CONTENIDO PATROCINADO
Esta región tiene tanto qué ofrecer al turismo, que parece haber más opciones de interés para los visitantes, que habitaciones para poderlos recibir.
La cultura que se gesta en Tijuana, incluyendo sus platillos, vinos, cervezas de autor, y su espectacular naturaleza, no solo llena las mesas de los restaurantes de moda y tradición, sino que también satura a los hoteles.
“La gente no toma la decisión de viajar por la langosta, o por un buen corte”, dice José Antonio Rico Cacillas, presidente de la Asociación de Hoteles del Noroeste. “Viene en busca del panorama completo”.
Ese panorama que ofrece la región, incluso rebasa fronteras. El turista internacional o nacional quiere comer aquí, beber en Ensenada, descansar en Tecate y también ir de compras a los Estados Unidos.
“La gastronomía de Tijuana ha detonado unos niveles impresionantes, pero solo es un valor que tiene el destino”, dice Rico Cacillas.
Baja California recibe en promedio, 25 millones de turistas al año, de los cuales entre 8 y 10 millones vienen a Tijuana y de ellos, el 32% viene a disfrutar de las distintas actividades que ofrece la ciudad. Esto de acuerdo al Secretario de Turismo del Estado, Óscar Escobedo Carignan.
“El 32% de los que vienen, vienen por la gastronomía, por la cerveza o por el vino, que lo tenemos en un solo nicho y que lo llaman los americanos como “los foodies”.
Baja California recibe en promedio, 25 millones de turistas al año, de los cuales entre 8 y 10 millones vienen a Tijuana. De ellos, el 31.9% viene a disfrutar de las distintas actividades que ofrece la ciudad.

José Antonio Rico Cacillas, dice que el turismo de descanso en Tijuana ha ido creciendo desde hace unos cuatro años, junto alboom gastronómico y vinícola que hay en la región, pero no ha sido el factor determinante para que la gente decida venir a la ciudad.
El turista que viene exclusivamente a disfrutar la ciudad, lo hace por lo que ofrece en conjunto. Desde la cercanía con Ensenada, la vida nocturna, las compras en Estados Unidos, los partidos de fútbol, y la ampliada propuesta cultural.
“No he escuchado a un solo huésped decir que viene a Tijuana solo por su comida”, dice.
La paradoja es que para que la región pueda atender a tanto y tan diverso turista, necesita de más hoteles.
Ya se tienen las licencias de construcción para 19 hoteles más en Tijuana, cada uno de más de 100 habitaciones y el plan es a desarrollarse en los próximos dos años.
Esto ha resultado que en Tijuana también haya oferta de altura que permita un descanso excepcional.
Tijuana ya cuenta con su primer hotel boutique, un concepto diseñado para brindar al huésped una atención personalizada desde el momento en el que hacen la reservación de la habitación.
El proyecto se llama K-tower y es del Grupo Lucerna. Aunque se trata de una de las cadenas hoteleras más grandes del noroeste de México, es la primera vez que instalan uno del tipo y decidieron hacerlo en Tijuana.
Para la atención personalizada, el huésped llena un formulario donde indica sus peticiones, informa de alguna alergia, medicamentos requeridos, el tipo de comida que prefiere, y las actividades que desea realizar.
Así, cuando llegue el mayordomo, le hará sentir como si estuviera en casa.
Aunque el hotel boutique es una tendencia de hospedaje exclusiv en México, aún no existe certificación para que los hoteles puedan nombrarse así.
De acuerdo al sitio web de la empresa Hoteles Boutique, para que un hotel sea considerado boutique, debe contar con ciertos requisitos básicos, empezando por tener pocas habitaciones, cierta cantidad de obras de arte originales, habitaciones con características detalladas, y sobre todo, dar lugar a la exclusividad del cliente.
K-Tower de Grupo Lucerna es el primer hotel boutique en Tijuana. Cuenta con 49 habitaciones, alberca en la terraza climatizada, jacuzzi, gimnasio y uno de los mejores restaurantes de sushi de la ciudad.

Muchas familias llegan a Tijuana a ‘turistear’. Ven no solo la ciudad sino los lugares más emblemáticos del estado, como Valle de Guadalupe o ‘La Bufadora’. FOTO: CORTESÍA
A pesar de que abrió sus puertas hace apenas cuatro meses, ya está enlistado dentro de los primeros 10 mejores hoteles de Tijuana. Su meta es llegar al primer lugar en el primer año, según Mario Dávalos, su gerente general.
Un huésped de K-Tower busca el lujo, comodidad y exclusividad que no va a tener en un hotel convencional, ya sea que venga a hacer negocios, por salud o simplemente a disfrutar de la alberca y demás instalaciones del hotel.
“La atención al cliente es personalizada, y es un servicio que va más allá de lo tradicional”, dice Dávalos.
No es para menos. Una habitación sencilla, que cuenta con decoración de lujo, sala, cocina, comedor, cuarto de televisión, bañera, vestidor, dos televisores de 70 pulgadas, alfombrado y hasta un pequeño sauna, cuesta 250 dólares la noche.
K-Tower recibe cada mes alrededor de mil 200 huéspedes, de los cuales, el 60% es de negocios o salud, y el restante llega porque desea disfrutar de la ciudad.
Para estos últimos se preparan diversas opciones, tours y sugerencias de restaurantes. La mayoría de los visitantes vienen de California, Mexicali, Sonora y Ciudad de México y eligen su reserva, considerando opiniones de usuarios en sitios como TripAdvisor.
Para Rico Cacillas, un hotel que fácilmente podría cumplir con los requisitos para convertirse en hotel boutique es Rancho Tecate, porque cuenta con 184 años de historia y tradición.
Este se convirtió encountry club (o club de campo) a partir de 1964.
Desde entonces, ha sido el destino de personas que desean descansar en un ambiente campirano, disfrutar de un buen vino y degustar platillos de autor, en instalaciones que combinan la historia del hotel con la modernidad del siglo 21.
En 2008, Rancho Tecate inició una nueva etapa para combinar tanto los terrenos campestres, el hotel, el restaurante, la vinícola, como las actividades ecuestres, manteniendo el sabor de antaño.
¿Quienes son los que se hospedan en estos hoteles? La Secretaría de Turismo del Estado (Secture) tiene la respuesta. El año pasado publicó un estudio del perfil del turista en esta frontera.
Esto no se hacía desde el periodo del presidente Miguel de la Madrid (1982-1988).
Los hallazgos dicen que el 58% de los visitantes son extranjeros, y provienen en su mayoría de California y Arizona, estados vecinos de la unión americana.
El turismo nacional proviene de la misma Baja California, Sonora y Sinaloa. Del gran total, el 61% se hospedó en casa de algún familiar.
Karla Favela es una turista sinaloense que vino de vacaciones a Tijuana. Dice que en cada visita descubre un nuevo placer por la comida, pero admite que no le gusta la ciudad, ni su geografía ni su clima. Vino con sus dos hijos a visitar a su familia que tiene más de 15 años viviendo en esta frontera.
“Pero al Valle sí me gustaría regresar”, dice sobre la región vinícola del Valle de Guadalupe.
Favela asegura que sin duda recomendaría a Tijuana y al Valle de Guadalupe cuando regrese a su natal Sinaloa. Dice que esta ciudad es para personas que gustan de una vida dinámica y experiencias de aventura.
Por esto mismo la Secture tiene planes para desarrollar cada uno de los municipios de Baja California, como destacar cada una de las vocaciones de sus ciudades.
El turismo de descanso va de la mano con las múltiples las actividades que ofrece el estado. Su gastronomía, deporte y vida nocturna son ejemplos. FOTO: CORTESÍA.
Por ejemplo, el barrio chino de Mexicali; la ruta del vino de Tecate; la región vinícola de Ensenada; y la gastronomía, la cerveza artesanal y deporte de Tijuana.
A pesar de todos los esfuerzos en materia de turismo, el principal reto para Tijuana es cambiar la percepción que se tiene de ella en el exterior. Se sigue pensando que es una amenaza para los turistas.
“El reto de Tijuana es el reto de imagen”, dice Óscar Escobedo Carignan. Añade que el país debe entender que se ha convertido de un desierto, a la cuarta ciudad más importante de México.