La respuesta está en el gas

Si usted está agobiado por el incremento a las gasolinas porque despachar su auto será 20% más caro, sepa que hay una alternativa y está en la cocina.

El gas licuado de petróleo, o gas LP que utilizamos para cocinar, también se puede usar como combustible en automóviles y es más 50% más barato que la gasolina. Sólo tiene que convertir su auto a carburación por gas.

Y es que mientras el litro de la gasolina Magna cuesta 16.04 pesos, el del gas está a 8.33 en Tijuana.

Baja California tiene una ventaja sobre el resto del país en cuanto al gas: es el segundo estado con mayor potencial de almacenamiento en México, de acuerdo al documento “Prospectiva de Gas L.P. 2016-2030” de la Secretaría de Energía.

Quizá por eso, durante los últimos tres años, las compañías más grandes de distribución de gas en Baja California, han abierto más estaciones de carburación, como se le conoce a las terminales que despachan gas LP para automotores y rellenan cilindros o minas de gas.

Gas Silza, por ejemplo, apostó por abrir estaciones de carburación en colonias en vías de desarrollo, como La Gloria, al este de la ciudad.

Su competencia, Zeta Gas, abrió una línea de estaciones que llamó AutoGas, con imagen corporativa distinta a la de su marca como grupo y que despachan por igual autos y relleno de minas de gas LP.

El tercer competidor se llama Star Gas, y aunque tiene menos años en la región, ya cuenta con seis estaciones de carburación. Rendigas es el cuarta planta de distribución de gas LP con sede en Rosarito.

El mercado ha sido generoso para los gaseros que se instalan en la región: en el estado hay 111 estaciones de carburación.

Y de acuerdo a la Secretaría de Energía, Baja California es el estado con más ventas de gas LP en la región noroeste del país.

La ventaja del gas LP ya ha sido vista por ciudadanos que le apuestan al ahorro en el uso de sus autos, ante los constantes incrementos a los combustibles que popularmente se conocen como “gasolinazos”.

Conozca el caso de Guillermo García, quien conduce una camioneta Dodge Ram modelo 2016. Guillermo convirtió su auto para consumir gas LP y dejar de utilizar las gasolinas.

El tanque de su camioneta tiene una capacidad de 220 litros que se traducen en 1,050 kilómetros de rendimiento, mientras que con gasolina su vehículo circularía 540 kilómetros.

La diferencia del 50% en costo de la gasolina Magna y el litro del gas LP le permitió a Guillermos ahorrar el año pasado, 272 mil pesos.

Con este dinero se podría comprar otro automóvil.

De esa forma Guillermo esquivó la medida poco popular implementada por el presidente Enrique Peña Nieto que puso de cabeza al país al menos durante los primeros días del año: bloqueos, rapiñas y violencia, y que arreció en esta entidad.

El sábado 7, un hombre en Playas de Rosarito embistió un auto contra policías antimotines que dispersaban y detenían a quienes bloquearon durante tres días el tránsito de camiones de Petróleos Mexicanos y provocaron escasez de combustibles en la región.

El ataque dejó nueve policías heridos, dos de ellos de gravedad, unos 50 manifestantes lesionados y al menos una decena de reporteros golpeados por policías, por lo que se abrió una investigación en la Comisión Estatal de Derechos Humanos bajo el expediente 47/2017.

Para nadie es sorpresa que hasta ahora la reforma energética del presidente Enrique Peña Nieto no ha sido por mucho lo que México esperaba al ingresar al mercado abierto y la estandarización de los precios internacionales en materia de petrolíferos.

Para muestra el escenario de Baja California: con la reforma se pueden importar gasolinas para competir con Petróleos Mexicanos, pero ningún grupo extranjero se interesó por invertir en ese negocio.

No al menos hasta ahora, revela José Luis Noriega, presidente de la Asociación de Propietarios de Estaciones de Gasolina de Tijuana (APEGT).

Se teme que así como subió el precio de la gasolina, aumenten los precios de otros insumos de forma generalizada, especialmente en productos perecederos, considera el economista José Luis Contreras Valenzuela.

“Se van a disparar los precios de muchos productos y la inflación será mayor”, dice el miembro del Consejo Directivo del Colegio Nacional de Economistas.

