Seis personas murieron este domingo en Oaxaca, a causa de los enfrentamientos registrados entre elementos de la Policía Federal y Estatal e integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), durante los cuales agentes de seguridad fueron señalados de abrir fuego.
Los choques se produjeron en el poblado de Asunción Nochixtlán cuando alrededor de 800 policías federales y estatales lanzaron gases lacrimógenos para desalojar a miles de maestros que desde hace una semana bloqueaban carreteras apoyados por cientos de estudiantes y otros simpatizantes.
Los enfrentamientos también estallaron en otros poblados donde había bloqueos, como Hacienda Blanca y Juchitán de Zaragoza.
Varios disparos se escucharon durante las caóticas escenas en Nochixtlán. La prensa nacional e internacional publicó imágenes en las que se observa a uniformados armados con fusiles y pistolas. Varios testimonios difundidos por los medios de comunicación así como videos dan cuenta de la misma información.
Los lesionados, muchos de ellos en estado “crítico”, fueron resguardados en la iglesia de Asunción Nochixtlán para luego ser trasladados a varios hospitales. Paramédicos desplegados en la zona confirmaron bajo anonimato a la agencia AFP -por no estar autorizados a dar información- la muerte por proyectil de arma de tres personas: dos jóvenes de 23 y 28 años y un menor de edad, aparentemente estudiante de secundaria.
Aunque en un inicio la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) negó que sus agentes estuvieran armados, horas después reconoció que usaron armas para repeler balas de un grupo “radicalizado” que disparó incluso contra la población.
“Efectivamente muy al final del proceso llegó un grupo de Policía Federal en apoyo, que portaba sus armas de cargo”, dijo el comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, al precisar que “ni siquiera el propio magisterio estuvo involucrado en estas cosas”.
Esta mañana, Galindo dijo a Radio Fórmula que policías federales, con apoyo de estatales, recurrieron a sus armas tras ser rodeados por unos 2000 personas, algunas de ellas haciendo disparos.
“Vivimos una emboscada, una situación totalmente diferente”, lo que obligó a que los federales, con el apoyo de policía estatal, “llegaran con sus armas de cargo para tratar de ayudar a la población”, refirió. Agregó que ya se “realizan las necropsias” para determinar si alguno de los fallecidos, de entre 19 y 33 años de edad, fueron víctimas de disparos policiales.
Se trata de “la acción represora de los gobiernos federal y estatal”, denunció a su vez la disidencia magisterial en un comunicado, donde aseguró que aún no ha realizado un recuento de víctimas “debido a las condiciones de gravedad del desalojo policial”.
“La resistencia es pacífica pero estamos preparando retenes, preparándonos para un desalojo ante la represión desmedida del gobierno de Enrique Peña Nieto”, dijo a la AFP un vocero del comité ejecutivo de la sección 22 que no quiso identificarse por miedo a represalias.
“No han querido dialogar. Dicen que ya no hay vuelta atrás” con la reforma, dijo el líder magisterial.

La CNS reconoció que sus agentes usaron armas para repeler balas de un grupo “radicalizado” que disparó incluso contra la población. Foto: Cuartoscuro.
Juan Garcis Garcia, dirigente de la Sección 22 de la CNTE, dijo el lunes que ocho personas murieron en la “masacre”. Los maestros aseguran que los actos de violencia son de “infiltrados” vestidos de civil y piden la renuncia del gobernador Gabino Cué.