El director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, John Holdren, constató durante un debate sobre la planeada Misión de Redirección de Asteroides (ARM) de la agencia espacial, que la Tierra es altamente vulnerable al impacto de asteroides potencialmente catastróficos.
“No estamos completamente preparados, pero estamos en una trayectoria para conseguir mucho más,” declaró Holdren, de acuerdo con el sitio Space.
El proyecto ARM de la NASA constará del lanzamiento de una sonda robótica a finales de 2021 rumbo al asteroide 2008 EV5, de 400 metros de diámetro y relativamente cercano a la Tierra. Al llegar él, tomará varias toneladas de la roca y las trasladará a la órbita lunar para que allí sea estudiada por astronautas de la cápsula Orion, que será enviada a la Luna en un futuro.
Con la muestra, los tripulantes de Orion podrán descifrar la tecnología idónea para la desviación de asteroides que representen peligro de choque con la Tierra, por lo que el funcionario aseguró que la ARM puede ayudarnos a saber con mayor certeza como enfrentar el problema.
“Ambos impactos cogieron al mundo por sorpresa. Sabemos que esto ocurre”, apuntó Holdren.
Eventos como el impacto en Chelyabinsk pueden ocurrir una vez cada cien años y el de Tunguska se considera un evento con frecuencia de una vez cada 1,000 años.
Eventos como el impacto en Chelyabinsk pueden ocurrir una vez cada cien años y el de Tunguska se considera un evento con frecuencia de una vez cada 1,000 años.
Sin embargo, Holdren destacó que “si nuestra civilización va a ser tan capaz como nuestra tecnología permite, tenemos que estar preparados para, incluso, estos acontecimientos inusuales, ya que podrían hacer mucho daño a la Tierra”, dijo.
“Esta es una situación ante la que hace 65 millones de años, los dinosaurios sucumbieron. Nosotros tenemos que ser más inteligentes que los dinosaurios”, agregó.
“Esta es una situación ante la que hace 65 millones de años, los dinosaurios sucumbieron. Nosotros tenemos que ser más inteligentes que los dinosaurios”, agregó.
Como antecedente a esta misión futurista, el pasado 9 de septiembre la NASA envió la sonda Osiris-Rex hacia el asteroide Benu, como parte de su primera misión de ida y regreso a un astro de ese tipo, para obtener información sobre los orígenes de la formación de los planetas y la vida en el Sistema Solar.