Los 193 países miembros de Naciones Unidas se comprometieron el miércoles a intensificar en los cinco próximos años sus esfuerzos de lucha contra el sida apuntando a poner fin a la epidemia en 2030, pese al escepticismo de algunas naciones presentes.
La “declaración política” fue aprobada al abrirse una conferencia de tres días en Nueva York, pese a las reservas manifestadas por Rusia y otros países como Egipto, Arabia Saudita e Irán, que criticaron que la declaración enfocara la atención en ciertas poblaciones de riesgo, como homosexuales, usuarios de drogas inyectables, personas transgénero y prisioneros.
A pesar de un declive de la epidemia desde hace diez años, todavía hay 36.7 millones de personas en el mundo con sida, la mayoría de las cuales habitan en el África subsahariana; sin embargo, la declaración propone reducir el número de nuevas personas infectadas cada año, de 2.1 millones en 2015 a menos de 500,000 en 2020; mientras que el número de muertes causadas por enfermedades relacionadas al sida deberá pasar de 1.1 millón en 2015 a menos de 500.000 en 2020.
La declaración también insta a “eliminar la discriminación y la estigmatización relacionadas con el sida”, por lo que el director de Onusida, Michel Sidibé, urgió a “utilizar esta declaración para acelerar y para llegar a quienes permanecen en las sombras” y no se hacen diagnosticar o tratar por miedo a la discriminación.
Al inicio de la conferencia celebrada en Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, elogió los “enormes progresos” realizados, y enfatizó que los nuevos casos de infecciones en niños cayeron un 56 por ciento desde hace 15 años, y cuatro países (Cuba, Tailandia, Armenia, Bielorrusia) erradicaron por completo la infección.
Pese al progreso visible en el combate, el sida “está lejos de terminar”, advirtió Ban, e instó a “cambiar radicalmente la trayectoria de la epidemia”, ya que “si no actuamos”, agregó, “existe el riesgo de que la epidemia resurja en los países de ingresos medianos y bajos”.
Avances importantes
También reveló que algunos países redujeron más de 70 por ciento este tipo de infección, incluyendo Uganda, Sudáfrica, Burundi, Swazilandia y Namibia.
Según los diplomáticos, Rusia intentó en vano influir en la declaración en un sentido restrictivo pidiendo incluir en los párrafos sobre las poblaciones en riesgo una referencia a las legislaciones nacionales.
La alta funcionaria del ministerio de Salud ruso Dilyara Ravilova-Borovik afirmó en la sesión que era necesario “tener en cuenta el derecho soberano de los gobiernos” a definir sus políticas de salud pública.
Otros países que, como Moscú, reprimen la homosexualidad (Arabia Saudita, Egipto, Irán) expresaron también sus reservas sobre el texto mencionando sus “valores religiosos y morales”.