FRESNILLO, Zacatecas.— En el interior del Itacate, un par de comensales ocupan una de las 15 mesas, y Gustavo, el sonriente y cordial mesero del restaurante, informa que este 5 de junio el lugar luce vacío porque los fresnillenses están ocupados con el voto.
“Yo no iré, todos son iguales”, dice el hombre de 40 años cuando le pregunto si al concluir su jornada laboral acudirá a alguna casilla. “Fresnillo ya está jodido y nadie puede salvarlo”, sentencia.
El Itacate no es el único establecimiento desolado. Al mediodía, en las calles alrededor de la plaza principal del municipio, apenas transitan algunas personas, la mayoría de ellas mujeres huicholes con enaguas de distintos colores y mantos que cubren sus cabezas.
—Es culpa de las bandas —agrega Gustavo.
—¿Cuáles? —inquiero.
—Son varias, prefiero no hablar de eso, caballero.
Un rato después, el ambiente solitario prevalece en la cuna de los hermanos Ricardo y David Monreal. Este último exalcalde de Fresnillo, que ha sido catalogado por la procuraduría local como el más inseguro de Zacatecas, con el doble de homicidios por cada 100 000 habitantes que el promedio nacional.
Faltan poco más de ocho horas para que los primeros números del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) arrojen que el virtual ganador de la elección de gobernador es Alejandro Tello, de la coalición PRI-Verde-Panal. Afuera de la casilla instalada en la Escuela Secundaria 3, una señora menuda y de cabello entrecano confiesa que votó por David Monreal, el candidato de Morena que hace seis años compitió bajo la siglas de PT. “Para que regrese Ricardo, lo extrañamos en Fresnillo”, explica.
En la primaria vecina de la calle Zapata se repite la misma imagen: apenas dos o tres personas tachan boletas, pese al clima templado de la una de la tarde.
—¿Llegué tarde o dónde está la gente? —pregunto a unos de los funcionarios de casilla de la secundaria 3.
—No, no. Sí vienen, por momentos, para no dejar, pero a veces no se respeta la voluntad. Algunos tienen miedo, andan muchas patrullas y militares. Pero todo tranquilo.
—¿Usted ya votó?
—Lo haré en un momento, sigo indeciso. Quiero atinarle a los ganadores.
Más adelante, a un par de calles del corazón de Fresnillo, circula un convoy de tres camionetas comandadas por soldados. Es una escena común por el rumbo: el municipio y la frontera del estado con Durango y Jalisco se militarizaron apenas hace unos años, cuando aparecieron los descabezados, los colgados y las narcomantas.
A una calle de la plaza principal, un ejemplar del día anterior de El Sol de Zacatecasanuncia: “Levantan y asesinan a dos policías en Juan Aldama”. El percance aconteció al norte de Fresnillo, los elementos custodiaban material electoral. “El día anterior, encontraron con diez balazos a un muchacha de 20 años aquí mismo, en Las arboledas”, informa Fredy, un escuálido vendedor, y agrega: “Son cosas que pasan aquí, y como ves, a nadie le importan, los periódicos no venden”.
—Hay un par de casillas por aquí. ¿Ya fuiste a votar?
—No. Supongo que será por el PRI, ¿o por quién me aconsejas?

En la comunidad de Plateros, hombres, mujeres y personas de la tercera edad sufragan sin problema alguno en las casillas instaladas en la escuela primara “20 de noviembre” y el Teatro local. Foto: Guillermo Rivera.
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Oriundo de Plateros, una de las comunidades de Fresnillo, un taxista llamado Vladimir anuncia que en un par de minutos dará su voto a David Monreal. El hombre moreno y de generosa barriga tiene dos razones para hacerlo. Una: “Ricardo hizo mucho por Fresnillo, pavimentó Plateros. No dudo que David haga más, si gana, sería como el regreso de su hermano”. Y dos: “Todos son rateros, Ricardo también hacía lo suyo, todos hacen lo suyo, a mí no me engañan, pero al menos él compartía, y estos del PRI son más rateros y tacaños”.
Fresnillo, al parecer, resume todas las frases comunes de las desilusiones políticas.
Tras recorrer diez kilómetros, el taxista arriba a Plateros, donde nació Ricardo Monreal. Siendo un veinteañero, se afilió a las juventudes del PRI y al poco tiempo fue regidor de Fresnillo. Mientras se desempeñaba como legislador federal, generó redes políticas en todo Zacatecas para lograr su gubernatura.
El templado clima de hace un par de horas se va esfumando. Ocho policías locales resguardan la casilla en el edificio bautizado “Teatro” y, a diferencia de Fresnillo, aquí hay más electorado visible. “Yo no voto por David, voto por Ricardo”, afirma, esperanzada, una mujer robusta de nariz pequeña. Comparte su deseo: que la tranquilidad regrese a su tierra.
Cuando, gracias a su riqueza mineral, Zacatecas representó fuertes ingresos a la Corona española durante el Virreinato, era imposible imaginar que los grupos de la droga se disputarían el territorio del estado conformado por 58 municipios. Para su mala suerte, terminó colindando con Durango, Jalisco, Coahuila y San Luis Potosí, y, por esa cercanía geográfica, hoy es zona de guerra de los cárteles de Los Zetas, Pacífico, Golfo y Jalisco Nueva Generación.
El propio David Monreal recibió acusaciones de colusión con el crimen organizado durante su paso como alcalde de Fresnillo. Uno de los principales slogans de Alejandro Tello culpaba a la familia Monreal de instalar a la delincuencia organizada en Zacatecas, sin aludir a que, durante la administración de Amalia García, fue el presidente Felipe Calderón quien puso en marcha los enfrentamientos contra el narcotráfico y la relativa paz del estado se fulminó.
Años después, en 2011, al comienzo de la gubernatura de Miguel Alonso, los diarios no se daban abasto con titulares sobre ejecuciones, e indicaban que el narcotráfico ya abarcaba el 80 por ciento de Zacatecas, según datos de la procuraduría estatal.
“Ahora ha estado tranquilo, lo peor ocurre allá en Fresnillo, Juan Aldama, Luis Moya, Loreto, Pinos”, indica Vladimir, quien acaba de alimentar las casillas con tres boletas: la de gobernador, ayuntamiento y diputados.
Frente al santuario de Plateros, visitado por turistas que quieren ver la imagen del Santo Niño de Atocha, a los comercios de cerámica, imágenes religiosas, cinturones de piel, collares, pomada de peyote y otros recuerdos, les falta algo: clientes. “O están votando o hay que esperar a la temporada alta”, dice Antonio, un comerciante que atiende su negocio en un tianguis vacío. El sexagenario recuerda que a unas casas de aquí habitaban los abuelos de Ricardo y David Monreal. “Quién sabe si ellos vuelvan a gobernar, yo creo que gana el PRI”, pronostica, sin sospechar que adivinó el resultado. “Aquí apoyamos a David, pero no es lo mismo de antes. Aunque, mira, yo recuerdo que con Ricardo nos fue bien, después todo mundo se fue al norte”.
Otras de las razones de la migración es que Zacatecas nunca se ha distinguido por su amplia industria. El estado quedó marginado del crecimiento económico porque a sus gobernantes no les preocupó construir más carreteras. Como pocas empresas llegaron, se disparó la migración a Estados Unidos, sobre todo en zonas del norte del estado, donde no hay campo ni industria. Los pueblos se vaciaron.
“Lo malo fue cuando llegó el crimen”, precisa Antonio, “sabemos que existía, pero no había tanta confrontación y matanzas, eso cambió hace unos años”.
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Ineptitud, corrupción e impunidad. De acuerdo con Rodolfo García Zamora, experto en migración, remesas y desarrollo regional, las tres palabras y sus 28 letras caracterizan la administración de Miguel Alonso.
El lunes 6, el director de la Unidad en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), un hombre delgado y de abundante cabello cano, recuerda en su cubículo las publicaciones periodísticas que revelaron que Juan Alonso, hermano del aún gobernador, se encargó de distribuir la obra pública estatal en los últimos seis años y se asignó, en todos los casos, el 20 por ciento de los proyectos. “Esta ha sido una verdadera elección de estado. El gobierno de Alonso interfirió en el proceso electoral”, afirma.
—¿De qué manera?
—Con los recursos de la entidad compraron votos en colonias y comunidades rurales, donde está la población más vulnerable. No estamos descubriendo el hilo negro. El PRI lleva 80 años ganando elecciones de esta manera. Sabe quiénes son los operadores en las zonas. Van y entregan despensas y reparten dinero. Con meses de anticipación, controlan las credenciales de electores.
En esta entidad con más de millón y medio de habitantes, más del 50 por ciento vive en pobreza, de acuerdo con el Coneval. “Que existan 290 000 hambrientos crónicos, permite a un gobierno comprar elecciones. La migración ya no es escape. En 10 años, se han deportado de Estados Unidos más de 80 000 zacatecanos, y aquí hay un déficit anual de 15 000 empleos”, lamenta el investigador.
Observador de los grupos políticos que predominan en Zacatecas, García sostiene que Alonso y Tello conforman el mismo proyecto y comparten un perfil idéntico: “No plantean propuestas serias ante los problemas del estado: desempleo, pobreza, desarrollo rural, educación, violencia creciente”.
Con 247 513 votos, Alejandro Tello obtuvo 66 938 más que David Monreal, que llegó a los 180 575, en una elección en la que participó más del 58 por ciento del electorado, según el PREP. La amplia diferencia en el resultado, indica, “se debe a esa estructura del control del voto. Es la misma lógica de otros partidos. La diferencia es que el PRI, en el caso de Zacatecas, contaba con todos los recursos para seguir en el poder”.
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La respuesta de David Monreal fue un rotundo no. “No vamos en alianza”, respondió cuando la dirigencia local del PT se entrevistó con él con la intención de formar una coalición en las elecciones de 2016. Magdalena Núñez, excandidata del PT y exalcaldesa de la ciudad de Zacatecas, cuenta que la dirigencia nacional de su partido también buscó diálogo con Andrés Manuel López Obrador. “Siempre respondieron: ‘Vamos solos, nos interesa posicionar la marca rumbo a 2018’”.
Apenas unos días antes de la votación, el audio difundido por Anonymous reveló la conversación entre los Monreal. Impaciente, Ricardo reprende a su hermano:
—Oye, no te localizo, parece que yo soy el candidato. Yo estoy más preocupado que tú. Te vale, te duermes, estás aislado. Es un desastre todo, David. Ya te renunció Citlali.
—Pero yo no estoy tomando esas decisiones —reviró el abanderado de Morena.
—Pues tómalas, David. Tú eres el candidato. No te localizan.
Este Monreal que reprende a su hermano vía telefónica, a finales de los años noventa se separó del PRI y abrazó al PRD. Cuando se convirtió en gobernador de Zacatecas, hasta entonces liderado por el priismo, impulsó a una nueva casta de políticos que, a la fecha, sigue operando. Sobresalen un par de jóvenes que fungieron como su secretario particular y que, con el tiempo, se convertirían en los oponentes de su hermano David en dos elecciones: Miguel Alonso, hace seis años, y Rafael Flores Mendoza, el candidato de la alianza PAN-PRD este 2016.
Tras el mandato de Monreal, la izquierda en Zacatecas estaba en su mejor momento. Amalia García, que había ocupado el cargo de presidenta nacional del PRD, asumió la gubernatura pero, poco tiempo después, los dos políticos rompieron relaciones. “Amalia llegó con el orgullo de su nepotismo, su hija Claudia Corichi, que metía mano en todas las decisiones de la obra pública. Eso generó desencanto”, recuerda el investigador García Zamora.
“Durante su administración, el narco se alojó en Zacatecas ante la falta de acciones de Amalia”, agrega Carlo Varela, experto en comunicación política. La insatisfacción ciudadana creció.
