La ley de la oferta y la demanda nunca engaña. Desarrolladores de vivienda y miles de familias tijuanenses están comprando casas más amplias y cómodas aunque estén retiradas de las zonas céntricas de la ciudad y cuesten más.
En los últimos años la vivienda económica que los empresarios llaman de “interés social”, ha sido cada vez menos negocio.
La compra de casas más grandes ha sido motivada por apoyos crediticios cada vez más amplios y por una modificación en los reglamentos de Condominios, Acciones de Urbanización y Edificación de Tijuana, que obligaba a las inmobiliarias a construir casas espaciosas.
La vivienda económica es aquella que cuesta menos de 300 mil pesos. La popular cuesta hasta 500 mil. Y la media o residencial tienen un precio superior a los 700 mil pesos.
Estas últimas son las que actualmente persiguen ambas partes: vendedor y comprador en Tijuana.
Las desarrolladoras porque vieron que la vivienda media es más rentable, y los ciudadanos porque priorizan la tranquilidad y comodidad de vivir a sus anchas, en las afueras de una ciudad que no descansa.
En gran medida esta tendencia ha sido propiciada por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit). Aunque los subsidios federales para la vivienda han disminuido, según empresarios de la construcción, los créditos para adquirir casa son cada vez mayores.
En otras palabras, el gobierno subsidia menos, pero Infonavit y los bancos prestan más.
El propio Infonavit anunció a finales del año pasado que este 2017 destinaría “una cantidad histórica al financiamiento” para mejorar, ampliar, construir, o adquirir casa.
Infonavit es la institución que financia el 70% de la vivienda en México, y como resultado de sus créditos más amplios, la clase media ya puede aspirar a casas más grandes y mejor equipadas, entre el millón y los dos millones de pesos.
“La gente ya no te compra cualquier cosa”, dice Gilberto Jiménez, director de plaza en Tijuana para la constructora PromoCasa.
Aunque existe un amparo contra las disposiciones del Ayuntamiento que encarecieron a las casas de interés social, en Tijuana la población prefiere la vivienda media.
Jiménez dice que sus clientes están comprando su segunda o tercera casa. Las familias que ahora encuentran su hogar en desarrollos nuevos, lo hacen para disfrutar de la conveniencia del espacio y la tranquilidad que ofrece vivir apartado del ruido y del tráfico.
Juanita Maldonado es originaria de Sinaloa y llegó a Tijuana hace dos años con su familia. Me recibe en el patio de una casa que le compraron sus hijas en la colonia Loma Blanca.
Ella dice que es feliz viviendo más cerca de Rosarito que del centro de Tijuana.
Para llegar a su casa hay que subir una pendiente, y aunque Juanita no sabe manejar, no le incomoda. Dice que el transporte se toma en la carretera, en cuanto baja la cuesta.
A su casa la rodean decenas de otros fraccionamientos en serie, y varios centros comerciales que cuentan con cine, restaurantes de comida rápida y tiendas departamentales.
Su prioridad al momento de elegir casa, dice, es el espacio y vivir lejos del bullicio de la ciudad.
“Todos andan muy a prisa, se atraviesan todos por todos lados, hay mucho movimiento vehicular”, dice Juanita.
Jiménez, como director de PromoCasa, explica que al igual que Juanita, muchas personas exigen mejores espacios y amenidades, así como organización vecinal.
Magaly Osorio, madre de familia, compró hace tres años en una privada en Ribera del Bosque, rumbo a Santa Fe, y comenta que también le motivó la tranquilidad de vivir alejada del centro de la ciudad.
Dice que no necesita ir a otros puntos de la ciudad, por eso la ubicación no es problema. Asegura que todo lo que necesita lo tiene cerca.
“Muchísima gente está dispuesta a sacrificar la ubicación si le das más terreno o más construcción”, dice Jiménez. “La gente valora más tener espacio”.
Cinco o 10 años atrás, los patios eran de un metro y medio hacia atrás, por el ancho de la misma casa.
Quienes compraron esas casas, comenta Urbano Chávez director del Indivi, hoy buscan otras opciones con tal de mejorar el aspecto de su vivienda.
El Indivi es el Instituto para el Desarrollo Inmobiliario y de la Vivienda para el Estado de Baja California, una dependencia de gobierno que vende terrenos con facilidades para que los habitantes construyan su propia casa.
Junto a la necesidad de mejores aspectos, está el encarecimiento de la vivienda popular y el acceso a mejores créditos.
Así, las condiciones se han dado para que el negocio de las inmobiliarias se mueva hacia la vivienda media.
De acuerdo a Jiménez, por cada venta de una vivienda usada, se pacta una vivienda nueva en Tijuana. Cosa que no sucede en otras ciudades de Baja California.
El director de PromoCasa indica que las personas que escogen vivir en casa usada quieren una ubicación más céntrica, y quienes buscan casa nueva, prefieren dormir en la tranquilidad de la periferia.
La tendencia es que esta población circundante crezca.
Pero el tiempo pasa y Tijuana conurba con otros municipios.
Urbano Chávez, del Indivi, dice que Tijuana, Rosarito y Tecate ya están prácticamente conurbadas.
“Hacia Tecate estamos a cinco kilómetros para conectarnos. Y en Rosarito, como sabemos, por el lado de la costa estamos prácticamente pegados, por Santa Fe y Cuesta Blanca”.
Según la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología de Tijuana, la vivienda se desarrolló hacia la periferia de la ciudad porque el costo de la tierra allá es menor.
Pero hay Tijuana para rato. La ciudad aún dispone de 24 mil 445 hectáreas de suelo apto para desarrollo de vivienda en el centro de población, de acuerdo al secretario de Desarrollo Urbano de Tijuana Alejandro Lomelín.
“Parece poco pero es bastante”, dice Urbano Chávez.
Lo suficiente para que este año aumente el desarrollo y venta de viviendas en Tijuana.
En 2017 se entregarán 7 mil 958 viviendas nuevas y mil 196 usadas, lo cual representa un aumento del 48% y 40% cada una, con respecto a las cifras del 2016, según la Canadevi.
En este crecimiento se proyecta el ascenso de la vivienda media, y una caída en el desarrollo de casas del tipo económica y social.
En 2016 la vivienda media registró una demanda del 19% en Tijuana. Este año se espera que suba al 25%, de acuerdo a la proyección de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda de Baja California.
Más allá de proyecciones, el verdadero reto es que Tijuana crezca en orden.
El secretario de Desarrollo Urbano de la ciudad dice que esto se resuelve coordinando a inversionistas y gobierno para satisfacer demanda de vivienda.
Porque después de todo, cualquiera desea vivir cómoda y plenamente en cualquier punto de la ciudad.
Antes de que Magaly Osorio decidiera comprar su casa en los suburbios de Tijuana en dirección a Rosarito, rentó en dos zonas de Tijuana y finalmente apostó por invertir en la periferia.
“Más que nada busco el bienestar de mis hijos”, dice Osorio, “[por eso] me gusta aquí”.