CPJ galardona a la periodista mexicana Patricia Mayorga

La periodista mexicana Patricia Mayorga, corresponsal de la revista Proceso en Chihuahua, actualmente exiliada por la falta de seguridad para el ejercicio periodístico en su estado natal, es una de los cuatro profesionales galardonados con el Premio Internacional a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por su sigla en inglés).

Además de Mayorga, la organización, con sede en Nueva York, premió al camerunés Ahmed Abba, al tailandés Pravit Rojanaphruk y a la yemení Afrah Nasser.

El evento para entregar el galardón se realizará el próximo 15 de noviembre en Nueva York, y va dirigido a honrar el periodismo valiente, destacó la Red Libre Periodismo de Chihuahua, conformada por reporteros en activo que buscan promover la libertad mediante la capacitación, de la cual Mayorga es cofundadora.

El director ejecutivo del CPJ, Joel Simon, destacó en el comunicado que da a conocer la identidad de los premiados que los periodistas de todo el mundo “se enfrentan a crecientes amenazas y presiones”.

“A quienes honramos son los más valientes y comprometidos. Ellos son un ejemplo de que el periodismo es importante”, agregó Simon.
Patricia Mayorga, amenazada por su cobertura informativa de los presuntos vínculos entre el crimen organizado y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se vio obligada a salir del país. Junto con Miroslava Breach Velducea, asesinada a tiros en marzo pasado, hicieron una amplia cobertura de los despojos de la Sierra Tarahumara a manos del narco.
Por su parte, Ahmed Abba, es corresponsal de Radio France Internationale en Camerún, está preso desde julio de 2015 y acaba de ser sentenciado a diez años de prisión por cargos vinculados con su cobertura del grupo terrorista Boko Karam.

Otro premiado, el tailandés Pravit Rojanaprhrk, ha sido detenido en dos ocasiones en los últimos años por su cobertura informativa de temas políticos y de derechos humanos.

Finalmente, la yemení Afrah Nasser, cubre temas de su país desde Suecia, donde se exilió después de recibir amenazas de muerte por sus artículos criticando al Gobierno a raíz de las revueltas populares que estallaron en 2011.