EL CAIRO.— El presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, estrecha la mano del papa Francisco. El sumo pontífice aterrizó el pasado viernes en El Cairo para una visita de dos días destinada a promover el diálogo con los musulmanes, respaldar a los cristianos víctimas de dos mortíferos atentados y mantener reuniones con autoridades del gobierno egipcio y de la Iglesia ortodoxa. Esta visita, rodeada de altas medidas de seguridad, la primera al más poblado de los países árabes, se produce tres semanas después de dos ataques contra iglesias coptas ortodoxas que causaron la muerte de 45 personas, reivindicados por el Estado Islámico. “Es un viaje de unidad y fraternidad”, dijo el papa a los periodistas que lo acompañaban en el avión que lo llevaba a El Cairo. “Hay una especial expectativa por el hecho de que la invitación llegó de parte del presidente de Egipto, del patriarca de los coptos católicos y del gran imán de Al Azhar”, añadió. La visita de Francisco también tuvo como objetivo reactivar las frías relaciones entre la Universidad de al Azhar y el Vaticano, crispadas en 2006 tras las controvertidas declaraciones del entonces papa Benedicto XVI en las que pareció vincular el islam con la violencia.