Huir del riesgo

Swinder Singh
dormía en su casa en el norte de Londres cuando recibió la llamada. En las
letárgicas horas de la mañana, escuchó mientras la voz al otro lado de la línea
le decía que su hermana menor, Seeta Kaur, de 33 años, había muerto. Geeta, la
hermana gemela de Seeta, fue quien le dio la noticia.

Antes, Jitendra
Saini, cuñado de Seeta, llamó al padre de ella y le explicó que había muerto de
un ataque cardíaco mientras se hospedaba en la casa de su familia en
Kurukshetra, en el norte de India, con su esposo y sus cuatro hijos. Según la
costumbre hindú, dijo Jitendra, la familia de él se encargaría de
cremarla.

El padre de
Seeta le rogó a Jitendra. “No la cremen”, le dijo. “Queremos verla
por última vez”. Su ruego no estaba motivado solo por la tristeza, sino
que tenía sospechas. El esposo de su hija, Pawan Saini, ciudadano indio y
residente británico, a quien él le había presentado a Seeta, había abusado
físicamente de ella durante años, señala la familia de ella. Dos veces, en
Londres, en 2010 y 2013, las hermanas de Seeta lo habían visto tratando de
estrangular a su esposa. La familia de ésta también afirma que Pawan le exigía
repetidamente que dejara que su hijo mayor se mudara a India para vivir como
una especie de hijo sustituto de Jitendra y su esposa, que no tenían hijos
propios. ¿Acaso Pawan llevó a Seeta, ciudadana británica, a India para poder
matarla en un país en el que el sistema judicial está plagado de corrupción?

En Londres, en
las horas que pasaron después de oír la noticia, la familia de Seeta se
apresuró a adquirir boletos para viajar a Nueva Delhi. Mientras hacían sus
maletas, su padre, un tendero retirado, envió a su sobrino en Mathura, India, a
que hiciera el viaje de cinco horas en auto a Kurukshetra. La familia no
llegaría sino hasta el 1 de abril de 2015, todo un día después. Alguien tenía
que vigilar el cuerpo de su hija.

Cuando la
familia llegó finalmente a Kurukshetra, estaba a punto de anochecer. El sobrino
todavía estaba en la casa, evitando que Jitendra y su familia pudieran cremar
el cuerpo. Un numeroso grupo de dolientes también estaba presente, llenando el
piso de tierra y esparciéndose hasta la calle. “Caminé hasta la sala, y pude
ver un ataúd refrigerado de cristal, y el cuerpo de Seeta cubierto con mantas
de pies a cabeza, de manera que no se podía ver el cuerpo a través del
cristal”, dice Swinder.

Swinder comenzó
a abrirse paso a la fuerza en medio de la gente. Una vez que estuvo cerca del
ataúd, trató de abrir la caja. “Me empujaban hacia atrás diciendo “No
lo toques’, dice. Tras forcejear con ellos, levantó la tapa y retiró las mantas
del cuerpo de su hermana. “Pude ver que todo su cuello, desde la parte
alta de su pecho, tenía moretones de color azul y verde”, recuerdo Swinder
con la voz quebrada. “Así que era real, sabes. Se podía ver alrededor de su cuello.
Había sido maltratada”.

Swinder recuerda
haber volteado y gritado a la multitud reunida detrás de ella: “¡No murió
de un ataque cardíaco! ¡Tú la mataste! ¡La estrangulaste!”

La familia de Seeta piensa que ella fue
asesinada por su marido. FOTO: SWINDER SINGH

TRAMPAS MORTALES

En el año 2000,
Naciones Unidas calculó que, cada año, 5,000 mujeres son asesinadas por
familiares supuestamente por deshonrar a sus familias. La cifra de estos
llamados asesinatos de honor está desactualizada y probablemente sea inexacta.
Un vocero del Fondo de Población de Naciones Unidas declaró a Newsweek que,
dado que la mayoría de los asesinatos de honor ocurren “en áreas donde las
bases socioculturales aceptan más este tipo de actividad”, generalmente no son
reportados o se hacen pasar por muertes naturales. (La organización afirma que
actualiza periódicamente sus estadísticas y que aún no ha actualizado la cifra
del año 2000). Algunos países cuentan con sus propios cálculos independientes
sobre el número de asesinatos de honor, pero la complicidad de la familia, que
frecuentemente rodea estas muertes, hace que dichas cifras resulten poco
confiables.

Los grupos
defensores de los derechos humanos de Estados Unidos y el Reino Unido piensan
que los asesinatos de honor transnacionales, en los que los miembros de la
familia convencen a sus víctimas para salir del país y poder asesinarlas, son
un fenómeno creciente. De 2010 a 2014, la Henry Jackson Society, un grupo de
analistas de derechos humanos del Reino Unido, registró 29 casos de asesinatos
de honor de personas que residían en el Reino Unido, con base en informes de
los medios de comunicación. Los activistas afirman que lo más sorprendente de
la cifra del Reino Unido es que 11 de esos asesinatos fueron cometidos en el
extranjero, todos ellos en Pakistán. Es imposible decir cuál es la magnitud
verdadera de esos asesinatos realizados fuera del país, advirtió el organismo:
“No existen cifras confiables sobre el número total de mujeres residentes y/o
ciudadanas del Reino Unido que han sido asesinadas en el extranjero en nombre
del honor”.

Aparentemente,
los perpetradores de sus crímenes piensan que tienen más oportunidades de
salirse con la suya en un asesinato de honor si ocurre en países como Pakistán
e India, cuyas fuerzas policiales y sistemas judiciales están invadidos de
corrupción. Los funcionarios del país de residencia de la víctima tienen menos
posibilidades de enterarse de un asesinato de ese tipo, e incluso si lo hacen,
la policía no puede simplemente viajar a ese país y poner en marcha su propia
investigación. A menos que las personas cercanas a la víctima den aviso de la
muerte de esta y ejerzan presión hacia los abogados para que intercedan, el
crimen se quedará impune.

En el Reino
Unido, el problema de los asesinatos de honor transnacionales atrajo la
atención de una amplia parte del público en 2016. El 20 de julio de ese año,
una joven llamada Samia Shahid fue encontrada muerta en Pakistán. Según se
informa, su familia la había convencido de viajar a su país diciéndole que su
padre estaba enfermo. Cuando llegó, su exmarido, ayudado por su padre, supuestamente
la estranguló.

Naz Shah,
miembro del parlamento de Bradford West, que es el distrito electoral de
Inglaterra donde vivía Shahid, actuó rápidamente cuando el segundo esposo de
Shahid le contó acerca de la muerte de su esposa. A instancias de Shah, la
policía paquistaní investigó la muerte de Shahid, que su familia atribuyó a un
ataque cardíaco. Desde entonces, los funcionarios han acusado al exmarido y al
padre de Shahid de haberla asesinado. Su segundo marido piensa que la mataron
porque desaprobaban su divorcio y su unión con él.

EN JUICIO: El padre, izquierda, y el exesposo,
derecha, de Samia Shahid, una mujer británica-paquistaní asesinada, salen de la
corte en Paquistán en septiembre pasado. FOTO: ANJUM NAVEED/AP

Los asesinatos
de honor transnacionales son particularmente frecuentes en India y Pakistán.
Además de los 11 casos ocurridos en Pakistán y registrados por la Henry Jackson
Society, la organización Southall Black Sisters, un grupo defensor de los
derechos de las mujeres con sede en el sureste de Inglaterra, señala dos
asesinatos de honor transnacionales ocurridos en India. En 2007, una mujer
británica de 70 años, fue encontrada culpable, junto con su hijo, de ordenar en
1998 el asesinato de su nuera, Surjit Athwal, en India porque Athwal
supuestamente tuvo una aventura amorosa. En 2013, un tribunal acusó a
Jagpaljeet Singh Kular de haber asesinado a su esposa en India en 2007, pero la
fiscalía se retiró del caso, diciendo que no había pruebas suficientes.

