Apenas con un mes y cuatro días en el poder, el presidente interino de Brasil, Michel Temer, perdió a su tercer ministro acusado de corrupción en la estatal Petrobras.
En esta ocasión, se trató del ministro de Turismo Henrique Eduardo Alves, mencionado por un delator en el esquema de corrupción, presentó su renuncia para “no comprometer o crear ninguna dificultad para el gobierno”, explicó en una carta pública.
Sergio Machado, expresidente de la subsidiaria de Petrobras Transpetro, acusó a Alves de recibir más de 1.5 millones de reales, alrededor de 442,850 dólares, en sobornos provenientes del esquema delictivo montado en la petrolera.
Temer acaba de completar su primer mes al frente del gobierno tras la suspensión provisoria de Dilma Rousseff, que enfrenta un juicio de destitución en el Congreso por supuesto maquillaje de las cuentas públicas.
Alves es su tercer ministro en renunciar golpeado por el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil.
En los primeros 20 días de mandato, Temer ya había visto caer a su ministro de Planificación, Romero Jucá, quien fue grabado en secreto por Machado afirmando que era necesario que cayese el gobierno Rousseff para “frenar la sangría” causada por la investigación del megafraude.
El ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, también dejó el cargo después de que se filtraran grabaciones en las que criticaba la investigación por corrupción.
Otras declaraciones de Machado a la fiscalía, con jugosos detalles del fraude a cambio de una reducción de su condena, saltaron a la luz el miércoles e involucran directamente a Temer, quien le habría pedido personalmente recursos ilícitos provenientes del esquema corrupto que operaba en la petrolera para financiar la campaña de un diputado federal a la alcaldía de Sao Paulo en 2012.
Machado dijo a la fiscalía que se reunió con Temer y éste le solicitó “recursos ilícitos de las empresas que tenían contrato con Transpetro” para la campaña de Gabriel Chalita, por el valor de 1.5 millones de reales, alrededor de 431,000 dólares al cambio actual.
Temer negó toda vinculación con el esquema de sobornos que durante una década drenó más de 2000 millones de dólares de Petrobras.
“No voy a dejar que esto siga de largo. Hablo con palabras indignadas para registrar una vez más que esta liviandad no puede prevalecer”, dijo Temer en una declaración en el Palacio de Planalto transmitida en directo por la televisión.
“No vamos a tolerar afirmaciones de esta naturaleza”, añadió en su tono formal habitual, pero visiblemente irritado, un día después de conocerse la confesión de Sergio Machado, expresidente de la subsidiaria de Petrobras Transpetro.