SUS POBLACIONES aumentan lentamente mientras las majestuosas grullas trompeteras viven bajo una amenaza constante. No de los depredadores o el cambio climático o la pérdida de hábitat, sino de gente con armas.
Aunque las autoridades rara vez atrapan a quienes matan a las grullas, lograron detener a uno en Texas. A fines de octubre, un juez sentenció a cinco años de libertad condicional a un hombre de 19 años que mató a tiros a dos grullas trompeteras… y se jactó de ello.
Ese caso es un ejemplo raro de un enjuiciamiento exitoso bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, que prohíbe la matanza de animales protegidos. El castigo puede incluir hasta un año en prisión y multas de hasta 50 000 dólares por cada animal.
El delincuente, Trey Joseph Frederick, confesó haber matado a las grullas en enero, cerca de la frontera de Luisiana. El magistrado Zack Hawthorn revocó la licencia de caza de Frederick durante cinco años, y lo sentenció a 200 horas de servicio comunitario —el máximo que la corte ha impuesto a este tipo de delito—, y también ordenó el pago de una multa de 25 810 dólares, la cual se dividirá entre la Fundación de Parques y Vida Silvestre de Texas e International Crane Foundation, organización que cría grullas y las libera en la naturaleza.
Esta es la segunda vez que alguien ha sido enjuiciado por matar una grulla trompetera bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción. En 2012, un hombre de Dakota del Sur fue multado con 85 000 dólares y sentenciado a 30 días de cárcel. También recibió dos años de libertad condicional y servicio comunitario, y le revocaron sus derechos de caza durante dos años. La multa fue inusitadamente elevada porque fue hallado culpable de amenazar a los testigos, explica Lizzie Condon, una coordinadora de proyectos de International Crane Foundation.
Las grullas trompeteras —unas aves blanquinegras que alcanzan una talla de hasta 1.50 metros— casi se extinguieron en la década de 1940, cuando su población disminuyó a solo 20 individuos. Desde entonces, las liberaciones de International Crane Foundation han elevado la cifra a cerca de 450. Sin embargo, estos animales siguen siendo abatidos en cantidades alarmantes por cazadores furtivos, sin que haya una razón perceptible. Según la organización, de las grullas de la población migratoria oriental cuya causa de muerte pudo determinarse, casi una de cada cinco fue muerta a tiros. Y en los últimos cinco años, más de 20 animales han sido abatidos con balas, pero los delincuentes rara vez son arrestados.
Hay cuatro grupos de grullas trompeteras en Estados Unidos, dos de los cuales son migratorios. El más grande de estos, con una población total de más de 300 individuos, invierna en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Nacional de Aransas, Texas, y pasa el verano en el Parque Nacional Wood Buffalo, en el norte de Alberta, Canadá. El grupo migratorio oriental, con poco menos de 100 aves, migra de Wisconsin a Florida. También hay diez grullas no migratorias en Florida, y alrededor de 40 en Luisiana. Los dos animales que Frederick mató se habían internado en Texas desde Luisiana. Esto significa que él solo exterminó a cinco por ciento de esta población.
Liz Smith, directora del programa para Texas de International Crane Foundation, dijo que la organización estaba relativamente satisfecha con el castigo impuesto a Frederick, pero decepcionada porque la multa no fue mayor, ya que la fundación debe invertir más de 110 000 dólares para criar una sola ave y liberarla en la naturaleza. Condon agrega que el alto costo refleja todo el equipo y la mano de obra implicados. Ver una grulla muerta a tiros “es realmente perturbador —añade—. Muchos hemos dedicado nuestras vidas a esto”.
SENTENCIAS MENORES
Matar una grulla es ilegal bajo varias leyes estatales y también bajo la legislación federal conocida como Tratado de Aves Migratorias. La ley aplicada a los infractores depende de las circunstancias, pero la más grave es la violación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción. Para ser acusado bajo esa legislación, el perpetrador debe confesar que conocía la identidad del animal, como hizo Frederick. En varios casos, las personas halladas culpables de matar grullas bajo leyes diferentes recibieron sentencias más ligeras que Frederick. En juicios celebrados en Wisconsin y Texas se ordenaron multas de 2000 y 5000 dólares, respectivamente, pero un hombre que mató una grulla en Indiana pagó una multa de un dólar, señala Condon. Y en casos juzgados en Florida y Luisiana no se establecieron multas.
El crimen de Frederick indignó a la comunidad local de cazadores, informa Smith. En una declaración enviada a Newsweek por correo electrónico, Ducks Unlimited, una organización de conservación que apoya la caza legal, escribió que “los individuos que, a sabiendas, violan las leyes de vida silvestre de Estados Unidos deben ser descritos como cazadores furtivos, ladrones o infractores, pero nunca deben ser llamados cazadores. Una responsabilidad esencial del cazador es respetar la vida silvestre… y cumplir, inequívocamente, con las leyes y los reglamentos de vida silvestre”.
Varios cazadores que debatieron el caso en el sitio Texas Hunting Forum manifestaron que Frederick se libró fácilmente del castigo. “Tal vez sea joven, pero es un adulto y un cazador experimentado”, escribió uno. “Si está dispuesto a matar, a sabiendas, un ave protegida y jactarse de ello, no está capacitado para cazar ni para tener un arma de fuego”. Otro crítico dijo: “[Frederick] no mostró el menor remordimiento por lo que hizo. Solo lamentó que lo atraparan”.
Hace varios años, la International Crane Foundation inició una campaña para generar conciencia sobre la grave situación de las aves. La fundación ha instalado vallas publicitarias, pagado anuncios de servicio público en la radio y televisión locales, y ha tratado de apelar a los cazadores, informa Condon.
Asimismo, el grupo ha realizado encuestas en Alabama por donde, hasta hace poco, las grullas trompeteras han comenzado a migrar tras una larga ausencia. Condon dice que dichas encuestas han revelado que la mayoría de los residentes no había oído hablar de estas aves y no sabía que vivían en la región; desconocía lo raras que son y el gran esfuerzo dedicado a su recuperación. Los anuncios de la fundación en Alabama y otras regiones donde viven estas aves enfatizan que las grullas trompeteras ofrecen un gran incentivo a los aficionados a la ornitología, y generan ingresos turísticos. Así que esto no es solo cuestión de naturaleza y aves hermosas. También se trata de dinero. Y las grullas muertas no atraen turistas.