La zona centro de Tijuana, acostumbrada a recibir millones de personas a lo largo de su historia, fue golpeada por la inseguridad, el virus AH1N1, la crisis económica y el endurecimiento de las revisiones para cruzar la frontera hacia Estados Unidos después del atentado terrorista contra las Torres Gemelas en el año 2001.
La presencia de turistas se redujo drásticamente en la primera década del 2000 y pronto estuvo casi abandonado, pero hoy atraviesa por lo que inmobiliarios y promotores llaman una etapa de regeneración.
“La regeneración esta que estamos viviendo con tantos proyectos nuevos, nace en un bar: El Dandy del sur”, cuenta Genaro Valladolid Garduño, asesor comercial inmobiliario y director de proyectos como Esquina Sarah, Eazy living y Distrito Revolución.
Entre el año 2007 y 2008, a ese bar de la calle sexta y al centro de la ciudad, llegaron pintores, escritores y músicos que se fusionaron con la apertura de otros bares y restaurantes.
Con la crisis galopante, los dueños de los espacios comerciales estuvieron obligados a bajar sus rentas y esos locales fueron ocupados por artistas que montaron sus estudios.
Gustavo Chacón, vicepresidente del Consejo Estatal de Profesionales Inmobiliarios de Baja California (CEPIBC), dice que el atractivo de la zona es esa escena cultural que se extendió por los pasajes de la avenida Revolución que antes estaban abandonados.
La oferta ahora incluye boutiques, cafés, restaurantes y la conocida cerveza artesanal.
“Lo mejor que pudo haberle sucedido a la ciudad son este tipo de proyectos mixtos. Más que un proyecto como antes se hacía, de construir un edificio con departamentos donde tenían que irse a otra área para diversión o trabajo, ahora con estos edificios mixtos se está integrando todo”, comenta.
Para Valladolid Garduño, el punto de partida en la renta de espacios comerciales y de vivienda, fue la remodelación que hizo Grupo Inmobiliario Bustamante del edificio en calle séptima y avenida Constitución, que entre 2013 y 2014, estaba desocupado casi por completo.
Dice que la intención fue atraer de nuevo a quienes desde la década de los 50 dejaron la zona centro para mudarse a la “zona dorada” que comprende las colonias Cacho, Hipódromo o Chapultepec.
La diferencia es que ahora pagarían rentas más altas que el promedio en el centro.
“A lo mejor era más, digamos ‘hipster’. Más joven, un poco más aventado, fue hace tres años. En los últimos tres años ya la zona cada vez da más opciones”, dice Valladolid.
Ahora, continúa, llegaron “las personas un poco más entre comillas ‘fresonas’, que dicen: ya veo todo lo que está pasando”.
Junto al desarrollo de viviendas también nacieron espacios colaborativos de trabajo.
En 2013 fue Index Open Studio, un espacio diseñado por dos arquitectos que rentaron una pieza en un edificio viejo junto a la avenida Revolución.
Su cofundador Tony Haro dice que invirtieron en el centro porque la avenida Revolución “es la más bonita” de la ciudad y porque lograron una buena negociación por un espacio que estaba en desuso, algo común en aquellos años en el centro.
Los espacios de colaboración ocoworkson oficinas abiertas donde conviven distintos profesionistas. Son comunes en ciudades como Nueva York o San Diego, pero exóticos en Tijuana.
“No es un negocio millonario. El verdadero valor está en la comunidad que se ha generado”, dice Haro tres años después de dirigir el espacio.
Algunos de los que iniciaron compartiendo oficinas en Index, dice Haro, hoy tienen empresas propias.
Hoy sus clientes son profesionistas mexicanos o estadounidenses que ofrecen servicios de administración, contabilidad o arquitectura a compañías en los Estados Unidos.
Haro dice que él y sus clientes comparten una visión sobre el centro. “Nos siguen porque saben que el centro se está desarrollando bien, pero en cámara lenta”.
En poco tiempo Tony Haro descubrió que sus clientes preferían rentar espacios “pequeños pero privados”. Con las ventajas de tener cerca la posibilidad de colaborar con otros, adaptó su negocio.
En el caso de la renta de vivienda, el escenario no es distinto.
El Vicepresidente del CEPIBC dice que la gente prefiere rentar por distintas razones: son jóvenes que no tienen acceso a crédito hipotecario, o están en constante movimiento por motivos de trabajo.
