Es terrible que como sociedad no apoyemos a los periodistas en México

Ataviada con un traje negro que hace sintonía con su espesa cabellera, desde la que se balancea una orquídea blanca, Lila Downs reafirma en las letras de su nuevo disco Salón, lágrimas y deseo, su agudo olfato para cantar sobre los claroscuros de México, revelando lo escabroso y lo mágico de una cultura viva que se resiste a morir entre la violencia y la corrupción.

—¿Cuál fue el último libro que leíste, Lila?

—Ahora que se cumplió el centenario de Juan Rulfo me puse a leer en soledad Pedro Páramomientras estuve en su tierra (Sayula, Jalisco), rodeada de un silencio que me hizo pensar en la esencia del mexicano y cómo somos un milagro de Dios, si consideramos todas las cosas que nos pasan.

—¿A qué tipo de cosas te refieres? —pregunto a Lila, quien acude al lugar común de la corrupción en México: la clase política.

—Hay líderes corruptos en los que tenemos fe y resultan más corruptos, tenemos fe en que las cosas cambiarán y salen más problemas de violencia, corrupción, etcétera. Esto también se percibe a través de la prensa, siento que en el periodismo hay un desencanto, una espina que se va metiendo más y más y que no sabemos qué hacer con esto.

—¿Qué opinas de los últimos sucesos sobre los periodistas asesinados en días pasados?

—Es un acto terrible, y también lo es que nosotros como sociedad no apoyemos a los periodistas en la búsqueda de la verdad; es necesario que busquemos justicia para los periodistas en México.

—Y no solo es la prensa, también existe una gran violencia contra las mujeres en el país, por ejemplo…

—México está agobiado por el tema de los feminicidios y a mucha gente la da miedo la palabra feminista, incluso hay mujeres que no entienden cómo usar o aplicar el término a su vida cotidiana.

—¿Se ha radicalizado el término feminista?

—Se ha vuelto un tanto peyorativo ser feminista, se han creado términos como feminazi… hay mucha ignorancia sobre qué significa. Si no fuera por el feminismo yo no podría estar hablando aquí contigo ni poniéndome mis jeans ni votando, es lo que olvidamos y es justo esto lo que hay que decirles y recordarles a las jóvenes.

—¿A dónde tiene que voltear la sociedad para depurarse de esta realidad?

—A veces miramos el arte y la filosofía o a los poetas para encontrar soluciones, y creo que el arte es un ejercicio fascinante porque son códigos de símbolos que nos dan fuerza de otra manera y nos permiten renovarnos.

—¿Qué hace Lila Downs para ser mejor persona?

—A escala personal intento ocupar menos botellas de plástico, no consumir alimentos procesados o embotellados; hay cosas que uno puede hacer para mejorar nuestro entorno inmediato, nuestra familia y lo social; pero también hay cosas que nos preocupan a escala universal y existencial y creo que de eso se trata, de encontrarnos, de controlar el deseo por las cosas materiales que son una debilidad, buscar nuestra mayor luz que es el deseo de vivir, el deseo de amar, que a la vez es nuestro talón de Aquiles por la ambivalencia de sentimientos que nos genera.

—¿Qué es lo último que plasmas en tu música sobre México?

—Son las lágrimas del desprecio, la tristeza, la melancolía y también el gran amor que siento por este país. Es el deseo carnal de volver al pasado de alguna manera, románticamente, esa nostalgia por lo que se fue. Pareciera que los símbolos son solamente sobre el amor y el desamor, lo cual es cierto, pero también aluden a la realidad.