La radiación de los celulares es dañina

A pesar de que en las últimas
décadas se ha llevado a cabo un gran número de estudios para analizar si las
ondas de radiofrecuencia (RF) ponen en riesgo la salud de los usuarios, la
respuesta es ambigua, señala Emilie van Deventer, directora del Programa de
Radiación del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes de
la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las ondas RF de los celulares son “una
forma de energía electromagnética
que se encuentra entre las ondas de radio FM y las microondas, una radiación no ionizante; no son lo
suficientemente fuertes como para causar cáncer pues, a
diferencia de los tipos más potentes de radiación (ionizante), estas no pueden
romper los enlaces químicos en el ADN”, explica en su sitio web la Sociedad
Estadounidense contra el Cáncer (ACS, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, Emilie van Deventer señala
que la OMS investiga el asunto de nuevo. “Si bien hay falta de evidencia,
también es cierto que hay riesgos
potenciales a largo plazo, especialmente relacionados con tumores en la
cabeza y en el cuello”.

La ACS también aborda la cuestión: “Cuanto
más cerca esté la antena (del celular) a la cabeza (del usuario), se espera que
mayor sea la exposición de la persona a la energía de la RF”.

Existen además investigaciones que
vinculan el uso del celular con el cáncer
de piel y el cáncer testicular. El problema, apunta Van Deventer, es que
“ciertos tipos de cáncer no son detectables hasta muchos años después de las interacciones que causó el tumor, y
como el uso de los celulares no se popularizó hasta los años 90, los estudios
epidemiológicos sólo pueden evaluar aquellos cánceres que se hicieron evidentes
en periodos de tiempo más cortos”.

Hasta el momento, el trabajo más grande que se ha realizado
es Interphone, una investigación
a gran escala que fue coordinada por la OMS a través de su Agencia
Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés)
y en la que se analizaron datos de 13 países, entre ellos Reino Unido, Australia,
Japón y Canadá, y el uso del celular en más de 5 mil personas con tumores
cerebrales y en otro grupo similar de personas sin tumores.

“No se encontró vinculación entre el desarrollo de
gliomas y meningiomas (tumores cerebrales) con el uso de teléfonos móviles por
más de 10 años”, asegura Van Deventer, “pero hay algunas indicaciones de un posible riesgo de gliomas entre el 10 por
ciento de las personas que dijeron haber usado con más frecuencia sus celulares.
Los investigadores concluyeron que los sesgos y errores le restan fuerza a
estos resultados”, agrega.

Al final, la IARC clasificó las radiofrecuencias
electromagnéticas como “posibles
carcinógenos para los humanos”, una categoría “que se utiliza cuando la
relación causal se considera fiable pero las oportunidades, sesgos o
confusiones no pueden gestionarse de forma razonable”, explica Van Deventer.

La OMS espera publicar a fines de 2017 una “evaluación
de riesgos oficial” sobre esta cuestión, cuenta Van Deventer. Mientras tanto, algunos
sostienen que es mejor prevenir que curar. Las recomendaciones son sencillas: usar
el ‘manos libres’ para mantener
los teléfonos lejos de la cabeza, limitar el número y duración de las llamadas y utilizar el celular en zonas de buena recepción –así,
trasmite con una potencia de salida reducida–.