Todos los deportes en una tormenta

Fue todo un espectáculo, de acuerdo. La edición número 100 de la carrera Indianápolis 500, llevada a cabo el fin de semana del Día de los Caídos, fue la primera vez en que se agotaron todas las entradas en la historia de lo que se conoce como El Más Grande Espectáculo de las Carreras de Autos. Unas 350,000 personas atestiguaron cómo el corredor novato Alexander Rossi cruzó la meta en Speedway, Indiana, convirtiendo a esta carrera en el evento deportivo de un solo día con la mayor asistencia en la historia.

¿O no? Speedway, un suburbio de Indianápolis, es una ciudad con menos de 15,000 habitantes, cuyos caminos no están adaptados para recibir el flujo repentino de miles de vehículos de todos los tamaños. Automóviles, camiones y casas rodantes serpenteaban en líneas de más de 3 kilómetros de largo en las afueras de la pista de carreras de Indianápolis. Así, un asistente a esta última edición de Indy 500 tuvo que pasar varias horas en el tráfico con el objetivo de ver varias horas de tráfico. ¿En qué punto termina el tránsito en automóvil y comienza el deporte?

“¿Pensamos que es un deporte si la máquina es un automóvil?” pregunta David Goldblatt, autor de The Games: A Global History of the Olympics (Los juegos: Una historia mundial de los Juegos Olímpicos). “¿Por qué hemos invertido tanto de nuestra identidad en el motor de combustión interna? Nunca he oído nada más ridículo en toda mi vida”.

Para ser justos con Goldblatt, un pícaro británico, él hablaba acerca de la Fórmula Uno, un primo cercano de la carrera IndyCar. Y para ser justos con las carreras de autos, nuestro objetivo no es vilipendiar su validez como deporte. En lugar de ello, planteamos una pregunta más rudimentaria: ¿Qué es un deporte?

El mes pasado, ESPN, la cadena autoproclamada “Líder mundial en deportes”, televisó la carrera Indy 500 y el Concurso Nacional de Deletreo de Estados Unidos, como lo ha hecho por años. El mes entrante, emitirá la Serie Mundial de Póquer y el Concurso de Comer Perritos Calientes de Nathan’s. Este mes, ESPN televisará las finales de la NBA y muchos juegos de las Ligas Mayores de Béisbol, siendo ambos deportes “tradicionales”; sin embargo, ¿son más o menos válidos que los eventos antes mencionados?

“¿Acaso importa?”, pregunta Scott Van Pelt, anfitrión del programa SportsCenter, que se transmite a medianoche por ESPN. “Si las personas lo disfrutan, si observan el marcador, ¿acaso no es suficiente?”

Hace dos veranos, ESPN3 transmitió a todo el mundo los campeonatos mundiales de Dota 2, un popular juego de video, que se realizaron ante más de 17,000 fanáticos en la KeyArena en Seattle. En septiembre de aquel año, John Skipper, presidente de ESPN, dijo célebremente acerca de este evento: “No es un deporte; es una competencia. El ajedrez es una competencia. Las damas inglesas son una competencia. Principalmente, me interesa transmitir deportes verdaderos”.

Las palabras de Skipper trazaron una línea generacional en la arena. Dos meses antes, el gobierno Estados Unidos decidió otorgar a los jugadores profesionales de videojuegos, como se les conoce, las mismas visas que concede a los atletas profesionales. El Tío Sam dice que los deportes electrónicos son deportes, aun cuando el presidente del Líder Mundial en Deportes no esté de acuerdo. Y Skipper no es el único. “Jugadores de videojuegos, ya sabes, pffft,” dice Goldblatt, que enseña un curso sobre los Juegos Olímpicos en la Universidad Pitzer en Claremont, California, en el que muchos de sus alumnos son aficionados a los deportes electrónicos. “¿Son deportes? Sólo tienes que mover los pulgares, hombre. En los deportes electrónicos sólo participan personas usando los pulgares. Yo no disfruto los pulgares”.

Rodamiento de quesos. Salto con garrocha. Carrera cargando a la esposa. Patinaje artístico. Formar torres con vasos. Carreras de bobsled. Carreras con un hurón en los pantalones. Golf. Ahora mismo, alguien en algún lugar entrena para ser mejor en cada una de estas actividades. La mitad de los deportes de la lista anterior están imbuidos con el prestigio y la promesa de una medalla olímpica. Sin embargo, ¿hay algo más intrínsecamente valioso en realizar un triple salto en patines que en mantener a un hurón furioso en los pantalones durante dos minutos?

Los próximos Juegos Olímpicos de verano de Río de Janeiro presentarán 306 eventos distintos en 42 deportes, o al menos, eso es lo que nos dice el sitio oficial Rio2016.com. ¿Pero cuántas de estas actividades, como el nado sincronizado o los eventos ecuestres son considerados deportes? “Si alguien inventara la gimnasia hoy en día,” afirma Goldblatt, “no sería más que una forma especializada de Zumba”.

Cada uno de nosotros aporta sus sesgos y gustos a la pregunta de si una actividad es un deporte o no. La mayoría de nosotros necesita menos tiempo para decidir que lo que requiere Stephen Curry para lanzar un tiro de tres puntos. “El ajedrez es un deporte tan puro porque no queda de ninguna manera a juicio de otras personas,” dice Tim Crothers, antiguo redactor de alto rango de Sports Illustrated que enseña periodismo deportivo en la Universidad de Carolina del Norte. “En el otro extremo, tenemos el patinaje artístico, que es solamente una exhibición juzgada por personas en las que no confiamos”.

Crothers afirma categóricamente que el ajedrez es un deporte, mientras que Amelia Boone, la principal corredora de carreras con obstáculos del mundo, afirma categóricamente que no lo es. ¿Y qué tal un concurso de animadoras deportivas? “Sí,” dice Boone.

“Cuando estaba en la preparatoria, escribí una columna titulada ‘La animación deportiva no es un deporte,’” dice Jeff Pearlman, autor de exitosos libros sobre deportes. “Al día siguiente, en la cafetería, me rodeó un grupo de furiosas animadoras deportivas. Eso fue lo mejor que me había pasado hasta entonces en toda mi vida”.

Pearlman no piensa que el golf sea un deporte, pero Van Pelt, antiguo anfitrión de Golf Channel, insiste en que sí lo es. “Incluso antes de tener en cuenta el hecho de golpear la bola, camina casi 7 kilómetros en una sola tarde,” dice, “y ve lo adolorido que estarás al día siguiente. Ah, y encima de todo quizás hayas jugado mal.

“Sin embargo, un concurso de deletreo no es un deporte. Para empezar, es una habilidad anticuada. Si yo deletreo incorrectamente una palabra, aparece una línea roja justo debajo de ella”.

“¿De qué manera un concurso de deletreo podría ser un deporte?”, pregunta Goldblatt. “Hasta Stephen Hawking puede ganar en un concurso de ese tipo”.

Angela Gleason imparte un seminario en la Universidad de Yale titulado Historia del Deporte, y ella aborda el curso con la objetividad de un erudito. Cada semestre, inicia las clases con el mismo discurso breve. “Independientemente de lo que analicemos, ustedes nunca sabrán si es mi opinión, no. Con excepción de una sola cosa: creo firmemente (no sólo es mi opinión sino también mi convicción), que NASCAR no es un deporte”.


EL FAROLEO SERÁ SEVERAMENTE CASTIGADO: El ganador en el póquer de los convictos es la última persona que quede en la mesa una vez que el toro haya “hecho su jugada”. Foto: MARIO TAMA/AFP

¿ES IMPORTANTE EL SEXO?

George Costanza: “Y entonces, cuando lo vi luchar, me di cuenta de que algo obstruía su respiración. Desde donde yo estaba, podía ver directamente a los ojos del gran pez”

Jerry Seinfeld: “Mamífero”.

Costanza: “Como sea”.

Quizá recuerdes la escena clásica de Seinfeld en la que Costanza relata cómo retiro la pelota de golf que Kramer había lanzado al mar y que obstruía el orificio nasal de una ballena. La escena se relaciona con los deportes en un nivel superficial, pero también en un plano más filosófico.

Consideremos a la ballena. Esta vive en el océano. Nada. Tiene aletas. Las ballenas son criaturas acuáticas y sin embargo, la mayoría de nosotros, seamos biólogos marinos o no, sabemos que son mamíferos. Las ballenas se clasifican como mamíferos porque en el siglo XVIII, el botánico sueco Carlos Lineo, “el padre de la taxonomía moderna”, creó un sistema objetivo para clasificar a la vida vegetal y animal con base en una jerarquía de rasgos. Las ballenas son mamíferos porque tienen la sangre caliente, tienen glándulas para producir leche para sus crías y poseen un corazón de cuatro cámaras, todo lo cual, según observó Lineo, eran rasgos compartidos más fundamentales que, digamos, ser una atracción en SeaWorld (nota: el nombre del documental Blackfish (Peces negros) es incorrecto).

Moby-Dick y el tiburón de la película del mismo nombre podrán ser enormes y blancos, y objeto de la obsesión de alguien, pero desde el punto de vista taxonómico, la ballena del Capitán Ahab tiene más en común con King Kong. Y nadie lo pone en duda debido a que el sistema de clasificación de Lineo está aceptado universalmente en la comunidad científica. Por otra parte, en la comunidad deportiva, sus miembros ni siquiera han llegado a un consenso sobre lo que constituye un strike, o un acarreo, o incluso si O.J. es culpable (¡vamos, es totalmente culpable!). La Liga Nacional de Fútbol Americano está cerca de cumplir su primer centenario (en 2020) y sus miembros aún no se ponen de acuerdo sobre lo que constituye una atrapada.

El verano pasado, estaba en un bar en Chatham, Massachusetts, en el que dos hombres mucho más fornidos que yo discutían si el golf es un deporte. Cuando supieron que yo me ganaba la vida escribiendo sobre deportes, el más amenazante de ellos dijo, “Perfecto, usted puede decirle a él que el golf sí es un deporte”.

Reuniendo todo mi valor y completamente consciente de que podría estar a unos cuantos segundos de convertirme en el perdedor de mi primera pelea a puñetazos, dije, “Pero el golf no es un deporte”.

Más tarde veremos por qué dije eso (y cuantas puntadas necesité). Primero, aceptemos que muy pocas personas pueden proporcionar una definición breve de la palabra deporte, mientras que la materia se define como “cualquier cosa que tenga masa y volumen”. Ahí está, el universo entero en tan sólo siete palabras, ¿pero es imposible definir la palabra deporte?

En segundo lugar, reconozcamos que casi cualquier persona es capaz de opinar en forma declarativa y con gran convicción acerca de la validez de un deporte. ¿Competencias de comida? “Absolutamente no, dice Boone.

“¡No!” Coincide Van Pelt. “No hay nada más estadounidense que premiar la glotonería, eso es lo más estadounidense que existe. Pero no es un deporte”.

Finalmente, comprendamos que si la mayoría de nosotros se siente cómodo al declarar que una actividad es un deporte o al denunciar que no lo es, entonces quizás tengamos un conocimiento subconsciente y quizás instintivo de lo que constituye un deporte. “Esto me recuerda el caso de la pornografía”, dice Boone, que es abogada en Apple. “No puedo definirla, pero la reconozco cuando la veo”.

Por cierto, la pornografía no es un deporte. Todavía.

Gary Belsky, antiguo gerente editorial de la revista de ESPN y coautor (con Neil Fine) de On the Origins of Sports (Sobre el origen del deporte), dice, “No se necesita una definición de deporte. Se parece más a la física cuántica, como el Principio de Incertidumbre de Heisenberg. Simplemente existen demasiadas variables”.

¿Y qué ocurre si es necesario definirlo? Démosle una oportunidad a Dan Lebowitz, director ejecutivo del Centro para el Estudio del Deporte en la Sociedad en Boston: “En mi opinión, ‘El deporte es un esfuerzo competitivo en el que se requiere una condición atlética y cuyo objetivo es ganar.’” Competición. Condición atlética. Llevar un marcador. Esto elimina al ajedrez y al patinaje artístico, si creemos que la puntuación no debe ser determinada por un juez.

Estas tres medidas son válidas, pero ¿por qué detenernos con Lebowitz? Hagamos que definir un deporte se convierta en un deporte, si así lo deseas. “Debe haber una idea de una relación saludable, algo que uno hace para su bienestar físico,” dice Boone.

“Debe haber una aceleración de más de un miembro del cuerpo de manera simultánea,” dice Goldblatt. “Y no olvidemos la diversión”.

“Tengo una definición de la cual estoy convencida,” dice Gleason, que ha dedicado una gran parte de su vida profesional a dilucidar el por qué del deporte. “El deporte es nuestra mayor expresión del logro de la excelencia corporal.

“La excelencia corporal nos conmueve de la misma forma que el arte”, explica. “No quiero ponerme demasiado sentimental, pero pienso que nos hace sentirnos orgullosos de ser humanos. No tengo ninguna duda de que en el fondo de todo esto, está el hecho de que a todos nos gustan los cuerpos excelentes”.

TRIUNFO, LUEGO EXISTO

Hagamos otro ejercicio sólo por diversión. “Es un día de verano, y varios niños de ocho años están sentados por ahí sin hacer nada”, dice Crothers, padre de los hijos. “Al final, van a idear alguna competición. Y creo que eso se remonta al inicio de los tiempos”.

Cuando Boone era socia de un bufete de abogados en Chicago, solía cronometrar su trayecto a pie desde su condominio hasta su oficina cada mañana. “Las personas que caminaban al otro lado de la acera no tenían idea de que estaban compitiendo contra mí,” dice Boone, quien terminó en primer lugar de su grupo en la Facultad de Leyes. “Hay algunas personas que realmente no tienen ni una sola parte competitiva en el cuerpo. A veces me siento un poco celosa de esas personas”.

Pearlman nunca va a ninguna cafetería con su hijo sin participar en un concurso de construir el castillo más alto de paquetes de azúcar. “No conozco a ningún otro animal que desee ganar por el solo hecho de ganar”, dice Pearlman, antiguo reactor de alto rango de Sports Illustrated. “¿Sabes por qué tienen jockeys en el Derby de Kentucky? Porque los caballos no se miran unos a otros y dicen, ‘¡hagamos una carrera!’”

Sin embargo, todos los mamíferos compiten por la primacía sexual en distintos grados. Gleason sugiere que la mayoría de los otros mamíferos no llevan un marcador “debido a que no tienen manos”, pero ¿qué tan diferentes son dos carneros que chocan los cuernos de la carrera de autos que se muestra en una de las escenas más importantes de la película Grease (Vaselina)? ¿Existe una conexión entre el hecho de que Wilt Chamberlain, el antiguo central de los Lakers de Los Ángeles haya establecido cifras tanto en la cancha como en la cama que, más de medio siglo después, siguen siendo inalcanzables?

La destreza atlética se relaciona con la destreza sexual, y con la oportunidad, lo cual se remonta hasta el origen de la humanidad y al más primordial de los impulsos. Nadie sugiere que Nihar Janga, de quinto grado, o que Jairam Hathwar, de séptimo, los cocampeones recién coronados del Concurso Nacional de Deletreo de Estados Unidos, pronto vayan a arrojar montones de billetes en algún club de desnudistas, pero ciertamente, su momento de triunfo ha elevado su autoestima.

“El deporte decide quién es mejor,” dice Gleason. “Algo que siempre me ha interesado es por qué el cuerpo docente de las universidades odia tanto los deportes. Pienso que existe un profundo resentimiento entre muchos de mis colegas. Ellos podrían escribir un libro que cambiaría el alcance de la historia del arte, pero el hecho de que no puedan realizar un tiro libre es lo único que importa”.

La competición es divertida. El suspenso es divertido. “Nos gusta suspenso,” dice Boone.

“Yo vería cada juego, de cualquier deporte, en cualquier momento, que esté a punto de terminar y cuyo resultado aún no esté decidido,” dice Crothers. “En ese momento, estoy enganchado. No me importa si es el juego de las pulgas jugado bajo el agua”.

¿Recuerdas aquella fascinante película acerca del equipo totalmente favorecido para ganar y que lo hizo sin enfrentar ninguna adversidad? ¿No? Es porque una película así nunca ha sido filmada. Practicamos deportes porque ansiamos el suspenso, el cual se produce por uno de dos medios: una lucha entre dos o más combatientes igualmente aptos (Rocky Balboa vs. Apollo Creed) o una en la que un participante haga algo históricamente sin precedentes, sea bueno (Secretariat logrando la Triple Corona al ganar la carrera de Belmont Stakes de 1973 por 31 cuerpos) o malo (Jean van de Velde tirando a la basura una ventaja de tres tiros en el hoyo final en el Abierto Británico de 1999).

“Ernie Els, uno de los mejores golfistas del mundo, hizo seis puts en el primer hoyo en el Masters a principios de este año,” dice Crothers. “¿Cómo no quedar cautivado con eso?”

Dan Shaughnessy, columnista deportivo de The Boston Globe, provocó un jaleo a principios de esta primavera cuando tuiteó que el equipo femenil de basquetbol de la Universidad de Connecticut, que se encontraba en medio de una racha de triunfos de 75 juegos (su tercera racha de 70 o más triunfos en lo que va del siglo), no era agradable de ver. Shaughnessy fue calificado de cascarrabias y misógino, pero tenía razón en cierta forma. Las Huskies, que regularmente ganan juegos por 50 puntos, no son “agradables de ver” desde el punto de vista deportivo. Sólo son agradables de ver desde el punto de vista artístico. Había muy poco suspenso al ver a Salvador Dalí pintando, pero el producto final era una obra maestra.

HACER QUE TRUMP SEA UN DEPORTE

En 1896, Pierre de Coubertin, un barón francés, resucitó los antiguos Juegos Olímpicos, que habían estado dormidos durante unos cuantos milenios, como una muestra deportiva cuadrienal. Antes de los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912, de Coubertin intentó persuadir a los funcionarios suecos de llevar a cabo competencias artísticas, literarias y musicales en las que se otorgarían medallas.

Los anfitriones pusieron reparos, pero como padre de los modernos Juegos Olímpicos, de Coubertin pasó por encima de ellos (¿Alguien puede negarle a Lorne Michaels una breve aparición en Saturday Night Live?). Más tarde, solicitó propuestas y anunció que él juzgaría esas competencias. En el evento de poesía, una oda al deporte obtuvo la medalla de oro. A continuación presentamos su primera estrofa:

“¡Oh deporte, placer de los dioses, esencia de la vida! / Apareciste de repente en medio del sombrío espacio que se curva / Bajo la carga de la existencia moderna”.

—Georges Hohrod y Martin Eschbach

Quizá no te sorprenda saber que Hohrod y Eschbach no era la pareja de poetas más talentosos de esa época, sino un seudónimo de… Pierre de Coubertin. El padre de los Juegos Olímpicos modernos se concedió a él mismo una medalla de oro sin ninguna competencia real, en una cuestión de versos contra versus. “La idea de la escritura como competencia es absurda,” dice Goldblatt, que es un prolífico autor. “Jim Thorpe obtuvo sólo una medalla de oro más que de Coubertin en Estocolmo. Debió haber pensado, Que gente tan tonta”.

Lineo creó la taxonomía al identificar rasgos distintivos elementales: algunas criaturas tienen la sangre caliente y otras la tienen fría. Algunas dan a luz a sus crías vivas, mientras que otras ponen huevos; algunas tienen plumas y otras tienen pelo. ¿Es posible clasificar taxonómicamente a los deportes, en un nivel mucho más rudimentario que el anuncio del Comité Olímpico Internacional de que habrá 42 deportes que comprenden 306 eventos en Brasil?

Debemos intentarlo, y comenzaremos incluyéndolo todo (por el momento, las carreras con la esposa a cuestas y el ajedrez están dentro). Algunos deportes exigen que los participantes jueguen a la defensiva. Algunos deportes requieren condición atlética. Algunos deportes son decididos por jueces. Algunos deportes son gobernados por un reloj. Algunos requieren consumir enormes cantidades de comida y… No, lo siento, las competencia de comida están fuera.

“El problema es que lo que es y lo que no es un deporte lo decide una conciencia colectiva,” señala Goldblatt. Tiene razón. Hace 2000 años, las personas consideraban al remo como un trabajo esclavo. Si tú y un grupo de colegas remaban en forma sincronizada, es probable que estuvieran encadenados en una trirreme romana. Actualmente, utilizando los mismos talentos, ustedes podrían ganar una medalla de oro. ¿Se analizará incluir a la pizca de algodón en los Juegos Olímpicos de 3008? Parece absurdo, e incluso ofensivo, sugerir algo tan extremo, pero no más que lo que le parecerían a Ben-Hur las competencias de remo de pesos pesados en equipos de ocho miembros.

El otro problema es la pasión. Los deportes son un depósito de pasión, y por lo mismo, cualquier insinuación de que ciertos deportes populares en realidad no son más que actividades atléticas se encontrará de inmediato con la reacción de los ardientes fanáticos de esos deportes. Sin embargo, ¿dónde marcamos la línea? Si las carreras de autos son un deporte, ¿por qué pasar la aspiradora por el piso no lo es? “No creo que empujar por ahí una Electrolux tenga mucho futuro como deporte de espectadores,” señala Goldblatt.

Pero, ¿y si lo tuviera? ¿Una actividad es un deporte simplemente porque incluye una competición y puede atraer multitudes y/o altos índices de audiencia televisiva? Y si es así, ¿cuándo comenzará SportsCenter a cubrir la elección presidencial de 2016? “Esta elección ha sido presentada exactamente como un evento deportivo,” dice Van Pelt. “El mapa de Estados Unidos es el tablero del marcador, y los colores de los equipos son rojo y azul. La polarización no es nada nuevo para los fanáticos del deporte. Tienes tantas probabilidades de ver a un tipo con una gorra que diga “Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande” votar por Hillary que de ver a un tipo con el uniforme de la Marea Roja de la Universidad de Alabama gritando ‘¡War Eagle!’, que es el grito de guerra de la Universidad de Auburn. Hay un elemento deportivo en todo ello”.

Cierto, pero también hay un elemento deportivo en el amor y en la guerra en el que, como en la lucha profesional (que no es un deporte), todo vale. Finalmente llegamos a este enigma: si toda competencia es un deporte, ¿acaso no estamos devaluando el término? “¿Por qué habría de importarme?”, pregunta Boone. “Si el póquer es un deporte o no, no es algo que me quite el sueño”.

Pero a mí sí me quitará el sueño, y a eso se debe que haya arriesgado mi integridad física en aquel bar el verano pasado para contradecir a un fornido extraño. Y así, de manera semejante a cierto anuncio promocional de HBO en el que aparece Bill Simmons, permíteme decirte lo que yo creo. Creo que un deporte debe ser 1) una competencia cuyo resultado no esté determinado de antemano (eliminando así a la lucha profesional y a las elecciones primarias demócratas) que tenga 2) reglas codificadas, 3) un pronunciado elemento de condición atlética y 4) defensa.

Sí, defensa. El béisbol, el basquetbol, el fútbol americano, el hockey, el tenis, el waterpolo, el rugby, las artes marciales mixtas, etcétera, son todos deportes. La natación, el golf, el maratón, las carreras de 100 metros e incluso la Tour de France son disciplinas atléticas. Los deportes son disciplinas atléticas, pero no todas las disciplinas atléticas son deportes.

“No estoy de acuerdo con eso,” dice Van Pelt, que recuerda con cariño haber jugado el juego de los quemados cuando era niño en Montgomery County, Maryland. “Los nueve y medio segundos más emocionantes de este verano ocurrirán cuando Usain Bolt oiga el disparo en la final varonil de los 100 metros”.

Van Pelt puede tener razón. Sin embargo, no hay nada, al menos en mi taxonomía, que ponga a los deportes por encima de las disciplinas atléticas. Es simplemente que hay una diferencia básica entre una competencia atlética en la que tu oponente trata de frustrar tu avance de manera física y directa y aquellas en las que no existe ese elemento.

“A final de cuentas, los deportes pueden concebirse como un juego en el que compiten unos contra otros con un aspecto de adquisición territorial o invasión”, señala Belsky. “Así que, en ese sentido, puedo entender tu opinión. Pero hay otro adagio que también viene al caso: es un deporte si lo transmite ESPN“.

De vuelta en Cape Cod, le ofrecí a mi posible agresor en el bar la siguiente analogía. Si alineamos a dos competidores uno al lado de otro en un campo de tiro, tendremos una competencia. Si los alineamos en los extremos opuestos de ese campo de tiro, tendremos un deporte.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek