“Debemos ser más útiles para sociedad y gobierno”

Alberto Hernández Hernández es el nuevo presidente del Colegio de la Frontera Norte (El Colef) y sabe que su gestión inicia con retos financieros, de difusión y sobretodo, de proveer información útil a favor de la sociedad.

El Colef tiene 35 años dedicados a la investigación y docencia de alto nivel. De acuerdo al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), desarrolla investigación para generar conocimiento científico sobre fenómenos regionales de la frontera México-Estados Unidos.

El doctor en sociología miembro del Sistema Nacional de Investigadores reconoce que la relación entre academia y gobierno local debe fortalecerse para una mejor toma de decisiones.

Aunque existen proyectos que cuentan con el apoyo directo del gobierno de Baja California, admite que ha habido mejores momentos de colaboración.

El panorama al que se enfrenta no es sencillo. El Colef sufrió un recorte de 22 millones de pesos junto a otras instituciones a nivel nacional por parte del Conacyt, que impacta en la operatividad, becas y planes.

Por eso Hernández dice que diversificará ingresos con alianzas institucionales como universidades de California, Estados Unidos, pero reconoce que carece de un equipo dedicado a recaudar esos fondos.

Aún con el sello de institución de excelencia académica, El Colef enfrenta un revés que impacta directamente a los estudiantes de sus nueve programas de posgrado: hoy reciben pagos más escuetos por un cambio burocrático.

Conacyt modificó el apoyo que otorga a los Programas Nacionales de Estudios de Calidad. Pasó de Salarios Mínimos a Unidades de Medida y Actualización y con ello redujeron las ministraciones.

El arribo de Alberto Hernández a la presidencia de El Colef sucede cuando los estudiantes constituyeron una Asamblea para solicitar apoyo pues se les prohíbe estudiar y trabajar.

Hernández dice que el apoyo que otorgará es manteniendo un servicio gratuito de transporte y estancia infantil, además de alimentos subsidiados.

Será presidente hasta el 2022 y dice que no quiere postularse para un nuevo periodo.

Hoy asume la posición que por 10 años ocupó Tonatiuh Guillén López, también profesor-investigador y ex director del Departamento de Estudios de Administración Pública.

La siguiente entrevista ha sido editada para facilitar su lectura.

—¿Cómo ha sido este primer mes de gestión?

—Muy dinámico. Tiene que ver con la actividad y lo complejo que es el Colef con sus sedes regionales, y con momentos en los que la frontera México-Estados Unidos se convierte en un laboratorio de esta relación y de las cosas que van a suceder en el resto del país.

Ha sido una actividad importante con problemáticas y proyectos nuevos para el desarrollo regional. Entre ellos el desarrollo del Valle de Guadalupe con un proyecto integral de varios centros públicos sobre el tema del vino. Aunque es una pequeña zona el Valle de Guadalupe, tiene un gran potencial. La idea es ser cabeza del proyecto de un consorcio del vino, que vendría a ser un detonador de cambios y muchas actividades productivas.

Tenemos otros proyectos también con nuestra frontera sur. El Colegio tiene que aportar sus estudios y metodologías para el análisis de una relación cada vez más importante con América Central.

—En su plan de trabajo proponía cinco prioridades como presidente de El Colef, ¿siguen siendo las mismas?

—Sí son las mismas. El Colef tiene una presencia importante en medios, pero eso no es suficiente. Debemos tener una inserción directa en nuevos públicos y medios como las redes sociales, generar nuevos productos que tengan un alcance al público general. Nuestros productos muchas veces tienen el carácter de una comunidad muy reducida, la comunidad científica.

La idea también es integrar proyectos de alianzas estratégicas con otras instituciones e investigadores de El Colef. Generalmente el investigador es muy individualista y tenemos que hacer un cambio en la estrategia que nos lleve a sumar más proyectos conjuntos.

Detonar nuestros potenciales, sin duda migración, pero en el estudio de las fronteras a nivel comparado tenemos otras posibilidades. Sumar todas las actividades que nos coloca también en posición estratégica en relación a las instituciones del país, pero sobre todo en nuestras nuevas conexiones con las instituciones de Estados Unidos, sobre todo los consorcios de la Universidad de California y la Universidad de Texas.

Tenemos que ser muy certeros y aprovechar vínculos diversos, tanto docentes como de investigación. Fortalecer nuestras sedes regionales, tenemos esta gran capacidad que está en siete sedes de la frontera, que cubren el 80% de la población de toda la frontera. En lo docente, consolidar nuestros programas que aún faltan de tener el grado de competencia internacional y darle vida a dos proyectos nuevos de doctorado. Potenciar la educación virtual con nuevas ofertas, diplomados y cursos.

—¿Qué tan importante es el aporte científico local para el desarrollo del país?

—Yo creo que si sumamos la comunidad científica en Baja California, es una comunidad bastante poderosa. Si sumamos todos estos grandes centros, — Cicese y El Colef— pero también el capital que ha adquirido la UABC, prácticamente estamos en una posición de vanguardia en relación al resto del país. Somos un enclave científico tanto en ciencias sociales, como en su carácter más puro.

—¿Cómo puede haber un impacto directo en la población de las investigaciones hechas en El Colef?

—Un vínculo distinto con las comunidades. Creo que lo que hacemos nosotros va a ser útil, entonces hacer que esos productos de investigación tengan un impacto más directo. Cómo hacemos para lo que preparamos tenga una incidencia en la materia de las organizaciones, sean empresariales, del sector privado o sector público.

—Con este último cambio que hizo Conacyt a las becas en el que cambió de Salarios Mínimos a Unidades de Medida y Actualización, ¿ya se dio una respuesta a los estudiantes?

—Los estudiantes nos pidieron que nos sumáramos a su propuesta y nosotros estamos reconociendo que hemos hecho una fortaleza y en nuestra capacidad tiene que ver el seguir proveyendo los servicios de transporte y alimentos. El servicio gratuito de transporte y los alimentos, que no han aumentado en más de cinco años. Esa es nuestra forma de poder contribuir. Tenemos un sistema de estancia infantil que ningún centro público tiene, y es la forma de solidarizarnos con esta situación.

—Hablando de recursos, ¿de cuánto fue el recorte al presupuesto federal?

—22 millones de pesos.

—¿Qué riesgos corre la investigación con este recorte y con los que pronostican que seguirán? ¿cómo van a hacer frente a esta situación?

—Lo que hemos hecho es un ajuste de actividades que no nos impacte en la parte sustantiva. Hemos hecho recortes, algunos de operación que tienen que ver con todas las partidas. Finalmente esto nos afecta en combustibles, agua, luz, servicios de operación, viajes. También otras formas en las que podemos ahorrar es redestinar recursos que estaban originalmente en ciertas áreas, hacer recortes y pasarlos a las áreas sustantivas.Todavía necesitamos más soportes para hacer frente a recortes de este tamaño.

—Además de los gastos operativos, ¿qué implican los recortes para El Colef?

—Ahorita no hay tanto problema porque el Colef tiene que reorientar sus recursos a otros fondos. Perdió visibilidad en los fondos externos de instituciones extranjeras, fundaciones. También hay otra serie de fondos con consorcios, con actividades de fondos que el Conacyt aún tiene disponibles. Entonces, tenemos que diversificar nuestra distribución de fondos externos, aprovechar al máximo los fondos Conacyt y echarle mano a las las fundaciones extranjeras que tienen recursos que pueden ser de importancia para la investigación en áreas estratégicas.

Alberto Hernández Hernández inicia su periodo con serios problemas financieros y toma una administración con poca relación gubernamental. FOTO: ANA CAMARENA

—En ese sentido, ¿el Colef tiene un equipo que se dedique a bajar estos fondos?

—No lo tenemos todavía, lo tenemos que reelaborar pero sí tenemos la vía. Tiene que ver con acuerdos con instituciones parecidas a nosotros, vamos a sumar y la suma da posibilidades de más acceso a estos recursos de mayor tamaño.

—¿Cuál es la relación que tiene El Colef con los gobiernos locales, ¿qué interés le ve al gobierno a nivel municipal y estatal?

—Mira, no hemos tenido un acercamiento formal, excepto el proyecto que nos hace tener el apoyo directo del Gobierno del Estado que es el proyecto del consorcio del vino. Es un proyecto que obviamente se ejecutaría a través de fondos mixtos que Conacyt y el Gobierno del Estado ponen el 50%. Este proyecto sería la inversión más importante que tendríamos como El Colef de parte del Gobierno del Estado, en este momento.

La otra parte tiene que ver con investigaciones sobre el tema del agua, desastres y demás que el Colef tiene y obviamente que Gobierno del Estado y gobierno local están manteniendo.

De manera coyuntural está el tema de los migrantes, pero desde luego que la acción de El Colef tiene que ver con el peso y visibilidad que puede tener en cada ciudad. Para unas ciudades es su gran capital lo que haga El Colef porque no hay más instituciones. Aquí nosotros seguramente tendremos una acción distinta a partir de las cosas nuevas que estamos haciendo y del interés y necesidades que tienen los gobiernos locales por información y acción para sus políticas.

—¿Considera necesaria una colaboración más constante entre academia y gobierno?

—Lo que puede hacer El Colef es precisamente hacer más útil la información que posee para la toma de decisiones más acertadas. Cuando no hacemos esto, tenemos riesgos. La información que podemos proveer nosotros, puede auxiliar a la toma de decisiones más certeras.

—¿Qué puede esperar El Colef del gobierno local a nivel municipal y estatal, además de estos proyectos que se abren de vez en cuando?

—Creo que la cuestión es que cada vez tiene que ser más necesaria esta colaboración, porque lo que hacemos no va en contra de la acción del gobierno, sino va a auspiciar y a tomar mejores decisiones. Si nosotros caminamos por vías separadas, simplemente nos estaremos acusando de que unos no socializamos y que los otros no actuamos.

—A nivel histórico, ¿ha habido una colaboración de presidencia o de lo administrativo con el gobierno?

—Sí, sí ha habido momentos de mayor intensidad y momentos de menos, entonces creo que hay que replantear esa historia para poder ser más útiles.

—¿Tiene alguna idea de cómo se podría lograr?

—No, ahora no. Estamos replanteando desde distintas miradas de nuestros departamentos, porque hay temas que son cruciales para la vida de esta ciudad y la región.

—La OCDE y World Bank recomiendan que la inversión a investigación y desarrollo sea más del 1% del PIB, y el promedio ahora es el 2.12 %. En México solo se destina el 0.501 %, ¿qué le dice esto?

—De alguna manera, durante el gobierno del presidente Peña Nieto hubo un aumento histórico en la inversión de ciencia y tecnología, hicimos un salto importante y tuvo impacto en muchos segmentos. Ahora tuvimos de alguna manera un ajuste a este crecimiento, entonces lo que tiene que hacerse es recuperar por lo menos el sentido que teníamos antes. Logramos un aumento y luego un pequeño retroceso. Tenemos que seguir en ese aumento, porque ciencia y tecnología es un elemento detonador del desarrollo económico.

—¿De qué manera?

—En países obviamente que tiene una inversión impresionante, los países asiáticos, por lo pronto. Entonces es una cuestión que tiene que ver con resultados, no es un dinero mal invertido.

—Hay una tendencia a considerar que las ciencias sociales y las humanidades no tienen un peso directo en el desarrollo económico del país y que las ciencias duras o las ciencias exactas, o la economía o las finanzas sí, ¿cómo cambiar esta idea?

—Yo creo que ahí hay una mirada limitada. Lo que hagamos en formación de educación y sobre todo en la construccion de ciencias sociales y en el entendimiento de los problemas sociales es clave. Si nosotros no lo entendemos, ¿cómo lo vamos a resolver?, ¿cómo vamos a resolver el problema de la desigualdad, inseguridad, si no tenemos ese componente de por qué suceden las cosas?

—¿Qué puede esperar el ciudadano de Tijuana o de Baja California de El Colef?

—Primero que es una institución pública que se dedica a la investigación y que sus productos tienen que tener una incidencia directa en el bienestar de la comunidad y la región. A veces no se plasman fácilmente, pero se dejan sentir porque lo que hacemos nosotros tiene un impacto directo en acciones muy diversas. Temas de seguridad, temas de riesgo, temas de medio ambiente, infraestructura urbana, problemáticas de pobreza, los hacemos. Lo que encontremos lleva a cuestiones de recursos adicionales al gobierno por condiciones diversas.

—¿Cuáles serían los temas más importantes que necesita atender tanto la academia como el gobierno en la región?

—Hay un tema que tiene que ver con el tema de desigualdad social, el tema de la inseguridad, —es otro tema central— nuevos potenciales de desarrollo económico, hacia donde tenemos que ir, por qué segmentos tenemos que apostar, son muchos más.

—¿Cuáles son los temas que a usted le gustaría impulsar?

—Pues no tengo así uno. Yo creo que estoy esperando el escuchar mucho a la comunidad y que sean ellos los que tracen esas líneas y nosotros ser los facilitadores de esos proyectos.

—Se refiere usted a la comunidad de El Colef?

—Sí, a la comunidad de El Colef.

—Y en ese sentido, el equipo que usted está armando…

—Sí. El equipo es un equipo integral. Yo prometí que de alguna manera incorporaría muchas de las ideas que los colegas que presentaron su plan de trabajo, lo estoy haciendo y prometí que a varios de ellos los incorporaría y eso ya está sucediendo, prácticamente están, o van a cumplir una función. Entonces es una forma de reflejar que estamos incorporando distintas miradas en el proyecto de la nueva administración.

—Pareciera que cinco años son bastantes, ¿se pueden lograr los objetivos?

—Pues mira, sí, yo creo que son suficientes pero Conacyt está replanteando la situación y sobre todo si realmente la institución requiere de una segundo periodo. Es como una calificación. A veces también son periodos muy largos y esta institución ha tenido ese problema.

—¿Usted no tendría esa intención?

—No , para nada.

—¿Qué pueden esperar los estudiantes, o los aspirantes a los programas que tiene El Colef? ¿qué puede ofrecerles?

—Yo creo que somos una institución muy generosa, que nos hace particularmente distintos a otras instituciones, incluso del sector ciencia y tecnología. Esa mirada de solidaridad y de apoyos es la que debemos tener. Al ser estudiante de El Colef creo que hay ciertos privilegios. Sí los veo, cuando yo voy a otras instituciones y veo las condiciones, creo que somos menos verticales que el resto de las instituciones en la jerarquía, y que los estudiantes son parte de una comunidad muy amplia. Por supuesto su espíritu creativo y crítico se expresa, en términos del tema de género y demás, hemos sido muy abiertos, cada vez más. Creo que hay una buena oportunidad y El Colef es una experiencia para mucha gente, jóvenes que quieren formarse, cursar un programa de posgrado.