India y Pakistan
también son los países donde ocurre una enorme porción de todos los asesinatos
de honor. Utilizando el cálculo de Naciones Unidas de que ocurren 5,000
asesinatos de honor en todo el mundo cada año, el organismo internacional Red
de Conciencia sobre la Violencia Basada en el Honor (Honour Based Violence
Awareness Network, HBVA) afirma que alrededor de la quinta parte de tales
asesinatos tienen lugar en India, mientras que otra quinta parte ocurre en Pakistán.
Ambos países son conscientes del problema. En octubre, el gobierno paquistaní
eliminó una laguna legal que permitía que el perpetrador de un asesinato de
honor saliera libre si la familia de la víctima, que podría haber aprobado el
asesinato, perdonaba al asesino. (La ley sigue permitiendo que la familia pueda
salvar al asesino de la pena de muerte).

En India,
históricamente, la policía clasificaba los asesinatos de honor, suponiendo que
fueran reportados, como homicidios comunes. Como resultado, el gobierno indio
no tenía ningún indicio de cuántos asesinatos de honor se cometían cada año,
aunque sabía que el problema era de gran magnitud. En 2014, en un intento de
combatir esta práctica, los funcionarios ordenaron a la policía que clasificara
a los asesinatos de honor como una categoría distinta de asesinato. A pesar de
esta nueva ley, las cifras indican que la policía india sigue catalogando
incorrectamente o pasando por alto cientos de muertes. Después del edicto
gubernamental, la policía india registró 251 asesinatos de honor en 2015, en
comparación con los 28 ocurridos en 2014. Pero incluso la cifra de 251 muertes
está lejos del cálculo anual de HBVA de alrededor de 1,000 asesinatos de honor
en india ocurridos cada año.

La familia
de Seeta Kaur piensa que ella fue una de esas víctimas. Señalan que su
esposo sentía que ella lo había deshonrado, lo había avergonzado frente a su
familia al rehusarse a entregar a su hijo al hermano de él. Argumentan que el
esposo había planeado el asesinato antes de viajar a India, convenciéndola de
viajar a ese país afirmando falsamente que la madre de él estaba enferma. La
familia de ella añade que el esposo también dejó su trabajo antes de que ella
muriera, lo que indica que no tenía planes de volver al Reino Unido.

Pawan Saini
niega haber matado a su esposa, y pone en tela de juicio todas las afirmaciones
de la familia Kaur que Newsweek le planteó por teléfono. En respuesta a las
afirmaciones de su familia política sobre actos de violencia doméstica, señaló
al traductor de Newsweek: “En Londres, aún si le das una bofetada a una mujer,
ella puede acudir a la estación de policía. Nunca la toqué. Nunca lo hice.
Obviamente, tuvimos discusiones como cualquier otra familia, pero nunca le puse
una mano encima”.

Pawan afirma que
él y Seeta hablaron de que su hijo se mudara a India sólo una o dos veces.
Señala que le dijo a su esposa que viajarían a India para celebrar el primer
cumpleaños de sus gemelos. (Sus otros dos hijos tenían seis y ocho años,
respectivamente). También afirma que nunca renunció a su trabajo, sino que le
pidió a su jefe una extensión de sus vacaciones. Tras la muerte de Seeta, Pawan
afirma que decidió quedarse en India, pero no le avisó a su jefe acerca de su
decisión. (Mostró a Newsweek un mensaje de WhatsApp en el que le decía a su
jefe que volvería el 24 de marzo, y no el día 4 de ese mes según lo planeado.
Sus patrones declinaron hacer comentarios sobre sus antecedentes en la empresa,
invocando las leyes de protección de datos).

