¿Puede crear arte una computadora con inteligencia artificial?

Durante el
festival de música y tecnología Moogfest en Durham, Carolina del Norte,
investigadores de Google subieron al escenario y plantearon interrogantes como
esta. Adam Roberts, un investigador del grupo Magenta, hizo una demostración
del programa de sintetizador digital. La inteligencia artificial (AI) registraba
las notas que tocaba Roberts y reproducía una melodía más larga, explicó el editor
del sitio Web Quartz, quien asistió a
la reunión. Magenta espera averiguar si es posible entrenar a la inteligencia
artificial para que cree piezas musicales, arte o video originales.

De tener éxito,
Magenta cuestiona entonces si las creaciones del programa deben considerarse
obras de arte del mismo modo que la sociedad define los trabajos de Beethoven,
Picasso o Spielberg. Esa pregunta se ha planteado muchas veces en las últimas
décadas acerca de obras inducidas con AI, como las coloridas pinturas de Aaron
–una computadora de unos 40 años- y los cuadros “oníricos” de aspecto
sicodélico producidos por las redes neurales artificiales de Google.

En abril,
Microsoft y algunas instituciones culturales holandesas revelaron un
“Rembrandt” impreso en 3D, producido por un programa AI que fue asignado para
crear una pintura típica[JR1] de la producción del artista holandés
del siglo XVII. Los críticos no se mostraron amables, y muchos cuestionaron que
pudiera considerarse una obra de arte.

Mark Millof,
connotado pintor y profesor de arte en el Colegio de Diseño de Rhode Island, es
uno de los críticos de la obra de Rembrandt creada por el programa, porque
copió el trabajo de un artista extinto. “Para mí, no es más que un truco
tecnológico”, dijo Millof a Newsweek.
“Es resultado de científicos que pretenden cuantificar el arte”.

Pero, ¿acaso
Magenta creó una obra de arte original en Moogfest, con la melodía del
sintetizador? Millof opina que sí, aunque añade que los humanos son los
artistas reales. Millof señala que la interrogante “¿es arte?”, es un error de
planteamiento, y que semejantes cuestionamientos rara vez se debaten en la
comunidad del arte.

“Si AI está
creando arte algorítmico, lo que hace falta cuestionar es cómo percibimos la
música en general. Porque solo hay música buena y música mala”, sentencia
Millof. “Son humanos quienes crearon AI, de modo que no cayó del cielo. No es
el tipo de arte que conocí en mi infancia, pero estoy abierto a considerarlo”.

Ali Momeni,
profesor asociado de arte en la Universidad Carnegie Mellon, quien suele
recurrir a la tecnología para explorar temas en su producción artística, dice
que Magenta es meramente el último en una larga lista de innovadores que
desafían los postulados del arte. Momeni interpreta el nuevo arte generado con AI
como la descendencia de las tradiciones artísticas del siglo XX impulsadas por
Marcel Duchamp y Jackson Pollock para trascender las fronteras del arte. “Sería
ingenuo decir que es un invento de Google”, dijo Momeni a Newsweek.

Momeni cree que
el temor motiva mucho del escepticismo de la comunidad artística hacia los
robots y la inteligencia artificial. Así como la automatización engendró el
temor de la pérdida de empleos industriales humanos, los artistas temen que el diseño
gráfico terminará haciéndose en computadoras.

Pero en cuanto
respecta a otros intelectuales del arte, hay diferencias fundamentales entre la
labor humana y robótica que no pueden solventarse. Masha Ryskin quien, como
Millof, es pintora y maestra en la Escuela de Diseño de Rhode Island, pone
énfasis en la intención para determinar si AI puede o no crear arte. Hasta que AI
tenga suficiente conciencia para declarar que está creando arte sin
intervención humana, Ryskin insiste en considerarla como mera herramienta de
los artistas humanos.

“No considero
que el robot sea el artista, como tampoco considero que un chimpancé sea un
artista. Sin embargo, los robots pueden ser usados por artistas para crear
arte”, dice Ryskin. “¿Es arte tener una idea y usar un robot para llevarla a
cabo? Eso es arte, absolutamente, porque lleva intención humana”.

Douglas Eck,
miembro del equipo Magenta, dijo a Quartz
que sus programas probablemente implicarán intervención humana en el futuro
previsible, pues los robots aún no son completamente independientes en el
aspecto creativo. La intención de Magenta es dar a los escuchas
“estremecimientos musicales” cuando escuchen composiciones creadas con AI.

Momeni recibió
la intención de Eck con los brazos abiertos, diciendo que las innovaciones
artísticas creadas con AI han hecho que el arte sea más
accesible que nunca para el público. “Vivimos una época muy especial. Magenta y
otros grupos como ellos han recibido mucha atención en los últimos 40 o 50
años, y al fin [el arte] se vuelve accesible para el común de la gente”, dice
Momeni. “Mi respuesta personal es, por supuesto, vamos a llamarlo arte nuevo”.

Publicado en colaboración con Newsweek /  Published in colaboration with Newsweek