Suele decirse que en política nada es circunstancial, que todo está planeado o por lo menos visualizado y calculado.
El arsenal de “escenarios” que acostumbran traer bajo el brazo los consultores políticos puede llenar libretas enteras en los cuartos de guerra de los ministerios de gobierno.
Y es que la información es un insumo poderoso, pero lo es más el uso estratégico de la información.
A partir de estas premisas, ¿fue circunstancial la detención del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, en un momento en el que la elección en el Estado de México amenaza con volverse un drama político para el PRI, el partido del presidente Enrique Peña Nieto?
La detención de Duarte en Guatemala contiene, en términos estrictamente políticos, un par de elementos que estarían vinculados con la agenda electoral en México y que de confirmarse, no habría sido tan circunstancial la trama de la captura.
El primero es el oxígeno que le da al partido del presidente Peña, sobre todo en el tema de combate a la corrupción, la aprehensión de un exgobernador tan vilipendiado como Javier Duarte.

El segundo es la existencia de una nebulosa trama de entrega de recursos que el exgobernador le habría dado a Morena, el partido del dos veces contendiente presidencial Andrés Manuel López Obrador, según han dicho Miguel Ángel Yunes, gobernador de Veracruz y Josefina Vázquez Mota, contendiente en el Estado de México, ambos del Partido Acción Nacional pero vinculados al presidente.
Sobre el primer elemento serán las encuestas las que revelen qué tanto ayudó en la intención del voto al priísmo.
Pero es el segundo elemento el que podría cimbrar la política mexicana en las próximas semanas.
Si negoció o no Javier Duarte con el gobierno a cambio de insumos de información para desestabilizar la imagen de un partido que en poco tiempo ha conseguido un óptimo nivel de competencia electoral como Morena, se sabrá semanas antes de la elección del 4 de junio.
@JTJ_1