LOS CENTROS de Control y Prevención de
Enfermedades de Estados Unidos calculan que alrededor de 23 millones de
estadounidenses no han sido examinados para cáncer colorrectal, y deberían
hacerlo. Una colonoscopía puede detectar el cáncer temprano, pero la gente a
menudo hace lo que puede para evitar la prueba porque no es una experiencia
divertida. Pero eso podría cambiar gracias a los gusanos medidores, organismos
bacterianos reptantes y serpientes. David Zarrouk, profesor de ingeniería
mecánica en la Universidad Ben-Gurion, en Israel, desarrolla un robot que se
arrastrará por el tracto intestinal, imitando el movimiento de estas criaturas,
en particular el reptar como una onda. Esto podría hacer las colonoscopías y
endoscopías menos invasivas, eliminar la necesidad de anestesia y hacer las
pruebas de cáncer más o menos agradables.
El paciente tragaría el robot portador de
una cámara revestido en una cápsula no disolvente. Se movería por el cuerpo y
transmitiría imágenes de alta calidad. Zarrouk dice que el dispositivo podría
viajar por todo el sistema intestinal en menos de seis minutos y, luego,
eliminarse naturalmente por el cuerpo. Él añade que la velocidad del reptar se
puede controlar con una palanca de mando.

EL ROBOT podría hacer las colonoscopías y
endoscopías menos invasivas.FOTO:
DAVID ZARROUK/BIOINSPIRED AND MEDICAL ROBOTICS LABORATORY/BEN GURION UNIVERSITY
Los gastroenterólogos ya usan la PillCam,
un dispositivo médico de imágenes con forma de cápsula, pero este simplemente
se mueve por el cuerpo al ritmo de la motilidad digestiva, la cual varía de
paciente a paciente y puede resultar en imágenes que no se pueden usar para
propósitos de diagnóstico. El modelo más pequeño que Zarrouk ha fabricado mide
4 pulgadas de largo, pero necesita tener la mitad de ese tamaño para hacerlo digerible.
Él piensa que su laboratorio puede lograr esto en alrededor de dos años. En ese
momento, le pasará el diseño a una compañía para que fabrique los robots para
probarlos en cerdos, los cuales tienen tractos intestinales similares en tamaño
a los tractos humanos.
El modelo más grande que él ha hecho
—alrededor de 10 pulgadas de largo— se mueve bien en terrenos duros, como el
piso de su laboratorio y al aire libre. También puede escalar verticalmente
entre muros, navegar arriba y abajo en colinas empinadas y nadar en el agua.
“Hallamos que tal vez podría usarse como un robot de búsqueda y rescate, por lo
que ahora estamos desarrollando otra versión”, dice. Pero los intestinos son el
reto máximo. “Cuando pones el robot en una superficie resbaladiza y flexible, a
veces se atasca”.
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Publicado en cooperación con Newsweek /
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