Y si usted considera que su año empezó difícil, espere un escenario más adverso: nuestra lejanía del centro del país hará que la logística de productos que viajan por tierra sea más cara.

La cuestión es que en México más del 80% de lo que se produce y consume se mueve por autotransporte de carga, y aquí es donde le pregunto, ¿está listo para más aumentos?

Es cierto que Baja California es el estado con más capacidad de almacenamiento de gas LP en el país, pero también es cierto que la flotilla de camiones que transporta lo que entra y sale de la entidad, no aprovecha lo económico de este combustible.

De los 3,000 tractocamiones que representa la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar) en Baja California, ninguno funciona con gas LP, que permitiría ahorros sustanciales en el sector.

Todos los transportes agremiados a la Canacar en Baja California, operan con diésel por la facilidad que implica su suministro.

Aunque el diésel aumentó en promedio un 16.5%, el delegado de la Canacar en Mexicali, Luciano Jiménez Laveaga, dice que usar gas LP es poco probable para el gremio porque hay menos estaciones que despachan a lo largo del país.

“Más bien estamos entusiasmados con tecnologías como los motores híbridos o eléctricos”, dice el funcionario de la Canacar.

La Canacar en Baja California representa 250 empresas que se dedican a servicios de logística por todo México y Estados Unidos.

Junto al incremento del diésel, a los transportistas de carga les afecta el 30% de incremento a las refacciones y el aumento del 9% en peajes por las carreteras del país.

“Estos factores nos orillan a plantear nuevos esquemas con nuestros clientes y tendremos que negociar nuevo acuerdos”, dice el delegado.

Pero no todo está perdido.

El futuro del gas LP y el gas natural está en el transporte público, por su desplazamiento sobre rutas cortas y con facilidad de suministro, dice José Carmelo Zavala, director del Centro Industrial de Gestión Ambiental, que promueve el consumo limpio.

De hecho, el proyecto del Sistema Integral de Transporte de Tijuana que recién entró en operación a finales del año pasado, contempla 500 camiones que funcionen con gas natural y que tengan su propia terminal de almacenamiento y despacho de gas.

Apenas la semana pasada, después del caos derivado por el alza al diésel y las gasolinas, el presidente de México, Enrique Peña Nieto anunció ante empresarios su compromiso por la “reconversión del transporte público a combustibles más eficientes y económicos”.

De acuerdo a la Asociación Mundial de Gas Licuado del Petróleo (WLPGA) se trata de “un combustible eficiente y sostenible, con una combustión limpia”.

Más barato y menos contaminante, coincide José Carmelo Zavala. Contiene un 98% menos de partículas dañinas que el diésel, de acuerdo a la WLPGA.

Otra ventaja de autos y tractocamiones con combustión por gas es que no tienen que cumplir con el programa de Verificación Vehicular de Baja California porque sus emisiones son menores a los automotores que usan gasolina o diésel.

El gas LP puede utilizarse en cualquier vehículo de inyección indirecta. En ese caso toma el nombre de autogas y es necesario instalar un equipo de combustión especializado.

Una cotización de la empresa Equipo para Gas S.A de C.V. (EGSA) —una de las principales distribuidoras de equipos para gas LP y sistemas de inyección secuencial de las marcas IMPCO y BRC—, detalla que los precios van desde 6 mil 500 pesos hasta los 23 mil.

El 80% de la población en México consume gas LP. El energético es mayormente utilizado en el sector residencial con el 60% y el autotransporte con 12.5%, de acuerdo a datos de la Secretaría de Energía.

Y aunque Baja California es pionero en el uso del gas LP, no se pueden echar las campanas al vuelo. “Nos estamos tardando en el uso de gas natural y LP. Usarlos es ir un paso adelante”, dice el ingeniero bioquímico, Carmelo Zavala.

A estas alturas es probable que se pregunte cuánto podría ahorrarse si sus autos funcionaran con gas LP. Le hemos preparado una proyección en la tabla que acompaña a este reportaje.

Pero el caso de Guillermo ya le muestra las ventajas de un combustible que es más limpio, económico y que, al menos en el estado, cuenta con más infraestructura para su distribución.