Hay una consecuencia muy negativa en el boom de la legalización de la mariguana y su uso en la Costa Occidental de Estados Unidos: los productores ilegales están contaminando el ambiente con una celeridad alarmante y de paso, amenazan la salud de las personas y de raras especies silvestres.
Mourad Gabriel, ecologista de Integral Ecology Research Center, en el noroeste de California, dijo a Reuters que el problema es mucho peor de lo que habían pensado los investigadores y los funcionarios gubernamentales. Según sus cálculos, los sitios ilegales de mariguana en tierras federales californianas –donde se encuentra la mayor parte de estos cultivos- contienen 332 mil kilogramos de fertilizantes sólidos, 14.5 mil litros de fertilizante líquido concentrado y 6 mil litros de plaguicidas tóxicos. Esos desechos son lo bastante potentes para dañar a los agentes de la ley que están investigando los cultivos; de hecho, el contacto con esos materiales tóxicos durante redadas o búsquedas de granjas ilegales de mariguana ha enviado al hospital a, por lo menos, cinco oficiales que presentaron sarpullidos y problemas respiratorios, informó Reuters.
Por otra parte, los desechos tampoco son tratados adecuadamente, incluso cuando son descubiertos. Gabriel, quien ha estado en cerca de 100 de estas localidades, dice que aun después que los funcionarios de remediación estatales visitan los sitios para limpiarlos, no realizan un trabajo meticuloso, ya que muchos conservan hasta la mitad de los desechos originales.
Varios estudios sugieren que los desechos de estas operaciones de mariguana pueden dañar animales muy raros. Por ejemplo, una investigación del equipo de Gabriel halló que 10 por ciento de las martas pescadoras halladas sin vida (un mamífero californiano parecido a la comadreja) murió a causa de venenos rodenticidas que suelen almacenarse en las granjas de mariguana para evitar que las plagas de roedores maltraten las plantas de cannabis, pero que terminan envenenando, accidentalmente, a otros animales. También encontraron algunas martas pescadoras que tenían hasta seis venenos en sus organismos, lo que sugiere que el nivel de contaminación es bastante grave.
Estas sustancias tóxicas posiblemente estén afectando a muchos otros animales. Las martas pescadoras “podrían ser nuestros ‘canarios en la mina de carbón’”, dijo Bill Zielinski, investigador de la Estación de Investigación del Pacífico Suroeste, del Servicio Forestal, en entrevista previa conNewsweek. “Temo que, dada la densidad de los sitios de cultivo en tierras públicas de California, todas las comunidades biológicas puedan verse afectadas”, incluyendo la fauna terrestre y acuícola, agregó. Una investigación preliminar sugiere que el veneno de estos cultivos también podría estar matando a los cárabos norteamericano y californiano, dos especies de búhos que se envenenan al alimentarse con los roedores envenenados.
Además del uso de químicos agrícolas tóxicos, el cultivo de mariguana también requiere de grandes cantidades de agua; por ejemplo, el doble de la utilizada para el cultivo de uvas. Según un estudio de 2015, publicado en PLOS ONE, los sitios ilegales del noroeste de California desvían casi un cuarto del flujo de agua regional desde sus vertientes. Dicho artículo también reveló los altos niveles de fertilizantes, plaguicidas, herbicidas y fungicidas presentes en el escurrimiento de las operaciones de mariguana.
La escala del problema aún es poco conocida y mal estudiada, en parte por el estatus legal incierto de la mariguana. Ahora que los tres estados de la Costa Occidental han legalizado el cannabis, funcionarios gubernamentales esperan que más productores se apeguen a los límites legales para el uso de plaguicidas, fertilizantes y demás químicos, y dejen de cultivar la planta en tierras públicas. La Junta Estatal para el Control de Recursos Hídricos de California ha iniciado el período de revisión pública de las leyes que “protegen los suministros de agua superficial y freática, para prevenir la contaminación generada por el cultivo legal de cannabis”, informaKEYT, la filial deSanta Barbara ABC. “Hemos recibido informes anecdóticos y tenemos evidencias de baldes de esas cosas que están vertiendo en los arroyos, donde matan a los peces y envenenan el agua”, acusó Felicia Marcus, miembro de la junta, entrevistada por dicha publicación. Agregó que se espera que esa actividad cese conforme “más gente observe los lineamientos” para cultivar cannabis legalmente. La dependencia anticipa que las regulaciones entren en vigor en noviembre.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek