Una cirugía mayor

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“Welcome. Please wait, a doctor will be assisting you in a moment”, dice un letrero sobre el escritorio de la recepcionista de un consultorio dental en el centro de Tijuana, a unos cinco minutos de la garita San Ysidro, la más transitada del mundo.

La traducción del letrero sería “Bienvenido. El doctor le atenderá en un momento. Por favor espere”. Pero en este consultorio y muchos otros de Tijuana, las traducciones no son necesarias, porque el 90% de sus pacientes son estadounidenses.

Los usuarios son personas que viven en Estados Unidos pero cruzan la frontera hacia Tijuana para realizarse algún procedimiento médico. Estos van desde cirugías estéticas, endodoncias o hasta alguna revisión de rutina.

La música de fondo en el consultorio es de una estación musical de los años 80, con locutores que dominan principalmente la lengua anglosajona.

El escenario es distinto al que los medios nacionales proyectan de una Tijuana violenta. Una mujer afrodescendiente platica con su nieta en inglés mientras esperan la consulta, otra chica de mediana edad con acento chicano hace lo mismo con su hija, también en inglés.

Cruzar la puerta del consultorio, es cruzar la frontera.

“Hola, tengo una cita con el doctor Cruz”, dice en inglés Charlotte, una mujer afrodescendiente de la tercera edad que es pensionada y vive en Los Ángeles. “Necesito que me revise un diente”.

Charlotte vive en Los Ángeles, California. Cada tres o cuatro meses viaja a Tijuana para una revisión bucal porque su seguro médico no cubre tratamientos dentales.

Prefiere conducir dos horas desde su casa para llegar a este consultorio porque el servicio le cuesta la mitad de lo que pagaría en su ciudad.

Por ejemplo, un implante dental que cuesta 1,200 dólares en Estados Unidos, puede costar 800 en México.

Más de 1.4 millones de personas viajan desde Estados Unidos a Baja California para atender aquí su salud. El fenómeno es tan grande, que organizaciones turísticas y de promoción en la entidad que clasifican este traslado de personas como turismo médico, han constituido un Clúster Médico para fortalecer al sector.

Charlotte, una mujer que vive en Los Ángeles, prefiere conducir dos horas desde su casa a Tijuana porque un servicio de salud le cuesta la mitad de lo que pagaría en su ciudad.

Este turismo deja en Baja California cada año una derrama económica de 800 millones de dólares y ha posicionado al estado como líder nacional de esta industria, de la que Tijuana es pionera.

Kathy Covarrubias, una dentista que consulta en Santa Fe, al este de la ciudad, dice que el 50% de sus pacientes son vecinos del fraccionamiento y el resto son residentes estadounidenses que cuentan con seguro médico binacional.

“Vienen porque si tienen un seguro, aquí les rinde más que allá. O simplemente porque no tienen un seguro y no pueden pagar un servicio como este en su país”, dice Kathy.

Según el Clúster Médico en Baja California, durante los últimos tres años hubo un aumento de 30% en el número de extranjeros que viajaron a este estado por servicios de salud. Pero la reforma de salud del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama polarizó las posturas.

La llegada del “ObamaCare” en 2012, representó un reto para Baja California, porque hubo 20 millones de personas que antes no tenían la posibilidad de pagar por el cuidado de su salud en Estados Unidos y de la noche a la mañana pudieron atenderse en su país.

Una parte de ese mercado potencial que se había afianzado en Tijuana, por estar en frontera, terminó por quedarse en los Estados Unidos.

“Me acuerdo que entre colegas todos sentimos que hubo menos pacientes. Lo decíamos entre nosotros y había una preocupación, pero al final estamos en un proceso de recuperación”, dice Covarrubias.

El entonces presidente del Clúster Médico, Karim Chalita Rodríguez, reconoció que durante los primeros dos años de la puesta en marcha de la política de salud estadounidense, la caída del turismo fue del 10%.

Y ahora, cuando el presidente republicano de Estados Unidos, Donald Trump, se ha propuesto eliminar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, conocida como ObamaCare, se abre nuevamente una ventana de oportunidad para Tijuana, como líder en la industria.

El presidente del Comité de Turismo y Convenciones (Cotuco) en Tijuana, Francisco Villegas, dice que los ojos del mundo están puestos en la ciudad.

Actualmente México está en el segundo lugar con más turismo médico, después de Tailandia.

Hoy, existen cuatro proyectos de hospitales nuevos para responder ante las necesidades de los pacientes que viajan a la frontera en busca del servicio.

“La desaparición del ObamaCare es una oportunidad y con el seguro o sin él necesitamos prepararnos con infraestructura, porque el crecimiento es continuo y no nos pide permiso”.

la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, conocida como ObamaCare, abre nuevamente una ventana de oportunidad para Tijuana, como líder en la industria de turismo médico. FOTO: NEWSWEEK EN ESPAÑOL BAJA CALIFORNIA

Para Villegas, la llegada de proyectos de turismo de salud como New City Medical Plaza, pone a la ciudad en un panorama internacional que si bien ya se había ganado nombre, podría representar el alcance de otro mercado anglosajón que no se había explotado.

Se trata de un complejo médico situado en una zona estratégica, a cinco minutos de la garita San Ysidro, donde se planea la construcción del Distrito de Salud.

Los planes son construir un centro neurológico, laboratorios, quirófanos ambulatorios, un centro de hospitalización de corta estancia, además de un centro de rehabilitación física con alberca y un hotel boutique de recuperación.

El director del proyecto, Isaac Abadi, dice que los 100 millones de dólares que han invertido les permitirá ser el mejor centro de salud en México. El único en la ciudad certificado por la Comisión Conjunta Internacional (JCI, por sus siglas en inglés) y el octavo en el país.

Esta certificación significa que los hospitales de la Unión Americana reconoce la calidad de las instalaciones y con ello el mercado estadounidense confíe para tratarse.

“Elegimos Tijuana porque aquí ya hay un mercado que explotar. Lo que no hay, es una infraestructura de primer nivel que nos permita ser competitivos, el turismo médico que llega no creo que haya otro igual en el mundo”, dice Abadi.

Y es que el concepto de New City Medical Plaza es nuevo y no solo para la ciudad. La intención es que el complejo de servicios médicos venda los consultorios a médicos, que además podrán utilizar los quirófanos.

A un año y medio de comenzar la comercialización de los espacios, la mitad de los consultorios ya tienen dueño. Abadi dice que el éxito de las ventas se debe a que quienes compran saben que Tijuana se ha convertido en la ciudad más importante en servicios de salud.

New City Medical Plaza será un complejo médico situado a 500 metros de la frontera con Estados Unidos, donde se planea la construcción del Distrito de Salud. FOTO: CORTESÍA.

Tijuana tiene tres ventajas que no tiene ningún otro lugar: ubicación cercana a los Estados Unidos; costos hasta 70% más bajos y servicio de calidad.

Con este proyecto detectaron que la migración ya no solo es de los pacientes, sino que también capta a los profesionales. Algunos de los médicos que decidieron comprar oficina no son de aquí: unos vienen del centro del país, y otros de Estados Unidos.

Tijuana tiene tres ventajas que no tiene ningún otro lugar: ubicación cercana a los Estados Unidos; costos hasta 70% más bajos y servicio de calidad, porque incluso en ese tema hay mucha diferencia.

“Si bajo esos conceptos ya es vendible, eliminar el ObamaCare terminaría por convertir a Tijuana en la única opción de los que no tienen un seguro para pagar estos servicios del otro lado de la frontera”, dice Abadi.

“Son entre 20 o 30 millones de personas que vivían en Estados Unidos sin un seguro médico”, dice Víctor Espinoza Valle, investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef) en Tijuana. Dice que antes de que llegara el ObamaCare la única opción de esas personas era terminar con créditos incosteables, o cruzar la frontera.

“Clientes hay para todos y con la eliminación del seguro de Barack, habrá más”, dice Ricardo Vega, el presidente del Clúster Médico en Baja California.

María Eugenia Martínez es una de esos clientes. Ella nació en Ciudad de México pero con los más de 20 años que tiene viviendo en Long Beach, California, terminó por convertirse en ciudadana estadounidense.

Su trabajo es limpiar casas y oficinas. Tiene un seguro médico por mil 500 dólares que, en Estados Unidos, solo le permite cubrir parte de los gastos por servicios de salud.

Ella, sus dos hijos y su esposo viajan cada tres o cuatro meses a Tijuana por su consulta. Lo que en el país que eligió como hogar no puede costear, aquí es una realidad.

“Venimos a Tijuana porque con el alcance de nuestro seguro podemos pagar todo, ese dinero nos rinde mucho más aquí que allá. En Estados Unidos simplemente no podríamos ni pagarlo”, dice Martínez.

El perfil de la gente que se benefició es de una clase económica baja que no tenía acceso a esa prestación, porque no podía pagarlo o porque no representaba un buen negocio para las aseguradoras, principalmente por la edad.

“No es casualidad que la geriatría sea una parte importante del turismo médico que aquí se genera, que ya con el seguro que decretó el ex presidente Barack Obama, no tuvieron necesidad de regresar”.

La amenaza de eliminar el seguro, dice el investigador, puede representar una crisis para los estadounidenses que están en esa categoría de riesgo, pues la salud en Estados Unidos es un privilegio al que no todos tienen acceso.

“Aún no es un hecho la desaparición de ObamaCare porque hay un Congreso dividido que continúa en la lucha por dejar vivo uno de los logros de la administración de Obama”.

Mientras Estados Unidos define su política, Tijuana se ha convertido en una especie de mega distrito de salud con empresas que compiten por brindar sus servicios y a la que tanto el gobierno como la iniciativa privada han apostado por desarrollar.