Los primeros intentos del presidente de México, Enrique Peña Nieto, de explicar las razones del aumento al precio de los combustibles, no calmaron el descontento de los ciudadanos. En promedio se paga un 20% más. La más barata, la Magna, en Tijuana costaba hasta el 31 de diciembre de 2016, 13.16 pesos por litro. Hoy está a 16.04 pesos.
Varias entidades del país han sido escenario de bloqueos a instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), y de enfrentamientos entre inconformes y autoridades. También ha habido saqueos a tiendas comerciales, so pretexto del incremento. En Baja California tomaron las terminales de almacenamiento y despacho de Mexicali y Playas de Rosarito. El desabasto llegó y varias gasolineras suspendieron actividades en la entidad.
Todo esto sucede aún antes de que se libere el precio de los combustibles, pues será el 30 de marzo de este año cuando Baja California y Sonora inicien el proceso de acuerdo con la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Antes, en febrero, se prevé otro incremento de un 8% aproximadamente.
Pero una vez liberado el precio del combustible, entrarían más competidores a comprar gasolina en el extranjero. Así Pemex no sería el único proveedor del combustible en el país. Esto significa que los precios empezarían a bajar, según argumentan los teóricos del gobierno federal.
La liberación inicia en el noroeste de la república, que es donde hay más terminales de abastecimiento y ductos de conexión según la CRE. Seguirán Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Durango el 15 de junio.
Liberar precios y permitir la importación de gasolina y diésel tendrá más implicaciones de lo que se percibe a simple vista. La primera, que el precio de la gasolina alcanzaría entre 16 y 18 pesos por litro.
Esto también implica la creación de infraestructura para almacenar y distribuir el hidrocarburo, porque solo Pemex cuenta con ella. Para la transición a este nuevo esquema, los gasolineros deben saber desde dónde y a quién se va a comprar la gasolina, cómo se va a transportar (pipas, buque-tanques, poliductos, tren) y en dónde se va a almacenar.
Además, hasta hoy no existe una empresa extranjera que haya formalizado su entrada a México para competir en la venta de gasolina, y aunque hay nuevas marcas, estas siguen comprando a la petrolera nacional.
En ciudades fronterizas como Tijuana y Mexicali los usuarios están acostumbrados a comprar gasolina en Estados Unidos, en California y Calexico principalmente.
Para el señor Luis Manuel Román, la gasolina de Estados Unidos es de mejor calidad.
“Eso lo nota uno en los vehículos, cuando cargo la gasolina aquí (Tijuana) se siente la diferencia en el motor. Además de que la gasolina aquí se acaba más rápido, ¿por qué? no sé, tal vez se evapore más rápido, el motor se siente mucho mejor cuando cargo en Estados Unidos”.
El señor Román comparte una creencia generalizada en la frontera de que la gasolina “mexicana” es de mala calidad. Pero además desconfía, al igual que muchos fronterizos, de que le surtan litros de a litro y otra creencia común es que está adulterada.
Otro asunto relacionado al incremento del 20% en los combustibles es que en esta región, hay momentos en el que la gasolina es más barata en Estados Unidos que en México, aún con la depreciación del peso.
Por ejemplo, el 8 de enero, el litro de gasolina regular en Chula Vista, California, rondaba los 14.73 pesos, cuando en México el precio fijo es de 16.04 pesos.
El delegado de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga en Baja California, Alfonso Esquer, no respondió la solicitud de entrevista para conocer las afectaciones en su sector por el aumento en los combustibles.
Lo cierto es que cerca del 63% de la gasolina que se vende en México se compra en el extranjero. A la terminal de almacenamiento de Rosarito llegan, de Salina Cruz, Oaxaca, 17 millones de litros mensuales. Lo que no se sabe es cuánta de esa gasolina es importada refiere Alejandro Borja, empresario gasolinero con años de experiencia en el ramo.
Según los propietarios de estaciones de gasolina, en este momento no hay infraestructura, capital o inversionistas interesados en construir una terminal de almacenamiento en Baja California.
