En Baja California la demanda de vivienda es uno de los temas más sensibles para la población. En Tijuana, según la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) en el 2010 existían 553 mil 115 viviendas.
De acuerdo al estudio “Mercado de Vivienda de Baja California” de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), la demanda anual de vivienda para el año 2000, era de 36 mil 238 nuevas viviendas.
Por otro lado el diagnóstico de residuos sólidos urbanos para Tijuana, elaborado por el Colegio de la Frontera Norte y por la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza, concluye que de todos las entidades fronterizas, Baja California es la que mayor volumen de generación per cápita tiene. Datos del Ayuntamiento estiman que se generan 1,500 toneladas diarias de basura sólo en Tijuana.
¿Pueden el tema de vivienda y basura ser complementarios? Si se aprovechara una porción de esa basura para la construcción de vivienda, se resolverían problemas como el mal manejo de los residuos, la falta de los servicios de recolección que genera problemas sociales, económicos y de salud, además del innegable beneficio al medio ambiente.
Nuevos usos se le pueden dar a una botella de vidrio dentro de las viviendas, al integrarse como tragaluz, o las botellas de plástico rellenas de basura que pueden servir como ladrillos o al periódico como aislante y las llantas como muros de contención.
En Colombia y Guatemala, ya existen viviendas y escuelas que se construyen con plástico, vidrio y llantas. En Cuba se ha elaborado un cemento alternativo a base de residuos de la industria azucarera, y en Tijuana se elaboran muros de contención con neumáticos.
Esto último ya se hace en la ciudad de manera informal por asentamientos irregulares que las usan para estabilizar taludes o para la elaboración de escaleras.
También de manera formal hay al menos una empresa que ha aprovechado el desecho de llantas derivado del gran parque vehicular existente en Tijuana y las ha incorporado como una solución para la retención y estabilización de suelos contra la erosión.
El desarrollo y la socialización de técnicas para la construcción con residuos, pueden beneficiar además a parte de la población que no tiene acceso a créditos hipotecarios o financieros por parte de las principales instituciones dedicadas al financiamiento de la construcción, ampliación o mejoramiento de las viviendas, como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit). Esto sin mencionar que el costo sería mucho más barato.
La nueva política de vivienda del gobierno federal incentiva mediante Programas como EcoCasa de la Sociedad Hipotecaria Federal; Vivienda Sustentable de Sedatu/Conavi; Créditos Verdes de Infonavit y Ecotecnologías del Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Fovissste), la sustentabilidad en las viviendas.
Sin embargo estas medidas son aún insuficientes para resolver el problema del desabasto de vivienda y no están considerando a la basura como un elemento de construcción.
Un paso urgente es reconocer que la basura no es más que un conjunto de oportunidades para la generación de vivienda barata y confortable. Entonces podremos darnos cuenta de esta oportunidad que representa el binomio basura-vivienda.