La organización
Southall Black Sisters afirma que Pawan miente. Este grupo, que actualmente
hace campaña para que la policía británica analice el caso de Seeta, tiene
pruebas de 26 testigos, entre ellos, familiares, amigos, colegas y clientes,
las cuales contradicen las afirmaciones de Pawan. Los testigos afirman haberlo
visto cometer abusos físicos contra su esposa y sus hijos pequeños o haber oído
a Seeta describiendo la supuesta violencia. (Newsweek ha visto un resumen
redactado de las pruebas aportadas por 26 testigos).

Southall Black
Sisters también le mostró a Newsweek una carta que Seeta envió al director de
la escuela de sus hijos. En el documento, pregunta si podrían faltar a la
escuela del 8 de febrero de 2015 al 3 de marzo de ese año, para viajar a India
y visitar a su abuela, que supuestamente estaba enferma. En la carta no se hace
mención de la celebración del cumpleaños de los gemelos, que según Pawan, era
el principal motivo del viaje. El grupo también envió a Newsweek una copia del
P45 de Pawan, que es un documento que los trabajadores británicos reciben
cuando dejan un empleo, y en el que se muestra que su trabajo terminó el 22 de
marzo de 2015, nueve días antes de la muerte de Seeta.

DEFENSORA: La legisladora británica
Nusrat Ghani, de ascendencia paquistaní, envió un proyecto de ley al Parlamento
para abordar los llamados asesinatos de honor. Ni siquiera llegó a ser votada. FOTO:
RAY TANG/AP

DESEO ARDIENTE

Una vez que
Swinder Singh pudo ver el interior del ataúd de su hermana, se dio cuenta de
que tenía razón al sospechar de Pawan. Su familia había hecho consultas en
nueva Delhi sobre repatriar el cuerpo. Swinder y su padre le dijeron a Pawan
que necesitaban llevar el cuerpo de vuelta al Reino Unido, y dicen que él estuvo
de acuerdo en firmar el papeleo necesario en la estación local de policía a la
mañana siguiente. Cuando la familia de Pawan preparó algunas camas, Swinder y
su familia trataron de dormir un poco.

El 2 de abril de
2015, al salir el sol, le exigieron a Pawan que los llevara a la estación de
policía para llenar los formularios de repatriación Querían alejar el cuerpo de
Seeta de su marido y llevarlo al Reino Unido para realizarle un análisis
post-mortem adecuado.

Swinder afirma
que Pawan se retrasó varias horas. Luego, alrededor de las 10 a.m., subió las
escaleras y se sentó frente al padre de ella. “Le dijo a mi padre, ‘la he
cremado’” dice Swinder. “Fue indignante. Mi padre simplemente se quedó helado”.
Como respuesta al horror de su familia, Swinder recuerda que Pawan les dijo:
“Ella era mi esposa”.

Pawan, hablando
a través de un traductor de Newsweek, contradice los comentarios de Swinder.
“Subí las escaleras y dije, vamos a cremar a su hija, y ellos dijeron que no
querían ir”, dice Pawan. “No mencionaron ninguna razón”. Pawan añadió que si la
familia creía que él había matado a Seeta, ¿entonces por qué habían esperado
hasta el día siguiente de haber llegado a India para acudir a la policía?
(Swinder dice que la familia estaba en shock y que pensaron que sería más fácil
firmar los documentos necesarios la mañana siguiente).

Cuando Pawan dio
la noticia de la cremación de Seeta, Swinder dice que corrió escaleras abajo,
donde aún estaba el ataúd, y se detuvo de golpe. ¿Acaso Pawan les había
mentido? Dentro del ataúd, las mantas estaban acomodadas de la misma forma que
la noche anterior. Por segunda vez, Swinder levantó la tapa y tiró de las
mantas. No había nada adentro. Pawan había cremado a su hermana, y al hacerlo,
en opinión de Swinder, había destruido las pruebas de su asesinato.

Aturdida, salió
de la casa con su padre y su hermano y comenzaron a pedir instrucciones para
acudir a la estación de policía local. Swinder señala que 40 de los dolientes
los siguieron a la estación, esperando intimidarlos y echarlos de Kurukshetra,
dice.

