Cuerdas requeridas

“Podría pasar ocho meses en una computadora de escritorio
escribiendo un libro, letras, poemas; eso es lo que me encanta hacer”, dice Pete
Townshend. La famosamente culta estrella de rock, quien cofundó los Who en
1964, siempre ha sido ambivalente con respecto a tocar, a pesar de los ademanes
que fueron momentos grandiosos del rock: los brazos como aspas, los
deslizamientos poderosos a través del escenario, romper guitarras, etc.
Townshend pronto estaría de vuelta en casa, incluso si tocar en vivo, de hecho,
se le facilita. “Debo tener genes circenses”, dice él. “Sé que haré un buen
trabajo —siempre parezco hacerlo— pero no sé cómo carajos lo hago, porque no
tengo el corazón puesto en ello realmente”.

Y, aun así, helo aquí, de nuevo en el camino. La última
empresa de Townshend —entre esas interminables giras de “gira final” de Who—
involucra un tipo diferente de banda: en septiembre, cruzará EE UU tocando la
ópera rock Quadrophenia, esta vez apoyado por 90 miembros de la inglesa Royal
Philharmonic Orchestra, un coro, Billy Idol y el tenor Alfie Boe (Eddie Vedder
se presentará en una fecha, en Illinois). Classic Quadrophenia fue tocada primero
en Londres en 2015, recibiendo ovaciones de pie (las reseñas de prensa fueron
mixtas, inclinándose a positivas) y un álbum que vendió bien en el Reino Unido,
a pesar de estar prohibido en la lista de música clásica por su origen en la
música rock, a lo cual el Townshend siempre cortante respondió: “Que se jodan”.

Quadrophenia, lanzado en 1973, fue el intento de Townshend
de salvar a Who (el cantante Roger Daltrey, el baterista Keith Moon y el
bajista John Entwistle) de la desintegración después de años de giras sin
parar, un rompimiento tenso con su manager y los operáticos atracones de drogas
de Moon. En la superficie, las cosas se veían bien: el álbum del cuarteto en
1969, Tommy, su primera ópera rock, había sido un éxito enorme, y el siguiente
álbum, Who’s Next de 1971, dio grandes clásicos como “Baba O’Riley”. Pero, dice
Townshend, “teníamos problemas terribles. La banda había perdido la conexión
con su vecindario, con su público. Nos habíamos convertido en superestrellas.
Necesitábamos volver a poner los pies en la tierra”.


LA PORTADA de Quadrophenia de 1973, el sexto álbum de
estudio de la banda. FOTO: TRACK RECORDS

El álbum doble fue una cumbre profesional, el disco de la
banda que llegó más alto en las listas. En cuanto a que los miembros pusieran
los pies en la tierra, no había mucho que pudiera hacerse por Moon: él moriría
de una sobredosis de droga en 1978. (Entwistle, considerado por muchos como el
mejor bajista de rock, sobrevivió más tiempo, aunque su muerte, en 2002,
también estuvo relacionada con las drogas.) Pero Quadrophenia todavía tiene el
poder de darles energía a los dos miembros restantes de los Who, quienes ahora
lo han tocado por décadas. “Incluso cuando somos solo Roger y yo”, dice
Townshend, “nos recuerda constantemente de dónde provenimos”.

La cultura mod de Inglaterra fue una inspiración temprana de
la banda, y para el álbum. Pero la historia trascendió estilo y lugar. La ópera
se centra en Jimmy, un muchacho de clase baja que batalla con sus padres y la
desesperanza de un sistema rígido de clases; las letras de Townshend, con su
enfoque en la identidad, se convirtieron en una piedra de toque para
incontables adolescentes de entonces y posteriores, con ficciones de los fans
continuando la historia en años venideros. “Mucha gente siente que puede
reclamar la propiedad de ello”, dice Townshend, quien sigue asombrado por su
poder. “Es muy sorprendente la cantidad de personas quienes me han confesado
que el disco marcó una diferencia. Esa nunca fue realmente la idea. No estaba
planeado para ser un rito de paso”.

Classic Quadrophenia es una versión nueva pero no una
interpretación novedosa. El álbum original ya era “pseudo-sinfónico”, dice
Townshend. Pero al contrario de las recientes giras de Quadrophenia con los
Who, no hay video o diálogo adicional, y las orquestaciones, hechas por Rachel
Fuller, su novia desde hace tiempo, usan solo las notas y los acordes
originales de Townshend. La diferencia más notable sería el vibrato operático
de Boe, un contraste marcado con la voz torrencial de Daltrey. Pero Townshend
no espera reacciones negativas; él cree que los fans de Who “ven toda nuestra
cosa como una saga que se desarrolla poco a poco, que están interesados en toda
ella”. ¿Y para quienes pudieran no estar de acuerdo? “¿Piensas que me importa
una mierda?”, pregunta él, y estalla en risas. “Por supuesto que no me
importa”.

Publicado
en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek