Honduras y Guatemala son los dos países más “peligrosos” del mundo para los activistas del medio ambiente, debido a la persecución y agresiones de las que son víctimas, denunció este jueves Amnistía Internacional.
“Una insidiosa oleada de amenazas, cargos infundados, campañas de difamación, ataques y homicidios contra activistas ambientales y del territorio, llevados a cabo en los últimos meses, ha convertido a Honduras y Guatemala en los países más peligrosos del mundo para quienes protegen los bienes o recursos naturales”, afirma en un comunicado la organización de derechos humanos con sede en Londres.
Amnistía llegó a esa conclusión en un nuevo informe publicado seis meses después del brutal asesinato, en Honduras, de la líder indígena y activista ambiental Berta Cáceres, el 2 de marzo pasado.
El documento denominado “Defendemos la tierra con nuestra sangre” explora “el aumento de la estigmatización, las amenazas, los ataques y los homicidios, así como la falta de justicia”, a los que se enfrentan los opositores de la minería, extracción de madera y producción de energía hidroeléctrica.
La organización explica que las personas defensoras de los derechos al territorio, al medio ambiente y de los relacionados con el acceso a la tierra, están en alto riesgo de sufrir agresiones por su actividad en el mundo.
Menciona que América Latina es la región que representa el mayor riesgo para las personas que trabajan en estos temas ya que en 2015, de los 185 asesinatos de defensores y defensoras de la tierra y el medio ambiente registrados a nivel global por la organización no gubernamental Global Witness, 122 ocurrieron en esta región.
“Este reporte se concentra en Honduras y Guatemala, teniendo en cuenta que en ambos países se ha registrado una gran intensidad de ataques y amenazas contra personas defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente, y que recientemente han optado por la creación y el fortalecimiento de las instancias gubernamentales de protección a personas defensoras de derechos humanos”, dice el documento.
En ese sentido, Amnistía recuerda que Honduras ha sido clasificado por Global Witness como el país con el mayor número de asesinatos de defensores de la tierra, el territorio y el medio ambiente per cápita en todo el mundo, con 12 ocurridos tan solo en 2014.
Mientras que en Guatemala, dice, de acuerdo con los datos de la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (UDEFEGUA), entre el año 2000 y agosto de 2015, el grupo de las y los defensores de pueblos indígenas y/o ambientalistas fue el más atacado
Para Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía, el asesinato de Berta Cáceres en Honduras “parece haber marcado un mortal punto de inflexión para quienes defienden los derechos humanos en la región”.
“La falta de una investigación transparente y efectiva sobre su homicidio ha transmitido el abominable mensaje de que disparar a alguien a quemarropa por enfrentarse a poderosos intereses económicos está, en la práctica, permitido”, afirmó.
En Guatemala los activistas ambientales “han sido objeto de constantes campañas de difamación dirigidas a estigmatizarlos y desacreditarlos para obligarlos a abandonar su trabajo legítimo”, apunta el informe.
“Estas campañas han incluido acusaciones y procesamientos por cargos falsos para silenciarlos”, agrega. “La falta de justicia contribuye a la atmósfera de miedo e impunidad que facilita estos crímenes”, puntualizó Guevara-Rosas.