Hace mucho tiempo, antes de Netflix, Hulu y Amazon Prime, unos dispositivos llamados videocaseteras poblaban la tierra. ¿Se acuerda? Eran cajas rectangulares que se conectaban a los televisores, y si un videocasete (una caja más pequeña con carretes de película) era insertado en una ranura del reproductor, una película se reproducía en su TV —siempre y cuando la última persona en verla fue lo bastante amable para rebobinarla, claro está—. La mayoría de las videocaseteras ahora está en los polvosos estantes al fondo de las tiendas de segunda mano o enterradas en garajes, porque alguien descifró cómo meter películas en unos discos brillantes y reflectantes llamados DVD, y entonces todos compramos cajas planas y rectangulares para reproducirlos.
Gracias a la transmisión en línea, los reproductores de DVD pronto podrían unirse a las videocaseteras en esos estantes polvosos. La cantidad de dinero que los consumidores han gastado en DVD ha disminuido constantemente en los últimos diez años. En 2016, se espera que los consumidores gasten 7 y 10 por ciento menos en ventas y rentas de DVD, respectivamente, de lo que gastaron en 2015. Es más o menos como cuando los jóvenes se percatan de que sus padres están actuando como abuelos.
Pero sólo porque papá pierde sus llaves más a menudo de lo que solía hacerlo no significa que deba reservarle una habitación en el asilo. Todavía se predice que, por ejemplo, los estadounidenses gasten $8420 millones de dólares en ventas y rentas de DVD en 2016, contra $6620 millones de dólares en servicios de transmisión de videos. La gente con conocimientos en tecnología que cortó el cable hace mucho tiempo tal vez tenga dificultades para creer que los DVD todavía son los reyes supremos, pero muchos estadounidenses no han abrazado la transmisión bajo demanda. Para quienes no fueron destetados con internet, la progresión rápida de la tecnología de entretenimiento puede ser difícil de captar. Pero a pesar de la ventaja de los DVD, los ingresos presagiados en 2016 para la transmisión en línea han crecido 22 por ciento en relación con 2015.
Aun cuando eso es menos de lo que la industria de la transmisión en línea vio en 2015 —el primer año en que el crecimiento se redujo—, es principalmente un testamento de cuán asombroso fue el crecimiento al principio. El mercado para la transmisión de video tal vez haya alcanzado un nivel de saturación, pero continuará expandiéndose. No obstante, por lo menos para 2016, muchas familias estadounidenses todavía colocan esos discos brillantes y refractantes en sus reproductores de DVD. Ahora, a descifrar en cuál de los canales auxiliares de su TV se reproducirá la película…
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Fuente: Strategy Analitics
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek