UNO DE LOS PROBLEMAS más insidiosos de la pasada temporada de elecciones fue que muchos demócratas liberales fueron consumidos por falsas teorías conspiratorias. Ellos las difundían en Facebook y Twitter, solo leían sitios web que confirmaban lo que ellos deseaban creer y, sin saberlo, se tragaron con deleite la propaganda rusa. En otras palabras, al igual que los conservadores a los que desprecian, demasiados liberales han estado dentro de una burbuja de medios de comunicación que los ha aislado de la realidad.
Algunas de las fantasías más ruinosas tienen que ver con la razón por la que el senador Bernie Sanders no logró obtener la nominación demócrata y la forma en que se había desempeñado contra Donald Trump. La que es fácilmente la segunda afirmación más ridícula acerca de Sanders dice que el Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés) era una especie de monolito que orquestó la nominación de Hillary Clinton contra la voluntad “del pueblo”. Esta idea fue inmensamente popular entre los absolutistas que se declararon en contra de votar por Clinton en cualquier circunstancia debido a que la elección primaria demócrata había estado amañada.
El DNC, al igual que el Comité Nacional Republicano, es una organización impotente, con muy poco poder. Lo que hace es recaudar fondos, organizar la Convención Nacional Demócrata y conjuntar la plataforma del partido. No posee ninguna autoridad para coordinar el gasto con ningún candidato sino hasta que se haya seleccionado al nominado del partido.
La primera gran crítica este año fue que el DNC había patrocinado “únicamente” seis debates entre Clinton y Sanders, en una especie de conspiración para obstaculizar al senador por Vermont. Esta furia se basaba en la ignorancia: en primera instancia, el DNC anunció que patrocinaría seis debates en 2016, justo como lo hizo en 2008 y 2004 (en 2012, Barack Obama se postulaba para la reelección). Los debates cuestan dinero, y cuanto más se gaste en ellos, menos dinero estará disponible para la elección general. Además, existe una creencia razonable entre los expertos en política de que hacer que los nominados se ataquen el uno al otro una y otra vez perjudica sus oportunidades de ganar en la elección general.
Aun así, frente a la furia de los partidarios de Sanders, el DNC patrocinó nueve debates, más de los que había organizado en casi 30 años. Obsérvese que estos fueron únicamente debates patrocinados por el DNC. También hubo 13 foros, patrocinados por otros. Esto suma 22 debates y foros, 14 de los cuales fueron solo para dos candidatos, Clinton y Sanders. Compárese esto con 2008: 17 debates y foros con entre seis y ocho candidatos; solo en seis de ellos hubo dos candidatos, menos de la mitad de los realizados en 2016.
La siguiente teoría conspiratoria adoptada por los partidarios de Sanders fue que los debates del DNC se realizaron en noches en que nadie los vería. Dos de ellos tuvieron lugar en sábado, dos en domingo, tres en jueves, uno en martes y uno en miércoles. Sin embargo, los debates realizados en sábado, que según los fanáticos de Bernie nadie vería, ocuparon el tercero y el quinto lugar entre los debates más vistos.
A continuación se encuentra la tristemente célebre revelación de los correos electrónicos del DNC que “demostraron” que dicho Comité había influido a favor de Clinton. Esta teoría conspiratoria se basa en la ignorancia. Casi todos los correos electrónicos que pusieron en marcha la acusación de “amaño” eran de mayo de 2016. Incluso en el más ridículo de los mundos de ensueño, es posible que Sanders no hubiera podido ganar la nominación después del 3 de mayo: en ese momento necesitaba 984 delegados jurados más, pero solo quedaban 933 en las contiendas posteriores.
Según una fuente de inteligencia de Europa Occidental, los piratas informáticos rusos deseaban que los correos electrónicos del DNC fueran revelados poco antes de la Convención Demócrata con la esperanza de sembrar el caos. Y eso fue lo que ocurrió. Casi nunca se mencionó el hecho de que las fechas de los correos electrónicos más controvertidos hayan sido posteriores a que resultara imposible que Sanders ganara.
Esto fue lo que ocurrió en el mundo real: Clinton obtuvo 16.9 millones de votos en la elección primaria, en comparación con 13.2 millones de Sanders. En otras palabras, el senador perdió la nominación debido a que obtuvo una cantidad mucho menor de votos.
Los partidarios de Sanders con frecuencia muestran encuestas de principios de la primavera, que señalan que él pudo haber tenido un mejor desempeño contra Trump. Pasan por alto el hecho de que Sanders nunca enfrentó una campaña real contra él. Clinton jugaba el juego a largo plazo en las elecciones primarias, atacando a Sanders lo suficientemente fuerte como para ganar, pero lo suficientemente suave como para evitar ganarse la enemistad de sus partidarios.
Entonces, ¿qué habría pasado si Sanders hubiera sido aplastado por un oponente real, por alguien a quien no le importaba ganarse la enemistad de su base de votantes? He visto el libro de oposición armado por los republicanos para Sanders, y es brutal. Los republicanos lo habrían destrozado.
Estas son algunas muestras de lo que le habían reservado a Sanders, tomadas directamente del libro de juego republicano. Él piensa que la violación está bien. En 1972, cuando tenía 31 años, Sanders escribió un ensayo ficticio en el que describió a una mujer que disfrutaba al ser violada por tres hombres. Sí, hay una explicación para ello, la cual es larga y complicada, justo como aquella que deja claro por qué la historia de los correos electrónicos de Clinton es una tontería. Y todos sabemos lo bien que funcionó.
Luego está el hecho de que Sanders estuvo desempleado hasta que tuvo alrededor de 35 años y que le robó la electricidad a un vecino cuando no pudo pagar la factura, además de que apoyó un proyecto de ley para trasladar los desechos nucleares de Vermont a una comunidad hispánica pobre de Texas, donde podían ser vertidos. Casi podemos ver las palabras “Racista ambiental” en las marquesinas republicanas. Y si tú no puedes hacerlo, yo ya lo he hecho. Se encontraban en el libro de investigación sobre la oposición de los republicanos.
Otras joyas: Sanders violó las leyes de finanzas para las campañas y criticó a Clinton por apoyar el proyecto de ley contra el crimen de 1994 que él había aprobado. Su argumento a favor de la atención sanitaria universal también pudo haber sido usado en su contra, pues fracasó en su estado natal de Vermont debido a sus costos excesivos. Los republicanos también tienen un video de Sanders en un mitin de 1985, organizado por el gobierno sandinista de Nicaragua. En él, medio millón de personas coreaba “Aquí y allá/el yanqui morirá”, mientras que el presidente Daniel Ortega condenaba el “terrorismo de Estado” de Estados Unidos. Sanders dijo, frente a las cámaras, que apoyar a los sandinistas era un acto “patriótico”. Y esta es solo una pequeña muestra de lo que los republicanos tenían bajo la manga.
¿Pudo haber ganado Sanders? Bueno, Trump ganó, así que cualquier cosa es posible. Sin embargo, los partidarios de Sanders que sacan el pecho y declaran arrogantemente que Trump definitivamente habría perdido contra su candidato merecen ser ignorados.
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Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek