El planeta “monstruo”

Han descubierto un planeta “monstruo”, cuyo tamaño es tan enorme respecto de su estrella que contradice todo lo que sabíamos sobre los planetas y su formación.

NGTS-1b es el planeta más grande jamás descubierto en comparación con la estrella que orbita. Y su existencia cuestiona mucho de lo que sabemos sobre lo que puede o no ocurrir en el gran abismo del espacio.

Los científicos siempre han pensado que las estrellas pequeñas –como la que orbita NGTS-1b- solo pueden crear pequeños planetas rocosos. Pero un nuevo estudio, a publicarse próximamente en línea enMonthly Notices of the Royal Astronomical Society, demuestra que esto es falso.

En él, los investigadores de la Universidad de Warwick, Inglaterra, revelan que NGTS-1b es un planeta gaseoso del tamaño aproximado de Júpiter; sin embargo, su estrella, una enana roja M –el tipo de estrella más común-, tiene apenas la mitad del tamaño de nuestro sol.

El planeta se encuentra a unos 600 años luz de la Tierra, y fue descubierto utilizando una búsqueda robótica altamente avanzada denominada Next-Generation Transit Survey (Búsqueda de Tránsitos de Siguiente Generación o NGTS). Se trata de una herramienta de observación de campo amplio, integrada por varios telescopios. Fue diseñada, específicamente, para buscar planetas en tránsito en estrellas brillantes. Con todo, a pesar de haber recurrido a la tecnología más avanzada de la actualidad, no fue fácil descubrir a NGTS-1b.

“Fue difícil encontrar a NGTS-1b, a pesar de ser un monstruo de planeta, porque su estrella madre es pequeña y tenue”, explicó Peter Wheatley, un investigador del estudio de la Universidad de Warwick, en una declaración. “De hecho, las estrellas pequeñas son las más comunes en el universo, así que es posible que haya muchos de esos planetas gigantes que aguardan a ser descubiertos”.

Además de su tamaño, NGTS-1b también es notable por lo cerca que está de su diminuta estrella. El planeta yace a 3 por ciento de la distancia entre la Tierra y el sol, y orbita su estrella cada 2.6 días. Esto significa que un año en el gigante gaseoso solo dura dos días y medio. No obstante, la simple existencia de NGTS-1b es lo realmente monumental, pues demuestra que las reglas que antaño creíamos que gobernaban la formación planetaria no son tan precisas como pensaban los científicos.

“El descubrimiento de NGTS-1b fue una absoluta sorpresa para nosotros; no se pensaba que planetas así de masivos existieran en las inmediaciones de estrellas tan pequeñas”, informó el autor principal del estudio, Daniel Bayliss, en su declaración. “Este es el primer exoplaneta que encontramos con nuestra nueva instalación NGTS, y ya estamos cuestionando el conocimiento sobre la formación de los planetas”.

Ahora, el equipo espera utilizar NGTS para descubrir más de esas anomalías cósmicas y otros tipos planetarios inesperados. “Luego de trabajar, durante casi una década, en el desarrollo del conjunto telescópico NGTS, es emocionante ver que capta tipos de planetas nuevos y emocionantes. Estoy ansioso de ver qué otros tipos de planetas interesantes podemos encontrar”, concluyó Wheatley.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek