La victoria de Donald Trump en los comicios presidenciales del pasado 8 de noviembre ha sacado de las sombras a algunos sectores de la extrema derecha estadounidense, los cuales se han hecho visibles en las calles, en las redes y hasta han podido alcanzar un lugar en la Casa Blanca, todo en la última semana.
Las denuncias que se han hecho en las redes sociales desde el pasado martes van desde esvásticas y consignas nazis pintadas en Filadelfia, cantos xenófobos en liceos de Nueva York, cartas amenazantes distribuidas en los buzones, hasta insultos y ataques en los campus universitarios, y agresiones contra mujeres afrodescendientes y musulmanas.
Esto por mencionar los casos que se han dado a conocer.
También están los posicionamientos hechos por grupos neonazis y del Ku Kux Klan, que a lo largo de la campaña presidencial de Donald Trump manifestaron su apoyo al republicano y que ahora con el triunfo consumado ven con agrado la presidencia del magnate inmobiliario.
El primero en manifestarse fue el grupo supremacista Los Leales Caballeros Blancos de Pelham, N.C., que en su sitio web convocó al “desfile de la victoria”. De acuerdo con la Liga Antidifamación, el grupo tiene entre 150 y 200 miembros y es “quizás el grupo más activo de Klan en los Estados Unidos hoy”. El año pasado, esta agrupación protestó en Carolina del Sur contra la retirada de la bandera confederada del Capitolio estatal.
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Ese mismo día, en redes sociales surgieron los primeros reportes de personas quemando sus tenis New Balance a raíz de las declaraciones que hiciera Matt LeBretton, vicepresidente de asuntos públicos de la compañía bostoniana de calzado deportivo, a The Wall Street Journal. Aunque LeBretton dijo sentir que las cosas se “moverán en la dirección correcta” en cuanto Trump suceda al presidente Barack Obama en respuesta a una pregunta sobre el acuerdo comercial de la Asociación Transpacífica, una iniciativa liderada por Obama y a la que opone por Trump, la cita fue repudiada por algunos sectores.
Sin embargo, el comentario fue bien recibido por otros grupos, de los cuales se ha desmarcado la firma, como es el caso del blogger neonazi Andrew Anglin, quien declaró a New Balance los “Zapatos oficiales de la gente blanca”.
“Soy un chico de Nike. O más bien, lo era “, escribió Anglin en su popular sitio web Daily Stormer, que promueve una agenda antisemita y la supremacía blanca. “Es hora de entrar a bordo con New Balance ahora. Su acto valiente acaba de convertirlos en la marca oficial de la Revolución Trump”, comentó el pasado fin de semana.
Anglin dijo a sus lectores que New Balance sería su “uniforme” y afirmó que deberían ver la declaración de la compañía, sacándola de contexto, como “un gesto para apoyar a los blancos y para apoyar a la manufactura estadounidense”.
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Junto a estos posicionamientos, las agresiones contras las minorías han ido en aumento. Horas después de la victoria electoral de Trump, un estudiante de la Escuela Tandon de Ingeniería de la Universidad de Nueva York supuestamente halló “Trump!” escrito en una puerta de la sala de oración de la Asociación de estudiantes Musulmanes.
En la Universidad Villanova, en Filadelfia, el Departamento de Seguridad Pública investiga un incidente en el que una estudiante negra fue agredida por hombres blancos al grito de “Trump, Trump, Trump!”
Una fuente universitaria con conocimiento del evento dijo a la agencia The Associated Press que todo ocurrió el jueves por la noche cuando la estudiante, que no ha sido identificada, estaba caminando a través de un túnel en el campus, donde se encontró con varios hombres blancos quienes corrieron hacia ella, gritando el nombre del nuevo presidente electo. Un sujeto la golpeó con fuerza contra el suelo, haciéndola golpear la cabeza, dijo la fuente. Según la policía, la mujer no resultó gravemente herida, pero sigue siendo sacudida por el incidente. Los hombres involucrados en el incidente no han sido identificados.
En el Estado de Washington, un educador relató: “en la cafetería el miércoles en el almuerzo, algunos [alumnos] comenzaron a corear ‘Construyan el muro’. En mi clase algunos alumnos gritaban ‘si no nacieron aquí, hagan las valijas'”.
En Georgia, una profesora del condado de Gwinnett dijo que le dejaron una nota en la clase el viernes pasado diciéndole que su pañuelo musulmán “ya no está permitido”. “¿Por qué no se lo ata al cuello y se cuelgan con él …”, decía la nota recibida por Mairah Teli, de 24 años, que enseña artes lingüísticas en Dacula High.
“Siento que los niños se sienten seguros haciendo comentarios racistas o sexistas a causa de él”, dijo a The Atlanta Journal-Constitution. La vocera de las Escuelas del Condado de Gwinnett, Sloan Roach, dijo en un correo electrónico enviado al mismo medio que el distrito está “haciendo todo lo posible para identificar a la persona que escribió y dejó esta nota”.

Manifestantes protestan por la victoria del presidente electo Donald Trump en Denver, Colorado, el 10 de noviembre. Foto: AFP
Una estudiante musulmana de la universidad de San Jose relató que un hombre blanco había intentado arrancarle su velo, llegando casi a asfixiarla. Otra estudiante de la universidad de Ann Arbor, en Michigan, dijo haber sido abordada por un hombre que amenazó con prenderla fuego con su encendedor si no se quitaba el chador.
The Independent reportó la semana pasada que una estudiante de la Universidad Christian Baylor, Texas, caminaba a casa después de una clase cuando un hombre la empujó hacia la calle gritando “no se permiten negros en la acera”.
En la ciudad de Missoula, en Montana, se distribuyeron volantes del American Nazi Party en zonas residenciales, acusando a los judíos de controlar los medios. La sinagoga local solicitó a la policía un refuerzo de la seguridad. Mientras que en Nueva York, aparecieron esvásticas pintadas en el barrio de Brooklyn, llevando a la policía a abrir una investigación.
Del martes al viernes, el Southern Poverty Law Center (SPLC), que comenzó a censar los recientes desbordes racistas, registró más de 200 de estos actos contra negros, mujeres, miembros de la comunidad LGBT.
Precisamente en este clima inquietante, Trump nombró como alto consejero de la Casa Blanca a Steve Bannon, un ultra-conservador conocido por sus nexos con supremacistas blancos.
El nombramiento levantó críticas de asociaciones antiracistas, que lo vinculan muy estrechamente con la corriente “alt right”, que simpatiza con la supremacía blanca.
La Liga Antidifamación (ADL), una organización contra la discriminación de los judíos, criticó el nombramiento de Bannon señalando que “él y su alt-right son hostiles al núcleo de valores estadounidenses”, dijo en Twitter su presidente Jonathan Greenblatt.
“Los supremacistas blancos serán representados en los más altos niveles en la Casa Blanca de Trump”, dijo un portavoz del líder de la minoría del partido Demócrata en el Senado, Harry Reid.
Y aunque, la jefa de campaña de Trump, Kellyann Conway, rechazó la imagen de Bannon como un hombre racista. Grupos supremacistas se congratularon de la decisión. David Duke, un ex líder del KKK que perdió su contiende para el Senado la semana pasada en Louisiana, calificó la incorporación de Bannon como una “excelente” decisión. “Tiene sentido para mí”, añadió a su vez Brad Griffin, autor del sitio web nacionalista nacional Occidental Dissent. Bannon “mantendrá Trump a las promesas que ya ha hecho durante la campaña”, agregó