En sus marcas, listos… ¡datos!

MIENTRA MÁS DE 40,000 CORREDORES se preparaban para la Maratón de Chicago, este 9 de octubre, Karen Smilowitz, profesora de ingeniería y su equipo de alumnos de la Universidad Northwestern, adaptaban el monitor del evento con un sistema que recopilaría información sobre la carrera —mapa de la ruta, densidad de corredores, ubicación de los corredores líderes, temperatura actual, capacidad de los pabellones médicos— para proyectarla en una pantalla gigante instalada en el centro de comando: una tienda de campaña ubicada en Grant Park, donde los organizadores de la carrera y miembros del personal médico estarían reunidos para supervisar la maratón, asegurar que todo marchara correctamente, y responder a las emergencias.

En la ruta, los corredores pasan por puestos de control cada 5 kilómetros. Sin embargo, la distribución de los corredores entre los marcadores es irregular. Allí entra en juego el programa de Smilowitz: su equipo está produciendo un modelo de la carrera en tiempo real, para lo cual combina datos de las maratones de Chicago anteriores con actualizaciones de los puestos de control. El sistema analiza la información y, por ejemplo, puede predecir dónde estarán los corredores si la temperatura se eleva bruscamente. De esa manera, el personal puede prever cuántos corredores podrían pedir ayuda en los pabellones de asistencia para transferir voluntarios a donde sean necesarios.

La carrera no se dirige sola. En la Maratón de Chicago de 2007, los funcionarios dejaron que los participantes corrieran tres horas y media, hasta que la alta humedad y temperaturas otoñales récord los forzaron a detener la carrera parcialmente. Para entonces, la gran cantidad de corredores deshidratados había saturado muchos de los pabellones médicos y numerosas estaciones de hidratación.

Desde entonces, los funcionarios de la maratón han utilizando un centro de comando y el programa de Smilowitz para comunicarse con más eficacia y prepararse para emergencias.

El grupo de Smilowitz ha adaptado el programa para otras carreras, incluida la Maratón de Houston y Shamrock Shuffle, una carrera anual de 8 kilómetros que se lleva a cabo en Chicago. El equipo espera comercializar su sistema para otros eventos deportivos de gran escala, así como conciertos y desfiles; y pretende expandirlo para recoger datos sobre los espectadores de la carrera.

Eso será todo un desafío. Los organizadores de la Maratón de Chicago anticipaban la presencia de 1.7 millones de aficionados a lo largo de la ruta de este año. Y Smilowitz quiere vigilarlos a todos.

Publicado en cooperación conNewsweek/ Published in cooperation with Newsweek