Presos mexicanos dirigían una red de fraudes desde Puente Grande

Reos de una cárcel de máxima seguridad llevaban a cabo un complejo esquema de fraude telefónico contra los mexicanos que viven en Estados Unidos, despojándolos de decenas de miles de dólares al engañarlos diciéndoles que sus familiares habían sido secuestrados.

En una operación policíaca realizada en la prisión de Puente Grande en Guadalajara, la cárcel de la que el capo mexicano de la droga Joaquín “El Chapo” Guzmán escapó en 2001, se descubrieron siete teléfonos móviles, 18 tarjetas SIM e incluso los guiones utilizados por los prisioneros.

La banda de 10 prisioneros llamaba a los mexicanos que vivían en Los Ángeles, Miami, Chicago y varias ciudades de Georgia, Texas, Tennessee, Oklahoma y Oregón, fingiendo ser abogados que actuaban en representación de familiares que habían sido secuestrados, de acuerdo con una declaración de la oficina del Procurador General.

Los internos persuadían a los preocupados familiares de enviar dinero a cuentas en bancos mexicanos, cuyos titulares eran familiares o amigos de los presos, quienes mantenían un registro detallado de sus ingresos. En cuadernos obtenidos durante la incursión policiaca se indica que la banda logró obtener alrededor de 60,000 dólares. Conocida como “secuestro virtual”, esta técnica ha estado en auge en los últimos años, y recientemente, el FBI lanzó una advertencia en su sitio web en agosto de 2014, explicando cómo evitarla. El organismo reveló que los secuestradores virtuales habían hecho llamadas no solicitadas a cientos de números telefónicos en Estados Unidos.

Las autoridades mexicanas ahora esperan la autorización por parte del juez para llevar a cabo un análisis forense de los teléfonos con el fin de rastrear los números exactos y las identidades de las personas que participaban en la red que permitió el fraude, entre las que probablemente se encuentren personas que trabajan dentro y fuera de la prisión.

Según informes, en esta enorme operación participaron 332 policías que inspeccionaron el dormitorio de la prisión para encontrar elementos prohibidos. Además de los teléfonos utilizados para extorsionar, las autoridades también confiscaron una gran variedad de armas, como cuchillos, tijeras y destornilladores, hojas de rasurar y martillos.

Puente Grande llegó a los titulares de la prensa en 2001 cuando Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, escapó de la prisión sobornando a los guardias, quienes le permitieron escapar dentro de una canasta de ropa sucia. Pasó los siguientes 13 años siendo un fugitivo hasta que fue arrestado de nuevo en 2014.

Guzmán escapó de nuevo en 2015 tras salir por un túnel de la prisión más segura de México y finalmente fue capturado al año siguiente durante un tiroteo con elementos del Ejército mexicano.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek