hace un mes un documental sobre las crisis migratorias y por ello, no podría
ignorar la Franja de Gaza, donde la mayor parte de la población está compuesta
de refugiados, explicó a la AFP.
Ai Weiwei entró el martes de forma discreta
en el territorio donde se amontonan cerca de dos millones de palestinos
castigados por tres guerras en seis años, aislados del mundo por el bloqueo
israelí y egipcio, y confrontados a la escasez de agua y de electricidad.
Los artistas mundialmente conocidos como Ai
Weiwei que han visitado el enclave, gobernado por el movimiento islamista
Hamas, pueden contarse con los dedos de una mano.
El artista de 58 años, considera que este
viaje era necesario, incluso si, admite a la AFP, llega “con un poco de
retraso”.
Artista polivalente, pintor, escultor y
ahora realizador, Ai Weiwei está rodando un documental sobre los refugiados,
“un filme que será distribuido mundialmente”.
“Hemos ido a multitud de lugares, hemos
entrado en los campamentos, entrevistado a mucha gente” en Grecia,
Jordania o Líbano, dice. La cuestión de los refugiados “forma parte de
nuestra vida”, explica.
De los cerca de 1,8 millones de gazatíes, más de
1,2 son refugiados cuyas condiciones de vida no han dejado de deteriorarse en
los últimos diez años, según la agenca de la ONU para los refugiados palestinos
(UNRWA). El 80% de la población depende de la ayuda internacional. ¿Cómo no
hacer un alto en Gaza?
Contrariamente a los recientes flujos migratorios
en Europa, la crisis de Gaza data de 1948, cuando centenares de miles de árabes
se vieron desplazados por la guerra precedente a la creación del Estado de
Israel.
Y los 1,2 millones de gazatíes solo son una
parte de los cinco millones de palestinos (refugiados o sus descendientes) a
los que la UNRWA ayuda en Cisjordania ocupada, Jordania, Líbano y Siria.
Gaza es un lugar “muy muy importante en
el que filmar” por la dimensión del problema y de la complejidad del
contexto político, explica.
Antes que él, otro artista de renombre,
Banksy, entró clandestinamente a principios de 2015 en el enclave y decoró sus
ruinas con sus grafitis de fuerte contenido político.
Ai
Weiwei, encarcelado en China durante 81 días en 2011 por su activismo, ha
pedido yobtenido la autorización de
Israel para entrar en Gaza, y ha publicado la foto de esepreciado salvoconducto en las redes
sociales, así como la del muro de hormigón y acero que da acceso a Gaza.
En el campo de Jabaliya, en el norte del
enclave, se reunió con palestinos cuyas casas fueron bombardeadas durante la
guerra de 2014 con Israel. En el sur, interrogó en Rafah a palestinos que
trataban de cruzar a Egipto aprovechando la apertura excepcional de esta
frontera, la única no controlada por Israel.
En la ciudad de Gaza, posó con jóvenes,
entre ellos, Mona Karaaz, estudiante que quiere “ir a Alemania o a
cualquier otro país europeo”. “Allí quizá podría ser
científica”, aventura.
Los jóvenes han perdido la esperanza en
Hamas y las otras organizaciones palestinas”, asegura. “Espero que el
director Weiwei transmita nuestro mensaje al resto del mundo”.
Según la Oficina Internacional de
Migraciones, más de 6.000 palestinos llegaron a las costas griegas en 2015.
“En la masa de refugiados, la crisis palestina es la parte
invisible”, dice Chris Gunnes, portavoz de la UNRWA.
Ai Weiwei ha multiplicado sus acciones para
atraer la atención sobre la suerte de los migrantes. A mediados de marzo, se
dejó cortar el pelo, de manera simbólica, por un sirio en el campo de Idomeni,
en Grecia. En febrero, recubrió las columnas del Konzerthaus de Berlín con
chalecos salvavidas.
Ai Weiwei llama a palestinos e israelíes a coexistir.
“Estamos en el siglo XXI. Hay que aceptar que todos los seres humanos son
iguales”, afirma, “y la humanidad es lo único que tenemos”.