Hace seis años, Ricardo Monreal impulsó a su hermano para competir por la gubernatura de la mano del PT, pero no imaginó que esa primera división de la izquierda le daría menos de 15 puntos a David y poco más de 23 a Antonio Mejía, el candidato de Amalia García, cifras que, incluso juntas, no alcanzaban al rotundo 43.19 por ciento obtenido por Miguel Alonso, quien renunció al PRI al mismo tiempo que Ricardo cuando se incorporaron al PRD, partido bajo el cual Alonso se convirtió en el alcalde de Zacatecas de 2000 a 2004.
Luego de ocupar algunos cargos locales, Alonso retornó a las filas priistas y fue nombrado candidato a gobernador cuando el PRD ya había perdido credibilidad.
Un sexenio después, David Monreal volvió a intentar ir por la silla grande, pese a que durante su paso por la alcaldía de Fresnillo el municipio se convirtió en morada del crimen organizado y de Los Zetas. Morena lo postuló pero, como la izquierda no se unificó, el Monreal menor nunca rebasó el 30 por ciento de las preferencias. Tello obtuvo el apoyo de los empresarios que temían el regreso de Ricardo Monreal.

El 6 de junio, los diarios zacatecanos anuncian que Alejandro Tello es el ganador de la contienda. Foto: Guillermo Rivera.
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Frente a la Plaza de Armas de la ciudad de Zacatecas, en el hotel Emporio, Alejandro Tello despliega una sonrisa y, ante decenas de cámaras y reporteros, se declara ganador de la contienda dominical media hora antes de que el PREP arroje números. “Si convoqué a esta conferencia de prensa es porque me rodeo de personas serias”, afirma.
Desde hace al menos un año antes, Tello ya contaba con el respaldo del gobernador Alonso para ser candidato. Amigos desde niños, en el Colegio Juana de Arco de la ciudad de Zacatecas, Alejandro creció a la sombra de Miguel. Cuando este ocupó la presidencia municipal, lo nombró su secretario particular y, dos años después, su tesorero. Siendo candidato a gobernador, lo instaló en la coordinación financiera de la campaña y, al ganar Alonso, Alejandro se convirtió en secretario de Finanzas. “En 2012, Alonso operó para convertirlo en senador, le debe todo al gobernador”, explica Varela.
En los años 30, los tíos abuelos del actual gobernador ocuparon cargos relevantes en el recién nacido PRI al provenir de una estirpe con cierta prosapia dentro de la vieja familia zacatecana. Esa imagen de buen linaje fue aprovechada por el priismo, que empleó la misma fórmula con Tello: políticos herederos de reconocidas familias locales.
“Durante la campaña, Tello siempre habló de su honestidad, pero al haber sido secretario de Finanzas es corresponsable de la corrupción de Alonso y de la deuda de 12 000 millones de pesos de Zacatecas”, indica García Zamora.
—Parece el maximato de Miguel Alonso.
—Detrás de Tello está el grupo local del gobernador: secretarios, algunos empresarios y su hermano, todos beneficiados con contratos. El gobernador electo representa a estos mismos sátrapas.
Uno de esos beneficiados es el Grupo Plata que, aunque alguna vez fue una pequeña empresa, con el tiempo creció al financiar las campañas tanto de Ricardo Monreal, Amalia García como de Miguel Alonso. “Otra cosa es que la violencia no se ha erradicado”, indica el investigador, “ya rebasó Fresnillo, tradicionalmente violento, y ahora está en Zacatecas y Guadalupe, donde los fines de semana asesinan a cuatro o cinco personas. En lo que va del año, suman 170 muertos en todo el estado”.
El investigador sabe que aunque el presupuesto de Zacatecas no es enorme, pues no rebasa los 27 000 millones de pesos, “se maneja con una enorme discrecionalidad e impunidad total”. Al final, concluye, “lo que viene en Zacatecas es una profundización de la ingobernabilidad”.