Los
carakines se pusieron muy de moda en China en el verano de 2012. Una moda que no
se va porque les ayuda a las mujeres orientales a conservar su piel blanca,
comoYao Wenhua,
de 58 años, que sin pudor alguno confiesa que teme ponerse morena, porque
entonces la gente pensaría que ella es una campesina.
Son
máscaras parecidas a las que lucen los de la lucha libre y que se las ponen las
mujeres para evitar las quemaduras en sus rostros, “así como los terribles
rayos ultravioletas que producen cáncer en la piel”, señalan las adeptas a los
carakines.
No
sólo se aprecian en adultos, hay niñas que las llevan. Y se ven horribles, ni
cómo decir que no, pero parece no importarles: “es un asunto médico no estético”.
Una prenda cómoda, práctica y barata: unos cuatro dólares.
El
tema de los carakines regresó a las redes sociales por los burkinis, y la
prohibición que estableció el gobierno francés de usarlo en algunas playas de
su país, y que luego echó para atrás.
Las
chinas sólo ocultan piel, ni dogmas ni radicalismos; van a la playa y usan el
carakini para protegerse del sol. No es privativo de China, en varios países
asiáticos las damas le temen a las arrugas causadas por los rayos ultravioleta pero,
sobre todo, a dejar de verse tan blancas
como sea posible. Las cremas aclarantes son muy populares en Japón, Corea del
Sur y Tailandia, por ejemplo.
Las
chinas que usan carakinis a veces también visten trajes de baño que les cubren
todo el torso y los brazos, similares a los burkinis y a los trajes de baño de
los surfistas.
En
días recientes, algunas personas se han burlado en Twitter y otras redes sociales
de la prohibición de los burkinis, y han preguntado qué harían las autoridades
francesas si las mujeres chinas aparecieran usando sus carakinis.
La
polémica en Francia sobre la prohibición de los burkinis –populares entre
algunas musulmanas–, por parte de al menos 30 municipios franceses, se
endureció hasta que un tribunal supremo francés echó para atrás la prohibición.
Para
los chinos el boato en torno al burkini no es un gran tema de conversación,
aunque algo se dice, como el comentario de Li Ahong que escribió: “Esto no es
un paso hacia la civilización, sino uno hacia atrás, a la barbarie de
intervenir en los asuntos personales. Si se permite andar desnudos, también se
debe permitir andar cubiertos”.
Alguien
por ahí se muestra de acuerdo con las inquietudes sobre la seguridad asociadas
con el burkini: “¿Y si traen bombas bajo el burkini?”