EL INSPECTOR GADGET es ahora un gadget de verdad.
Hace un par de décadas, las pruebas de ADN eran la frontera para resolver crímenes. Pero una variedad de dispositivos que ponemos en nuestras casas y en nuestros cuerpos se están volviendo, rápidamente, los nuevos mejores amigos de los detectives; al menos, mientras haya detectives. Muy pronto, la inteligencia artificial (IA) será capaz de analizar los datos de los dispositivos e identificar a los criminales mejor que cualquier investigador humano. Es hora de crear un nuevo programa de televisión, “CSI: Robots”.
Dos casos recientes y muy publicitados nos dan una idea de este futuro. Uno implicó al dispositivo Echo, aparato de Amazon que utiliza su software propietario de inteligencia artificial, llamado Alexa. Puedes poner un Echo en tu casa, donde escuchará comandos verbales o preguntas. Hace más de un año, James Bates invitó a su casa de Arkansas a un amigo y, presuntamente, lo mató después de que el par estuvo bebiendo vodka como cosacos. La policía encontró un Echo en el domicilio y pidió a Amazon que entregara cualquier grabación o dato pertinente a la noche del crimen, pensando que, tal vez, Bates le había pedido algo incriminador, como “Alexa, ¿cómo limpias un hacha ensangrentada?”. Amazon se negó, pero el abogado de Bates presentó una moción, en abril, diciendo que su cliente estaba dispuesto a entregar los datos voluntariamente, de modo que Amazon los envió a la fiscalía.
Los datos de un Fitbit sirvieron para esclarecer otro caso, iniciado en 2015, cuando la policía llegó al hogar de una pareja de Connecticut y halló muerta de un tiro a la esposa. El marido dijo que hubo un forcejeo violento con un intruso, pero el Fitbit que usaba la mujer demostró que estuvo caminando por la casa en el momento en que el marido afirmó que trataban de repeler un ataque. Con base en esa nueva información, en abril, la fiscalía acusó de homicidio al esposo, Richard Dabate.
Esta tendencia va en aumento, porque los dispositivos inteligentes son parte cada vez más importante de nuestras vidas. Usamos Apple Watches y zapatos inteligentes Nike+ que rastrean nuestros movimientos. Snap Spectacles que hacen videos de lo que vemos. En casa, instalamos cámaras conectadas a la web; nuestros televisores inteligentes saben si estamos mirándolos; y los asistentes de inteligencia artificial, como Echo o Google Home, escuchan lo que decimos. Piensa en todas las pistas que esas cosas pueden reunir sobre un crimen. Incluso Samsung vende un refrigerador inteligente, Family Hub, que hace y analiza fotos de lo que tiene dentro. Pudo haber llamado a la policía para prevenirlos en el caso de Jeffrey Dahmer, el Caníbal de Milwaukee.
Cosas mucho más interesantes están por venir. Amazon superó su Echo con el lanzamiento de Amazon Look, que tiene una cámara para que su software de inteligencia artificial también tenga tu información visual. El concepto original es que puedes pedirle a Look que haga fotos de lo que llevas puesto para que tenga idea de tu estilo y te recomiende opciones de ropa que puedes comprar (en Amazon, por supuesto). Pero el dispositivo también capta todo lo que hay en el fondo, como el arma cargada que está en la cómoda situada detrás de ti.
Hace poco conocí una startup llamada Lighthouse, la cual está lanzando un dispositivo similar a Look, pero construido con una tecnología de sensores 3D que permite que los vehículos de autoconducción naveguen por calles transitadas. A diferencia de Look, Lighthouse siempre está encendido y vigilando, y su inteligencia artificial puede aprender la diferencia entre los miembros de una familia y, además, distingue lo que sucede en una habitación. Por ejemplo, cuando fui a un bar con los ejecutivos de Lighthouse, Jessica Gilmartin, directora ejecutiva de mercadotecnia y quien tiene un Lighthouse en su casa, sacó el celular y me mostró un demo. Pidió –hablando al celular- que le mostrara imágenes de sus hijos corriendo. Como esperaba, el software presentó un video de cada ocasión en que sus hijos subieron corriendo por la escalera. La compañía está ofreciendo el producto como un “monitor doméstico”, pero cabe suponer que los detectives que investigan un asesinato podrían pedir que Lighthouse muestre todas las imágenes de –por ejemplo- alguien que le parte la cabeza a otro con un atizador de chimenea.
Otra compañía nueva, Sunflower Labs, ha empezado a comercializar un “Home Awareness System” que utiliza drones. Te entregan un pequeño dron con cámara, el cual permanece en un nido fuera de tu casa, y también un par de sensores que colocas en tu jardín. Si los sensores detectan a un desconocido asomándose por tus ventanas, el sistema hace que el dron vaya a dar un vistazo. Solo eso mataría del susto a la mayoría de los intrusos, y la grabación serviría para hacer una fantástica compilación de video para subirla en YouTube. No obstante, también proporciona muchos más datos para las fuerzas de la ley.
En un nivel más industrial, Axon, el fabricante de Tasers, está haciendo una incursión enorme en el sector de la inteligencia artificial para resolución de crímenes. Y su enfoque parece genial. La compañía ofrece cámaras corporales gratuitas a cualquier departamento de policía, porque Axon sabe que el valor está en los datos que generarán. Las cámaras pueden enviar streams de video a los servidores de Axon, donde los datos permiten que el software de inteligencia artificial aprenda sobre las acciones policiacas y las escenas de crimen. Rick Smith, presidente de Axon, describió la estrategia en el blog PoliceOne en los siguientes términos: “Imagina que hay una persona en tu agencia que puede ver cada uno de tus videos, recordar todo lo que vio y, luego, procesar todo eso y darte información detallada sobre los crímenes que podrías aclarar, y los problemas que podrías resolver. Con base en lo que está ocurriendo en el ámbito de la inteligencia artificial, eso podría ocurrir en los próximos cinco a siete años”.
Si conjuntas todo esto, es evidente que se aproxima la era en que el software de la inteligencia artificial podrá aprender sobre la conducta criminal, y aplicar lo que sabe a los datos de los numerosos dispositivos que monitorean nuestras vidas. Mientras que un detective humano tardaría meses para revisar un conjunto de datos, la inteligencia artificial podría hacerlo en un santiamén y encontraría pistas minúsculas en videos Look, alertas de drones o en contenidos de refrigerador que la mayoría de las personas pasaría por alto. Conforme nuestro mundo se vuelva más digitalizado y reducido a datos, mejor será la inteligencia artificial para resolver crímenes. “La escena de crimen del futuro será la internet de las cosas”, sentenció Mark Stokes, de Scotland Yard, en una entrevista con The Times of London.
Sin embargo, hay un pequeño detalle llamado privacidad, tema que las compañías y los juzgados tendrán que resolver. Igual que Amazon en el caso de Arkansas, la mayor parte de las empresas se resisten a entregar datos de usuarios. Pero los investigadores van a pedirlos, y los jueces seguramente girarán órdenes judiciales para que los entreguen. Lo único que necesitamos tener presente es lo que sacrificamos al meter estos dispositivos en nuestros hogares o al ponerlos en nuestros cuerpos. En esencia, estamos creando, voluntariamente, un Estado de vigilancia.
Mi consejo es que no asesines a los primeros adoptantes. No saldrás bien parado.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek