Una mujer estaría destinada a ocupar el máximo cargo en la ONU

Mientras todas las miradas de Estados
Unidos están centradas en las elecciones primarias presidenciales, otra
contienda electoral ha llamado la atención de los diplomáticos de todo el mundo:
la contienda por el puesto de Secretario General de Naciones Unidas, que empezó
oficialmente en diciembre.

Muchas personas especulan que la elección
de este año podía traer un cambio importante a Turtle Bay: aunque el principal diplomático
del mundo ha sido varón desde el inicio de Naciones Unidas en 1945, los
expertos pronostican que en la contienda actual podría surgir la primera Secretaria
General en la historia de NU.

El proceso mismo de selección está
caracterizado por una falta de transparencia y normas informales, que
posiblemente han impedido la elección de candidatas en el pasado. Los funcionarios
de NU esperan concretar una lista de candidatos para el mes de marzo y, luego
de varios meses de establecer relaciones y realizar maniobras por parte de los
candidatos, el Consejo de Seguridad se reunirá a puerta cerrada para considerar
a los candidatos propuestos por los estados miembros y hacer pública una
recomendación a la Asamblea General.

La nueva persona designada asumirá el
poder cuando el actual Secretario General Ban Ki-Moon deje el cargo a finales
de 2016.

Algunos funcionarios que ocupan puestos
de liderazgo en NU, así como influyentes actores fuera de ella, han exigido una
mayor transparencia e igualdad de género dentro de la organización, incluida la
cima de las oficinas generales de NU.

En una carta enviada en diciembre a los
representantes de todos los estados miembros, la actual presidente del Consejo
de Seguridad, Samantha Power, y el presidente de la Asamblea General, Mogens Lykketoft,
llamaron a los estados miembros a “garantizar la igualdad de oportunidades
para mujeres y hombres al adquirir acceso a puestos de toma de decisiones de
alto nivel” y los alentaron a “considerar la posibilidad de presentar
mujeres, así como hombres, como candidatos.”

Según se informa, muchos estados miembros
están prestando atención a este llamado. Los nombres de varias prominentes líderes
mundiales (la presidente Ellen Johnson Sirleaf de Liberia, la presidente Michelle
Bachelet de Chile, la ex-Presidente Mary Robinson de Irlanda, e
incluso la canciller Angela Merkel de Alemania) han flotado en los medios
de comunicación.

Sin embargo, es mucho más probable que
la próxima Secretaria General sea un nombre menos familiar. También es probable
que Europa Oriental, el único de los cinco grupos regionales del que nunca ha
surgido un Secretario General, prevalezca al asegurar el puesto.

Irina Bokova, de Bulgaria, es considerada por
muchas personas como la clara favorita. Bokova, educada en la Harvard Kennedy School y defensora de
los derechos humanos, el diálogo cultural y asuntos femeninos, actualmente es
directora general de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO), puesto que asumió después de trabajar durante dos períodos en el
Parlamento búlgaro.

Su liderazgo en uno de los organismos más
grandes de NU ha impulsado su atractivo entre los estados miembros. Sin
embargo, la actual turbulencia sobre el reconocimiento de la UNESCO a la
Autoridad Palestina podría afectar sus posibilidades.

Según informes, otra búlgara,Kristalina Georgieva, ha organizado una campaña activa,
aunque discreta. Georgieva pertenece al partido del primer ministro búlgaro Boyko
Borissov y tiene mayores índices de aceptación entre los búlgaros que su
compatriota Bokova, añadiendo una dimensión de tensión a escala nacional en las
primeras etapas del proceso de nombramiento.

Sigue siendo poco claro si el
nombramiento de una eliminaría a la otra del nombramiento por otro país o si le
impediría ser considerada posteriormente para el Consejo de Seguridad. Georgieva,
economista y ex vicepresidente del Banco Mundial que ha ocupado varios puestos
en la Comisión Europea, se ha forjado una reputación como una tecnócrata muy
capaz y con mentalidad humanitaria y no ideológica.

Si el politiqueo interno de lo que ha
sido llamada “la elección primaria búlgara” perjudica las
candidaturas de Bokova y Georgieva, la Ministra de Relaciones Exteriores croata
Vesna Pusic está preparada para dar la batalla. Esta exitosa socióloga tiene
una cartera de trabajo erudito sobre las teorías de la democracia industrial y
la sociología de la política.

Su carrera en la política nacional es
igualmente importante: fue miembro fundador del Partido Popular Croata y
supervisó la incorporación del país a la Unión Europea.

En caso de que se produzca un punto
muerto en el Consejo de Seguridad con respecto a una nominación de Europa del
Este, los estados miembros podrían mirar fuera de la región hacia una de las
varias diplomáticas experimentadas del grupo de América Latina y el Caribe o a
una candidata con un amplio atractivo basado en su experiencia en instituciones
internacionales.

Christiana Figueres, que presidió
exitosamente un histórico acuerdo sobre el cambio climático en París como
secretaria ejecutiva de la Convención del Marco sobre el Cambio Climático, podría
ser nominada.

Otras mujeres con posibilidades de ser
nominadas son Rebeca Grynspan, economista y ex vicepresidente de Costa Rica, y
Alicia Bárcena Ibarra, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe.

Helen Clark, ex primera ministra de Nueva Zelanda
y actualmente la primera jefa del programa de desarrollo de NU, también podría
ser una contendiente, dada su amplia experiencia y conocimientos del
funcionamiento interno de NU.

Con una multitud de candidatos
altamente calificados y con una creciente presión internacional para una mujer
en el máximo cargo, hay muchas razones para creer que 2016 podría ser el año en
que NU nombre a su primera Secretaria General. En una época de importantes
desafíos diplomáticos, humanitarios y de desarrollo, este cambio podría
producir una perspectiva bienvenida a los problemas más urgentes del mundo.

Existen muchas pruebas que demuestran
los efectos positivos del liderazgo femenino en la resolución de conflictos de
manera sostenible, y distintos estudios muestran que las organizaciones con una
amplia gama de puntos de vista tienden a ser más eficaces y a tomar decisiones
más inteligentes.

Quizás de manera más importante, tener
a cualquiera de estas mujeres a la cabeza de NU enviaría una poderosa señal al
mundo acerca del compromiso de las instituciones internacionales (y de los
estados miembros que representan) para fomentar la igualdad de género en todo
el mundo.

Rachel Vogelstein es miembro de alto
rango y directora del Programa de Mujeres y Política Exterior del Consejo de
Relaciones Exteriores.

Este artículo apareció por primera vez en el sitio web del Consejo de Relaciones Exteriores.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek