua, no había disponible algún tratamiento quirúrgico o farmacéutico; por lo tanto, la regresión solo pudo ser resultado de la degeneración de la glándula pituitaria. El infarto, un fenómeno clínico conocido en el mundo moderno, pudo haber ocurrido”.
Aun cuando los investigadores señalan que están “lejos de tener certeza” de que los restos de la tumba sí pertenezcan a Sanakht, “la valoración médica de gigantismo potencial [en] este caso tiene un gran valor ya que podría ser el caso conocido más antiguo”.
Aun más, incluso si el gigante no era el rey en cuestión, posiblemente era alguien de las clases superiores. “El hecho de que estuviera enterrado con honores en una tumba-mastaba de elite, después de llegar a la adultez, sugiere que el gigantismo por aquel entonces probablemente no estaba asociado con la marginación social”.
Este descubrimiento podría dar luz sobre la sociedad en el antiguo Egipto. Se sabe que la gente bajita y los enanos tenían puestos especiales de autoridad, y a menudo se creía que tenían dones celestiales. “Aun cuando la gente bajita era muy favorecida en el antiguo Egipto, especialmente en el período dinástico temprano, no tenemos registros de que la gente muy alta tuviera alguna preferencia o desventaja social especial”, concluyen los investigadores.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek