La corrupción ocupa el segundo lugar entre los problemas
que más preocupan a los mexicanos, con un 50.9 por ciento de la población que
la califica así, por detrás de la inseguridad y delincuencia que alcanzó un 66.4
por ciento, revela la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental
(ENCIG) 2015 que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI).
De acuerdo con Transparencia Internacional México es el país más corrupto entre los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), y ocupa el lugar 95 de 168 países del listado de esta organización.
En tanto, estimaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad
(IMCO) muestran que la corrupción cuesta a México hasta nueve puntos del Producto
Interno Bruto (PIB). A nivel mundial, esta problemática consume entre 1500 y 2000 millones de dólares, tanto en países pobres como ricos, según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Frente a esta situación, intelectuales y ciudadanos han impulsado la Ley 3 de 3 que busca adherirse al Sistema Nacional Anticorrupción cuya discusión los legisladores aplazaron hasta después de las elecciones del próximo 5 de junio.
Otro sector que ha impulsado una campaña contra la corrupción ha sido el empresarial, el cual, representado por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) anunció la semana pasada que acudirá a instancias internacionales para exhibir el sistema de privilegios e impunidad que existe en el país.
Recientemente el gobierno de México se sumó a la Declaración Global contra la Corrupción, resultado de la Cumbre Global Anticorrupción, a la que convocó el gobierno británico y a la que asistieron 40 líderes de estado para establecer una serie acuerdos que den marcha atrás a esta práctica que “está en el corazón de muchos de los problemas del mundo”.
Los resultados del estudio del INEGI presentados este día indican precisamente que en México existe una mayoría que ve a la corrupción como uno de los problemas a enfrentar. Los datos muestran que la tasa de población que tuvo contacto con algún servidor público
y tuvo alguna experiencia de corrupción fue de 12,590 por cada 100,000
habitantes.
Esta tasa incrementa a 59 713 personas por cada 100 000
habitantes que cree o ha escuchado que existe corrupción en los trámites que
realizó. En tanto, se ubica en 46,790 por cada 100 000 habitantes a quienes
algún conocido les habló de actos de corrupción en los trámites que realizó.
La incidencia fue de 30 097 actos de corrupción por cada
100 mil habitantes.
El INEGI explica que estas cifras expresan, tanto la
relación de personas afectadas, como las experiencias de corrupción
registradas en trámites, pagos y solicitudes de servicios públicos, así como
otro tipo de contactos con servidores públicos en áreas urbanas.
La ENCIG ubica como las entidades con mayor corrupción a
Morelos con una tasa de 20 092 víctimas de corrupción por cada 100 000 habitantes, Sinaloa (18 144), Chihuahua (17 621), Michoacán (16 321) y la
Ciudad de México (16 167).
A partir de los mismos resultados, se estima que a nivel
nacional, el trámite, pago, solicitud de servicio público o contacto con
alguna con autoridad con mayor porcentaje de experiencias de corrupción fue el
contacto con autoridades de seguridad pública con un 55.2 por ciento, seguido
de los trámites ante el Ministerio Público con un 23.7 por ciento.
En tercer lugar, la ENCIG identificó a los trámites para
abrir una empresa (22.3 por ciento), a los trámites en un tribunal o juzgado
(21.8 por ciento), a los permisos relacionados con la propiedad (16.4 por
ciento)y trámites vehiculares (14.8 por ciento) como los otros servicios en donde
los usuarios experimentaron algún acto de corrupción.