“Tienen buen nivel de renta, sin embargo no vemos que se entusiasmen por comprar una propiedad”, menciona.
El inmueble que siguió fue Brick 10, en la calle décima, entre las avenidas Madero y Negrete. Construcción que partió de cero para crear tres mil metros cuadrados para oficinas y comercios que hoy está completamente ocupado.
“Nos dimos cuenta que había muchos negocios que querían estar en el Centro. Que no era ya nada más porque estuviera barato, porque esos precios que se rentaron allí, son más caros que muchas oficinas en la zona Río”, resalta Género Valladolid.
Con esa inercia, Grupo Bustamante desarrolla condominios en el edificio Revolución 1764 en la avenida del mismo nombre, entre las calles novena y décima.
Terminada su construcción en diciembre del 2016, para mediados de enero de este año, sus 20 departamentos y 200 metros cuadrados de locales comerciales quedaron ocupados, dice Genaro Valladolid.
Pero no es una vivienda que cualquiera pueda pagar.
Las rentas en los nuevos van de 600 a 820 dólares mensuales por vivienda, y de 12 a 16 dólares el metro cuadrado para comercios y oficinas.
Quienes pueden cubrir las rentas en esos lugares son ejecutivos, norteamericanos o mexicanos que laboran en Estados Unidos, y jóvenes de antiguas familias de la ciudad que trabajan en sus negocios, dice Valladolid.
Así, hay dos proyectos más, pero a cargo de Cosmopolitan Group: Uno es Esquina Sarah que incluirá espacios comerciales y una terraza gastronómica sobre avenida Revolución, e Eazy living con 65 departamentos entre las calles séptima y octava sobre la avenida Niños Héroes.
El vicepresidente del Consejo Estatal de Profesionales Inmobiliarios asegura que desde el año pasado comenzaron a notar la llega de hispanos y de jóvenes de la llamada generaciónmillennialpara ocupar esos departamentos.
Los jóvenes de la Generación Y, conocidos popularmente comomillennials, son aquellos que nacieron entre 1980 y 2000, que hoy oscilan entre los 17 y 37 años de edad y crecieron en un mundo plenamente tecnológico y conectado mediante las redes sociales.
“Esto ha sido atractivo para los jóvenes porque, hablando de losmillennials, andan buscando algo usualmente en ese sentido (…) no es que se vayan a quedar establecidos en un solo lugar por un largo tiempo”, dice Chacón.
Asegura que los espacios de vivienda, de entre 60 a 70 metros cuadrados, tienen una alta demanda.
“Para ellos es suficiente. Porque en realidad laboran, duermen y cualquier actividad que tienen la realizan en su entorno”, agrega.
Valladolid responde que para complementar la regeneración de zona centro hace falta mejorar el alumbrado público que está directamente ligado a los problemas de inseguridad; la conclusión de las obras rehabilitación de calles en curso, y la limpieza.
“La zona está relativamente sucia”, dice el asesor comercial inmobiliario.
De todo esto, el reconocido diseñador gráfico Lance Wyman considera que la regeneración de cualquier zona va más allá.
Antes de su charla “Íconos Urbanos” en la Universidad Iberoamericana en Tijuana, Lance dice que el caos en las ciudades es algo habitual.
“Porque la ciudad es vida, es la naturaleza de la ciudad. Eso puede salirse de las manos si es mucho. Hay maneras de controlarlo”, asienta.
Para Tijuana recomienda controlar la publicidad en las calle, considera vital un buen sistema de transporte y enfatiza la prioridad del peatón sobre los vehículos.
“Creo que para lograr que un programa funcione en una ciudad, debes estar en contacto con todas sus partes, apunta.
Sobre el elevado costo de vida que llega a una zona con su regeneración responde que es siempre un problema.
“Debes tratar de balancear lo caro con lo que la ciudad realmente obtiene de ello. Creo que hay mucho que hacer con el gobierno de la ciudad para que la ciudad avance. Y en esos casos, la gente debe de participar, son problemas que se deben hablar”, recomienda el diseñador gráfico.
Siempre habrá quien pueda pagar más que otra persona, pero sin un balance en la planeación, alguien resultará afectado, añade.
Mientras desarrolladores presumen la regeneración del centro como suya, artistas, comerciantes y jóvenes se han apropiado culturalmente del centro.
Y por lo visto, en poco tiempo, los jóvenes con mayor poder adquisitivo también lo hará con sus viviendas.