De acuerdo con el presidente de la Asociación de Propietarios de Estaciones de Gasolina de Tijuana (APEGT) José Luis Noriega, aún con las nuevas reglas no se puede importar gasolina por la aduana. El método de transportación debe apegarse a la normatividad de seguridad y a la logística en alto volumen. Una solución es que las empresas participen en la Temporada Abierta de Pemex.
Las temporadas abiertas se refieren a espacios de almacenamiento y distribución que Pemex renta a particulares. En este contexto concursarán las empresas que deseen introducir combustible a México.
Estas rentas incluyen la red de pipas que también estarían bajo ese esquema de temporada abierta. En Baja California hay tres terminales y dos poliductos.
“No hay un importador que diga ‘yo ya tengo terminal de almacenaje o de desembarco ya sea vía ferroviaria o marítima’. Para esto Pemex está poniendo trabas durísimas. Quien quiera rentar un espacio, debe garantizar en el mediano plazo un volumen de litros determinado, que si por alguna razón disminuye, puede significar una penalidad”, señala Noriega.
Como los importadores carecen de la infraestructura, Pemex les rentará sus tanques y tuberías con capacidad para 267 mil barriles por día en ductos, y alrededor de 959 mil barriles de almacenamiento en la Zona Norte del país.
Esto se hará según el artículo 4, fracción XXXVII de la Ley de Hidrocarburos, que permite a un permisionario poner a disposición de cualquier interesado, la capacidad disponible en su sistema de almacenamiento y transporte para que éste la utilice por un tiempo determinado.
La primera etapa de la temporada abierta de infraestructura de Pemex Logística comenzará el 1 de febrero de 2017 y terminará el 30 abril.
José Luis Noriega refiere que la terminal de Rosarito ofertará entre el 30% y 40% de su capacidad. Sin embargo de momento no hay empresas que quieran participar e incluso pudiera suceder que nadie lo haga en la primera etapa. Según sus estimaciones no habrá más de dos o tres importadores.
A nivel nacional solamente un grupo expresó su interés por importar y rentar la infraestructura de almacenamiento. Se trata del grupo G 500, mismo que se formó con la alianza de alrededor de 1,800 gasolineras.
“Ellos ya firmaron con un proveedor de combustible muy grande que se llama Glencore. El G 500 ya tiene muy avanzado su suministro con esa empresa y pudiera que participen en varias temporadas abiertas de Pemex en diferentes regiones del país, entre ellas Baja California”.
Glencore es una multinacional de origen suizo que lo mismo puede comprar a Arco, Shell o cualquier otra empresa.
En la Ciudad de México, G 500, suma 103 estaciones, en el área metropolitana 198 y el resto en otros estados. Las gasolineras del grupo acaparan 30% de las ventas de combustible en la capital del país, mientras que en el área metropolitana tienen 40% y 10% en el resto del territorio nacional.
Cada estado tiene una situación específica que atender. Por ejemplo, en el caso de Nuevo León, tampoco hay muchos datos sobre cómo será el proceso de importación, dice Rubén Pérez, director de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) en aquella entidad.
“Nosotros también estamos tratando de buscar información sobre la importación de gasolina. Tratamos de platicar con las autoridades correspondientes pero lamentablemente nos dan explicaciones teóricas, pero nada en concreto”, dice Pérez.
Coincidió con el presidente de APEGT en que el grupo G 500 es el más avanzado y que se supone que ya tienen permiso de importación “o ya están apalabrados con alguien”.
Aunque aclara que en Nuevo León, tienen la ventaja de contar con una refinería en Cadereyta y que por esa razón, un inversionista extranjero no se atreverá a invertir porque difícilmente podría competir.
En los últimos años se ha producido menos gasolina en México e importado cada vez más.
El combustible importado no es de una sola empresa. Podría ser de diferentes proveedores. Se compra directamente a las refinerías, las cuales podrían surtir combustible a marcas como Arco o Chevron, pero son lo que en inglés llamancommodities (bienes genéricos que son materias primas o bienes primarios).
Esto significa que Pemex compra a muchas marcas de Estados Unidos y de otras regiones del mundo.
La temporada abierta no es un concepto nuevo, ya se maneja hace tiempo según apunta la doctora Gabriela Muñoz Meléndez, investigadora de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef). Explica que antes de la Reforma Energética el único que podía importar gasolina es Pemex.
Para la académica, la liberación de precios es lo que preocupa más, porque la especulación siempre ha sido un problema para muchos productos. “Se ha hecho por ejemplo con el tomate que se encarece, o la tortilla”.
En abril de este año se inició la liberación los precios del gas licuado de petróleo (LP) y las compañías gaseras empezaron a seguir los movimientos del mercado. Con esta práctica se supone que los precios podían subir o bajar, pero las empresas nunca bajaron los precios, a pesar de que el mercado establecía una caída. En enero también hubo un incremento de alrededor de 100 pesos al precio del gas de uso doméstico.
Este mismo escenario de permitir la baja y el aumento de precios, a decir de Muñoz Meléndez, se presentaría una vez que se libere el precio de las gasolinas en marzo.
“El secretario de economía, Ildefonso Guajardo, cuando dijo que se van a liberar los precios de las gasolinas, hizo un llamado a la no especulación porque ya hay un antecedente”.
Al igual que otros analistas, considera que de momento no hay infraestructura para importar gasolina, a menos que se haga mediante temporadas abiertas. En Baja California el combustible entra a la terminal de Rosarito y luego se usan carros tanque, también llamados pipas, para distribuirlo. Hay tres estaciones de transmisión grandes, una en Rosarito, otra en Tijuana y una más en Mexicali.
“Es factible que pueda desarrollarse infraestructura de algún inversionista extranjero, sobre todo porque armar una estación de servicio no es algo imposible. Es un gasto mayor, pero serían grandes corporaciones, siempre que haya confianza en la infraestructura”, dice la especialista.
“Esto por el robo de combustible, el robo hormiga y las ordeñas de las pipas”.
Pemex lleva combustible importado en especial a la Ciudad de México, debido a que en la capital se requiere gasolina oxigenada por la altura y así generar una combustión más completa.
Hasta el 16 de enero, Pemex Logística recibió solicitudes con el mínimo de requisitos formales para aplicar a la temporada abierta.
Pemex Logística es la quinta empresa de distribución y almacenamiento de combustible más grande del mundo, de acuerdo a sus activos. Cuenta con 17 mil kilómetros de ductos, 89 terminales de almacenamiento, 10 residencias portuarias, 16 buques tanque, 520 carros tanque y 1,485 autos tanque.
La realidad actual de Pemex, obliga a la paraestatal a ofertar sus espacios no utilizados y buscar ahorros. Esto se hace para estabilizar sus finanzas y alcanzar un superávit en 2017.
De ahí que al cierre de 2016 debió cumplir con el ajuste de 100 mil millones de pesos anunciado en febrero del año pasado. Otro objetivo es tener equilibrio financiero en 2019 y eliminar las pérdidas en el Sistema Nacional de Refinación en 2021.
La totalidad del adeudo con proveedores de 2015 fue liquidado o se encuentra ya calendarizado y se llevó a cabo una reestructura corporativa, al reducir 40% la plantilla de altos mandos de 2015.
El 13 y 20 de octubre de 2016, la CRE aprobó los modelos de contrato de comercialización y venta de primera mano (VPM) de gasolinas y diésel que Pemex Transformación Industrial deberá aplicar.
Este nuevo régimen de contratación permite a los usuarios adquirir gasolinas y diésel, y contratar de manera independiente a dicha adquisición, los servicios de transporte, almacenamiento, o cualquier otro adicional que requieran, ya sea con Pemex o con otras empresas.
Las empresas que actualmente tienen contratos de suministro con Pemex deberán sustituir estos contratos, eligiendo libremente uno de VPM o uno de comercialización.
Estas modificaciones permiten que las empresas no tengan que contratar exclusivamente con Pemex. Bajo el nuevo régimen, cualquiera de las partes podrá dar por terminado el contrato, sin penalización alguna, con previo aviso de al menos 30 días hábiles.
Esta búsqueda de nuevos caminos no es obra de la casualidad, sobre todo porque la manufactura de gasolina en Pemex alcanzó su nivel más bajo desde hace 23 años. El promedio está en 341,000 barriles diarios de enero a octubre de 2016.
Esto no se veía desde 1992 y según datos de la paraestatal, en un año disminuyó 11.4% la elaboración total de gasolinas. Si se compara con lo que se hacía al inicio de esta administración, la producción cayó 18%.
Una variable que afectó la producción, fue la caída en el precio del petróleo y eso causó que el presupuesto de Pemex Refinación se redujera.
Es ahí donde entra el plan de negocios para 2021, donde Pemex espera obtener recursos adicionales por más de 138,000 millones de pesos a 2025.
A pesar de los cambios podemos anticipar que no será sencillo cambiar los hábitos de los consumidores de comprar al otro lado de la frontera.
Para Arturo Román Pozos, residente de Tijuana, comparte la desconfianza en las gasolineras del lado mexicano.
“Con la gasolina de Estados Unidos el carro no me da ningún problema, me da mayor rendimiento y kilometraje y el motor se siente con más potencia. En México siempre es batallar, se sienten los cambios porque si el octanaje que te venden no es el correcto, no trabaja de forma correcta la máquina”.
Atraer inversión implica no solo la llegada de capitales extranjeros, sino recuperar la confianza de los consumidores en las empresas gasolineras locales.
A pesar de los esfuerzos tanto de Pemex como de los gasolineros por dar una imagen diferente a consumidores como Arturo Román, poco se ha logrado. Muchos empresarios gasolineros no permiten que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) verifiquen su operación.
Julio Felipe García Muñoz, delegado de la Profeco en Baja California, explica que cuando se hacen inspecciones a las gasolineras, normalmente se revisan 15 puntos. Primero examinan que cuenten con los sellos de verificación, hologramas, si los precintos fueron violados o alterados.
“También el software con que se manejan las bombas, que las pilas del respaldo estén al 100% por si se llega a apagar el sistema”.
También comprueban que las bombas despachen las cantidades que marcan y que entreguen los litros que cobran.
El delegado reconoce que han encontrado anomalías en las gasolineras del Estado, algunas bombas descalibradas. Para quienes no se dejan revisar, ya se empieza a legislar para que haya sanciones mayores.
La negativa a la revisión es más frecuente en Tijuana, dice el funcionario. El usuario por su parte, una vez que detecta una irregularidad, tiene que denunciar ante Profeco. García Muñoz advierte que con la liberación de los precios de la gasolina, estarán pendientes del comportamiento comercial, cambios de precios o cobros indebidos.
En Baja California hay más de 400 estaciones de gasolina. Aproximadamente, venden 200 millones de litros al mes. Las empresas generan más de 9,000 empleos directos y 2,500 indirectos.
De acuerdo con la Secretaría de Energía, al 12 de diciembre, autorizaron 154 permisos para la importación de gasolinas y 232 para diésel.
De los permisos otorgados para la importación de combustibles, varios son para empresas asentadas en Baja California, como es el caso de Energéticos Internacionales; Grupo Comercial de México; Petro Smart Combustibles; Abastecedora de Combustibles del Pacífico; Combustibles Mar de Cortés y Eco Comercializadora.
Los primeros permisos, —con vigencia de un año— para importar diésel y gasolinas que obtuvieron empresas instaladas en Baja California, suman 685 millones de litros.
Cuando la empresas gasolineras alcanzan el límite de importación, pueden volver a solicitar otro permiso con más volúmenes.
Una de las empresas que ya gozan del permiso de importación de combustibles es Eco Comercializadora S.A. de C.V.
Mejor conocida como Grupo Eco, la empresa ya ha comenzado a diseñar sus gasolineras sin la imagen institucional de las franquicias de Petróleos Mexicanos, pues así lo permite la Reforma Energética.
La paradoja es que por lo pronto, Eco sigue despachando el combustible comprado a Pemex.
En el caso de la importación de gas L.P., otorgaron 136 permisos desde el 1 de enero de 2016, así como 29 permisos de importación de turbosina que se encuentran vigentes.
El panorama no es alentador para el gremio gasolinero debido a que esto también abre la puerta para que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) pueda cobrar a más usuarios el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Los gasolineros calculan que tan solo de IEPS, el gobierno federal obtendrá más de 280 mil millones de pesos durante 2017. Para los empresarios, de cumplirse con lo establecido quizá haya competencia, pero también más recaudación y para muchos, más pobreza.