Victoria demócrata, un amargo regalo para Trump

El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró este miércoles el primer aniversario de su elección, en medio de la triple derrota que sufrieron los republicanos a manos de los demócratas en los comicios en dos estados y una gran ciudad.

Desde Asia, donde está de gira desde el fin de semana, elogió a los “deplorables” votantes que lo llevaron a la Casa Blanca, en referencia al término usado durante la campaña por Hillary Clinton para describir a parte de sus seguidores.

“¡Felicidades a todos DEPLORABLES y a las millones de personas que nos dieron una victoria MASIVA en el Colegio Electoral (304-227)!”, tuiteó. El posteo fue acompañado con una foto en la que se le ve rodeado de veteranos de su campaña, sonrientes, con los pulgares arriba y sentados en la oficina presidencial del Air Force One.

El mandatario apenas ha comentado el terrible desempeño de su partido en las urnas el martes.

Los resultados se interpretan como un repudio a lo que los críticos llaman la política divisoria de Trump, así como una prueba sobre la influencia presidencial de cara a las próximas batallas electorales.

“Recuperamos el país de manos de Donald Trump, elección a elección”, declaró el miércoles a la prensa el nuevo presidente del Partido Demócrata, Tom Perez. “Los electores recompensaron a los demócratas por su compasión y sancionaron a los republicanos por haber dividido al país”.

“Esto es lo que pasa cuando la gente vota”, tuiteó Barack Obama, quien salió brevemente de su retiro político para apoyar a los candidatos en campaña.

La derrota más hiriente fue la de Virginia, un estado vecino considerado barómetro de la política nacional en este país que se enfila a las legislativas de 2018 y a la campaña presidencial de 2020.

Allí la carrera por la gobernación tenía todos los elementos para acabar con final de fotografía, pero el vicegobernador demócrata Ralph Northam barrió a su rival republicano Ed Gillespie por un inesperado y amplio margen de nueve puntos.

En Nueva Jersey, el demócrata Phil Murphy ganó al quedar unos 13 puntos por encima de su rival, poniendo fin al mandato de ocho años del gobernador republicano Chris Christie, antiguo aliado de Trump.

Y en Nueva York, el alcalde progresista Bill de Blasio lideró la ola de repudio hacia Trump y obtuvo la reelección en la ciudad más poblada del país.

Murphy y Northam presentaron sus victorias como rechazo a la polarización que caracterizó la campaña de Trump en 2016 y buena parte de su primer año en la Casa Blanca.

“Esta noche, Nueva Jersey envió un mensaje claro a toda la nación: somos mejores que esto”, declaró Murphy.

Los resultados marcan el regreso a la buena fortuna electoral del Partido Demócrata, que había perdido en distintos estados este año despertando preocupación sobre cómo contrarrestar la influencia de Trump.

Hillary Clinton destacó en Twitter a los nuevos grupos progresistas formados con el objetivo de influir en las elecciones e impulsar a candidatos jóvenes, principalmente surgidos de minorías.

En un comunicado, el Comité Nacional Demócrata dijo que había ganado no solo en Virginia y Nueva Jersey, sino “por todo el país” al mantener o rescatar de manos republicanas alcaldías o importantes asientos en las cámaras regionales en otros seis estados.

Una victoria de Gillespie habría validado el estilo agresivo de Trump y dejado claro cómo republicanos pueden compartir sus intereses sin apoyarse directamente en el controversial presidente. Ahora parece que deberán cambiar sus libretos.

Con su estilo combativo, Trump rápidamente buscó distanciarse de Gillespie, quien no hizo campaña junto al presidente en Virginia.

“Ed Gillespie trabajó duro pero no se apoyó en mí o en lo que yo defiendo”, tuiteó Trump desde Corea del Sur.

“Baño de sangre”

El presidente insistió en que, con la economía estadounidense bien encaminada, “continuaremos ganando”.

“Fue un referéndum” sobre Donald Trump, dijo un congresista republicano, Scott Taylor a la cadena CNN. “No veo cómo se puede decir lo contrario, siendo honesto”.

Analistas aseguran que los resultados sugieren que una ola demócrata podría estar en el horizonte.

Virginia fue un “baño de sangre” para los republicanos, dijo a la AFP el experto Michael McDonald, de la Universidad de Florida.

“Es una reacción contra Trump y el trumpismo”, dijo el politólogo Larry Sabato, de la universidad de Virginia.

Para aumentar las penas republicanas en Virginia, los demócratas también ganaron la carrera de vicegobernador y fiscal general.

El partido ganó igualmente varios asientos en la Cámara de Delegados, de 100 miembros, colocando a los republicanos en peligro de perder el control del legislativo regional.

“Habrá muchos republicanos preocupados” sobre cómo tales hechos podrían traducirse en derrotas en las legislativas de mitad de periodo en 2018, dijo McDonald.

“Si pueden perder control de la cámara legislativa, seguramente pueden perder también control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos”, añadió.

Los 435 puestos de la cámara baja estadounidense se eligen cada dos años.

Los republicanos tienen una cómoda mayoría, pero si pierden esa ventaja, la agenda legislativa de Trump, incluyendo su esfuerzo para revertir la ley de salud, estaría en riesgo.