Evan Buechley, estudiante de doctorado de la Universidad de Utah, se sentía decepcionado. Había dedicado mucho tiempo y esfuerzo a arrastrar el cadáver de una vaca hacia un área silvestre para fijarlo con estacas y estudiar qué tipo de carroñeros acudirían a comérselo y cómo. Sin embargo, parecía que varias criaturas, quizás una manada de coyotes, se lo habían llevado.
Pero su dolor se convirtió en emoción cuando descargó las fotos de la cámara activada por movimiento colocada a un lado del cadáver. Las imágenes mostraban a un tejón enterrando completamente a la vaca, algo que nunca antes se había visto. Otro de los siete cadáveres que dejó en el bosque había sido enterrado casi por completo por otro tejón en menos de dos días.
Antes de este hallazgo, detallado en un estudio publicado el 31 de marzo en la revista Western North American Naturalist,a los tejones se les conocía solo por “ocultar” o enterrar pequeñas criaturas como roedores e incluso liebres, tratándose de animales un poco mayores. Nunca se había observado a ningún tejón enterrando algo más grande que él mismo, y ni hablar del cadáver de un ternero cuatro veces más grande que él mismo.
Como lo explican Buechley y otros autores del estudio, entre ellos, Ethan Frehner, estudiante de último año de la Universidad de Utah, los tejones excavaron grandes agujeros debajo de las reses que luego se hundieron, permitiendo que los animales hicieran “desaparecer” a su presa bovina. Después, las dos criaturas pasaron hasta 11 días en su nueva morada subterránea, dándose un festín de carne muerta y durmiendo.
Robert Harrison, biólogo de la vida silvestre de la Universidad de Nuevo México que no participó en el estudio, afirma que este último y el video nos dan “un breve y fugaz vistazo al interior del mundo de los tejones, un mundo al que muchos de nosotros los biólogos quisiéramos entrar y permanecer durante mucho, mucho tiempo, teniendo en cuenta, por supuesto, que comer carne podrida en una sucia madriguera es mucho mejor para los tejones que para nosotros”.
“El hecho de que un animal tan pequeño dedique el tiempo y la energía a enterrar un cadáver más grande que él mismo muestra la tenacidad y determinación que se requiere para sobrevivir en la naturaleza”, continúa Harrison. “El tejón del video comprendió claramente el golpe de suerte que había tenido y lo aprovechó al máximo, independientemente de lo agotador que pudiera haberle resultado enterrar el cadáver. El tejón no era ningún tonto”.
Al igual que otros animales, algunos tejones parecen más dispuestos que otros a afrontar una tarea desafiante, señala Howard Clark, biólogo de la vida silvestre que trabaja en un grupo de consultoría de California y que ha estudiado a los zorros y los tejones. Añade que los tejones podrían desempeñar una función mayor que la esperada en la descomposición y reciclaje de los nutrientes provenientes de animales de gran tamaño.
Los tejones se encuentran en toda el área que abarca México, Estados Unidos y Canadá, donde se han clasificado como especie en peligro de extinción. Han tenido mejor suerte en Estados Unidos, aunque se han erradicado de muchas áreas y su población va en descenso.
Buechley afirma que el hallazgo demuestra la importancia de este tipo de investigaciones básicas del mundo natural, las cuales tienen mayores dificultades para obtener financiación (el estudio fue apoyado por una subvención de la Fundación Nacional de Ciencia). En palabras de Buechley, “si desconocemos esa conducta tan característica de uno de los animales más abundantes en América del Norte, [imagínense todo] lo que ignoramos acerca del mundo natural”.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek