“Si no reaccionamos, veremos más masacres como la de Orlando”

El presidente Barack Obama pidió este jueves en Orlando, Florida, donde el domingo pasado 49 personas fueron asesinadas en una de las peores masacres perpetradas en Estados Unidos, cambiar el debate sobre las armas de fuego.

Poco después de reunirse con familiares de las víctimas, Obama llamó a los congresistas a ponerse “a la altura” y votar en favor de propuestas que limiten la venta de armas en el país.

“Si no reaccionamos, veremos otras masacres como ésta”, advirtió el mandatario. “Aquellos que defienden un acceso fácil a fusiles de asalto deberían reunirse con estas familias”, afirmó.

Obama y su vicepresidente Joe Biden depositaron, en un pequeño monumento improvisado, 49 flores en honor a las 49 víctimas “inocentes” fallecidas en el ataque. “Estas familias son parte de la familia estadounidense”, dijo el mandatario poco después.

“Nuestros corazones también están destrozados”, comentó. “Podemos impedir tragedias. Podemos salvar vidas”, dijo, subrayando que las personas en duelo con las que se reunió no estaban interesadas “en luchas políticas”.

El mandatario agradeció a los equipos de emergencia médica que actuaron tras el peor ataque que sufre el país desde los cometidos el 11 de setiembre de 2001.

Cuatro días después de la matanza, que fue reivindicada por el grupo Estado Islámico (EI) al cual el asesino dijo obedecer, el presidente acudió en auxilio de una ciudad que no hace más que comenzar su duelo.

En Orlando y alrededores comenzaron a celebrarse las ceremonias fúnebres de las 49 víctimas de la masacre. La primera fue, en la tarde del miércoles, la de Javier Jorge Reyes, un vendedor de 40 años de origen puertorriqueño.

También se multiplican los actos y concentraciones, como la velada de caridad organizada en el club gay Southern Nights la noche del miércoles y destinada a captar fondos para el personal de Pulse, la discoteca homosexual atacada el domingo.

El atentado del domingo fue realizado por Omar Mateen, un estadounidense de 29 años, de padres afganos, que fue muerto a balazos por la policía y que en un llamado al 911 (emergencia policial) reivindicó su pertenencia al EI.