Latinos, renuentes a denunciar delitos en era Trump

La realización efectiva del trabajo policiaco exige que los testigos y víctimas de un crimen se pongan en contacto con la policía y que los ciudadanos confíen en los organismos de aplicación de la ley.

Sin esa confianza y comunicación, los crímenes se quedan sin resolver, los criminales permanecen impunes y las víctimas viven con miedo.

Tristemente, parece que la retórica sobre la inmigración del gobierno de Trump pudo haber provocado un efecto de congelación en la denuncia de crímenes por parte de la población latina de Estados Unidos.

El padre de la ciencia policiaca moderna, el estadista británico Sir Robert Peel, comprendió lo importante que es la aprobación pública de la policía para que los oficiales puedan realizar eficazmente su trabajo. Peel fundó la Fuerza Metropolitana de Policía de Londres en 1829. Ese organismo entregó a los nuevos oficiales copias de las “Instrucciones generales”, en las que se incluían los “Principios Peelianos” para el trabajo policiaco efectivo*. El segundo de esos Principios Peelianos insta a los oficiales de policía

A reconocer siempre que el poder de la policía para cumplir sus funciones y deberes depende de la aprobación pública de su existencia, de sus acciones y de su conducta, así como de su capacidad para lograr y mantener el respeto del público.

Aunque fueron escritos para los oficiales de policía de Londres, los Principios Peelianos migraron a Estados Unidos, donde actualmente el excomisionado del Departamento de Policía de Nueva York William J. Bratton los presentó en su blog, y siguen siendo mencionados favorablemente por funcionarios de aplicación de la ley y de la seguridad pública.

El hecho de que la aprobación y la confianza pública en la policía sean condiciones necesarias para un trabajo policiaco eficaz parece haberse perdido en los oficiales de policía durante el gobierno de Trump, cuyas propuestas de políticas antiinmigración podrían estar teniendo un efecto negativo en el índice de denuncia de delitos.

A continuación se presenta una parte del análisis de este tema realizado por FiveThirtyEight:

Los datos de [Denver, Filadelfia y Houston] refuerzan la idea de que es menos probable que los inmigrantes denuncien crímenes.

En Denver y Filadelfia, las denuncias de crímenes entre los latinos, los cuales constituyen hasta 45 por ciento de todos los inmigrantes del país y, específicamente, la mayoría de los inmigrantes indocumentados, se redujeron en comparación con las de los no latinos durante el primer trimestre de este año.

En Denver, las denuncias de crímenes entre no latinos aumentaron 3.6 por ciento en los primeros tres meses de 2017, en comparación con el mismo periodo del año pasado; entre los latinos, las denuncias de crímenes se redujeron 12 por ciento.

En Filadelfia, las denuncias de crímenes entre no latinos disminuyeron 1.0 por ciento, al tiempo que se redujeron 4.3 por ciento entre los latinos. Resulta notable que la reducción en las denuncias de crímenes por parte de latinos parecía abarcar distintos tipos de crímenes, mientras que los jefes de policía de Houston y Los Ángeles destacaron reducciones en la denuncia de ataques sexuales y, en el caso de Los Ángeles, de violencia doméstica.

Ni Denver ni Filadelfia proporcionaron datos suficientes para evaluar las tendencias en violencia doméstica y ataques sexuales.

La historia es un poco distinta en Dallas, donde los datos no muestran ninguna disminución general en las denuncias de crímenes entre los latinos en comparación con los no latinos. (Una de las posibles razones para esta diferencia: en los datos sobre crímenes divulgados por el Departamento de Policía de Dallas se excluyen los “delitos con un enfoque sexual”, así como los incidentes de violencia doméstica, que son los crímenes identificados por Houston y Los Ángeles como aquellos que experimentaron las mayores reducciones en cuanto al número de denuncias por parte de latinos).

Sin embargo, las denuncias de crímenes entre los latinos, o más precisamente, las denuncias de crímenes en los que las supuestas víctimas son latinos, parece estar reduciéndose en forma desproporcionada en los vecindarios con una población mayoritariamente inmigrante.

Específicamente, desde la elección de Trump, ha habido una correlación estadísticamente importante entre la proporción de residentes de un vecindario que no son ciudadanos y la disminución de denuncias de crímenes entre latinos en los primeros meses de 2017.

Tomado de Houston Public Media :

A principios de abril, el Jefe de la Policía de Houston, Art Acevedo, alertó ante una sala llena de reporteros acerca de lo que parecía una tendencia problemática: hubo menos hispanos que denunciaron crímenes este año.

“Lo que observamos fue una reducción de 42.8 por ciento en el número de víctimas hispanas que denunciaron una violación”, anunció.

Acevedo afirmó que esta reducción es problemática debido a que, en realidad, hubo un incremento de 8 por ciento en las violaciones denunciadas por no hispanos.

“Parece haberse producido, en las recientes semanas y meses, un efecto de congelación en el que los miembros hispanos de nuestras comunidades denuncian crímenes a una escala menor”, declaró el Jefe de la Policía. “Cuando se observan este tipo de datos, y lo que parece ser el inicio de una tendencia de las personas a no denunciar los crímenes violentos, todos nosotros debemos preocuparnos”.

Acevedo especuló que la retórica política actual y las tácticas de aplicación de las leyes de inmigración podrían hacer que algunos miembros de la comunidad hispánica tengan miedo de denunciar los crímenes.

Por último, información tomada de NPR:

En Los Ángeles, el Jefe de la Policía Charlie Beck afirma que las denuncias de ataques sexuales en este año se han reducido 25 por ciento entre la población latina de la ciudad en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En una nueva encuesta realizada entre cientos de defensores y proveedores de servicios legales para víctimas en 48 estados del país, se encontró que los inmigrantes tienen miedo de llamar a la policía, de presentar cargos y de testificar ante un tribunal debido a que el organismo de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) está haciendo arrestos en los tribunales.

El temor al hecho de que la policía local participe en actos de aplicación de las leyes de inmigración no se limita a los inmigrantes. En una encuesta realizada en 2012, se encontró que 28 por ciento de los latinos nacidos en Estados Unidos están de acuerdo con la siguiente frase: “Es menos probable que me ponga en contacto con oficiales de policía si he sido víctima de un crimen por temor a que me pregunten a mí o a otras personas que conozco acerca de nuestro estatus migratorio”.

En relación con la denuncia de crímenes conocidos, las cifras son igualmente desalentadoras, y el 29 por ciento de los latinos nacidos en Estados Unidos estuvieron de acuerdo con la siguiente frase: “Es menos probable que ofrezca información voluntariamente sobre crímenes que sé que se han cometido porque tengo miedo de que los oficiales de policía me pregunten a mí o a otras personas que conozco acerca de nuestro estatus migratorio”.

No es difícil darse cuenta por qué sería deseable que los inmigrantes no autorizados llamen a la policía si son testigos de un crimen. Si una persona es atacada por la espalda y dejada inconsciente, y el único testigo es un inmigrante no autorizado, ¿acaso no desearía esa persona que el testigo llamara a la policía y describiera al agresor?

Al enfrentar el temor de que la policía indague sobre el estatus migratorio de las personas, algunos departamentos de policía han optado por lo que se conoce en ocasiones como políticas de “santuario”, como no preguntar a las personas sobre su estatus migratorio y no cumplir con órdenes de detención de inmigración emitidas por el organismo de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Durante su campaña presidencial, Donald Trump arremetió contra las ciudades santuario, amenazando con retirar los fondos federales a aquellas jurisdicciones que no cooperaran con los esfuerzos de aplicación de las leyes de inmigración.

Lo que pasó por alto esa propuesta fue que las políticas de santuario suelen implementarse como herramientas para la realización de un trabajo policiaco efectivo y para una buena aplicación de las políticas públicas, y no en aras de una corrección política descontrolada.

No debería sorprendernos que la retórica de un presidente que hizo campaña contra la inmigración legal e ilegal haya provocado un efecto de congelación en la denuncia de crímenes por parte de los latinos en todo el país.

Desde que existe la moderna ciencia policíaca, hemos sabido que la realización eficaz de las tareas policiacas exige que el público confíe en los oficiales de policía. Irónicamente, el enfoque del presidente de “Las vidas de los uniformados importan”, junto con sus políticas antiinmigración hace que el trabajo de muchos oficiales de policía resulte mucho más difícil.

*Es posible que los Principios Peelianos no hayan sido escritos realmente por Peel mismo, sino por Charles Rowan y Richard Mayne, que fueron los primeros comisionados conjuntos de la Fuerza de Policía Metropolitana de Londres.

Para mayor información sobre este tema, véase el trabajo de Jonathan Blanks en The Washington Post y Democracy.

Este artículo apareció originalmente en el sitio web del Instituto Cato.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek