DACA.— Un gran número de bangladesíes se embarca en un tren para volver a casa y estar con sus familias en el festival musulmán Eid al Fitr, el pasado 22 de junio. Más de 1,500 millones de musulmanes en el mundo celebran el mes sagrado de ayuno y oración del ramadán, que conmemora la revelación divina al profeta Mahoma. El ramadán es uno de los cinco pilares del islam, junto a la profesión de fe, la obligación de rezar cinco veces al día, la limosna y la peregrinación a La Meca. Representa para los musulmanes un mes de piedad, de caridad y de frugalidad. Durante este periodo, que dura 29 o 30 días, los creyentes no pueden comer, beber, fumar o mantener relaciones sexuales entre el amanecer y la puesta del sol. Este ayuno es concebido como un esfuerzo espiritual, una lucha contra la seducción de los placeres terrestres. Pero a la hora de la ruptura diaria del ayuno, las familias se reúnen para comer en un ambiente festivo y la actividad social es intensa. La fiesta del final del ramadán, el Eid al Fitr, se celebra igualmente con fastos, a menudo en familia.