En la estación
de policía, la familia encontró a los oficiales letárgicos y aburridos. No
podían armar una denuncia, le dijeron a Swinder, porque no había luz. Unas
horas después, un oficial llamado Ram Kumar entrevistó a los hermanos Saini y
luego fue a hablar con la familia Kaur. El oficial dijo, “Sólo lleven a su
yerno y a sus cuatro hijos de vuelta al Reino Unido y no presenten la
denuncia”, recuerda Swinder.

La familia
ignoró al oficial y presentó una denuncia. Durante 21 días, permanecieron en
India, rogando a la policía que arrestara a Pawan y que investigara
adecuadamente la muerte de Seeta. Swinder afirma que la policía les dijo
repetidamente que analizarían el caso de su hermana, pero ella encontró pocas
pruebas de esto. El oficial, que había sido trasladado a otra estación de
policía, se rehusó a hablar con Newsweek acerca del caso de Seeta y de las
afirmaciones que la familia hizo en contra de él.

LUTO: Hassan Khan, cuya esposa, Zeenat,
fue asesinada por su propia madre, esparce pétalos de rosa en su tumba de
Lahore, Paquistán. FOTO: K. M. CHAUDARY/AP

JUSTICIA NEGADA

Finalmente, la
familia de Seeta voló de regreso a Londres, obligados a dejar a los cuatro
niños pequeños con su padre. Dado que la policía no ha presentado ningún cargo
contra Pawan, la familia de su esposa no tiene ningún derecho sobre ellos. Sin
embargo, razonaron, Seeta era ciudadana británica; seguramente la policía del
Reino Unido querría seguir su caso.

Sin embargo,
como pronto lo averiguaría Swinder y su familia, la ley no estaba de su
lado.

Únicamente hay
una parte de las leyes del Reino Unido que se aplica a los asesinatos de honor
transnacionales. La Ley de Ofensas contra las Personas de 1861 abarca los
asesinatos locales y transnacionales, así como los actos de homicidio no
premeditado. La ley establece que cualquier ciudadano británico que cometa un
asesinato o un homicidio no premeditado en el extranjero puede ser investigado,
juzgado y castigado en el Reino Unido. Sin embargo, esa ley de 156 años de
antigüedad no incluye a los inmigrantes que no cuentan con la nacionalidad
británica, aun si, como el esposo de Seeta, son residentes permanentes legales
y aun cuando sus supuestas víctimas sean ciudadanos británicos. (Las leyes
equivalentes en Estados Unidos y Canadá legislan de manera similar únicamente
contra los ciudadanos de esos países. Francia, Alemania y Australia, naciones
que también tienen importantes poblaciones inmigrantes, sí legislan contra
ciudadanos y residentes que cometan un asesinato fuera del país).

En el Reino
Unido, Nusrat Ghani, una legisladora de ascendencia paquistaní, presentó un
proyecto de ley ante el Parlamento en el que abordaba los asesinatos de honor y
la violencia contra las mujeres que ocurre fuera del país. Sin embargo, aunque
dijo en el Parlamento que la muerte de Seeta era uno de los casos que la habían
instado a escribir la propuesta de ley, sólo establecía “la persecución en el
Reino Unido en ciertas circunstancias, de ciudadanos del Reino Unido” que
cometan asesinatos de honor en el extranjero. La propuesta de ley no logró
pasar a una segunda evaluación.

Para la familia
de Seeta, la deficiencia en la ley de 1861 disminuye sus oportunidades de
lograr lo que consideran una justa resolución del caso. Seis meses después de
que la familia regresó a Inglaterra, la policía india le dijo a Simranjeet
Singh (sin relación con Swinder Singh), su abogado en ese país, que Seeta había
sido asesinada, pero que el asesino aún no había sido localizado. Caso cerrado.
Pawan niega que la policía haya llegado a la conclusión de que se había
cometido un asesinato.

La decisión de
la policía decepcionó a la familia de Seeta. Pragna Patel, miembro fundador del
grupo Southall Black Sisters, declaró a Newsweek que la policía india nunca
entrevistó a la familia y amigos de Seeta. La conclusión de la investigación
significa que la familia se había topado con un obstáculo infranqueable. Los funcionarios
indios piensan que el asunto ha concluido, y la ley del Reino Unido no permite
perseguir a Pawan. Una ciudadana británica había muerto, y su propio gobierno
aparentemente no pudo ayudarla.

Simranjeet Singh
se siente frustrado con los funcionarios británicos. “Toma años obtener
justicia en India”, dice, hablando desde su oficina en Chandigarh, en el norte
de India. Culpa al ineficiente y burocrático sistema legal de ese país y añade:
“Con frecuencia, la justicia la proporciona mejor una autoridad extranjera
desarrollada. No comprendo por qué la policía no ha emprendido ninguna acción
en el Reino Unido”. El abogado dice que la afirmación de la familia de que
Pawan trató de estrangular a su esposa en Londres debería instar a la fuerza de
policía de la ciudad a llevar a cabo su propia investigación. En una
declaración enviada por correo electrónico, la policía metropolitana de Londres
señaló a Newsweek que está respondiendo consultas de los abogados en el Reino
Unido de la familia Kaur. (En septiembre, Shamik Dutta, el abogado británico de
la familia Kaur, pidió a la policía abrir su propia investigación, incluso
examinando las acciones de Pawan antes de salir del Reino Unido).

HERMANAS: El grupo Southall Black
Sisters, una organización femenina de Londres que ayuda a las víctimas de la
violencia doméstica, ha encabezado una campaña de justicia para Seeta. FOTO:
SOUTHALL BLACK SISTERS

La policía
británica no tiene que emprender ninguna acción con respecto a asesinatos
cometidos en el extranjero, pero eso no significa que no pueda hacerlo. Si los
oficiales de policía del Reino Unido piensan que un caso en el extranjero
amerita su intervención, pueden ofrecer su ayuda al país en cuestión. Esto
ocurrió en 2014, después del asesinato de dos excursionistas británicos, Hannah
Witheridge y David Miller, en Tailandia. Sus muertes, que fueron
particularmente brutales, atrajeron una amplia atención de los medios de
comunicación. El entonces primer ministro del Reino Unido David Cameron
presionó fuertemente al primer ministro tailandés Prayuth Chan-ocha para que
permitiera que oficiales de policía británicos observaran la investigación. En
esa época, la policía tailandesa había arrestado a dos sospechosos, y Cameron
deseaba que la policía del Reino Unido se asegurara de se había arrestado a las
personas correctas. Los Miller y los Witheridges, que habían expresado su
preocupación acerca de la investigación, dijeron posteriormente que creían que
la policía tailandesa había arrestado a los verdaderos culpables.

El caso de Seeta
no llegó a los titulares de un solo diario. La policía metropolitana tampoco se
ofreció a investigar su muerte. En un panfleto en el que se pide justicia para
Seeta, el grupo Southall Black Sisters afirma que el Reino Unido está menos
interesado en intervenir en casos relacionados con “ciudadanos británicos no
blancos”. En respuesta, la Oficina de Seguridad Nacional del Reino Unido
declaró a Newsweek que son las fuerzas policiacas individuales, y no el gobierno,
quienes deciden cuáles casos habrán de investigar.

Casi dos años
después de la muerte de Seeta Kaur, la familia no parece cerca de obtener
justicia. Los cuatro hijos de Seeta, un varón de 10 años, una hija de ocho y
dos gemelos de tres, siguen en India con su padre, Pawan Saini, a pesar de un
fallo en el Reino Unido en el que se pide su retorno. Swinder Singh, que no ha
vuelto a India desde la muerte de su hermana hace dos años, no sabe cómo están.
Teme nunca volver a ver a sus sobrinos.

Publicado en
cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek