El Papa Francisco visitó este
viernes el que fungió como campo de concentración nazi, Auschwitz-Birkenau, en
Polonia, en donde fueron exterminados más de un millón de personas, la mayoría de
ellos judíos, durante la Segunda Guerra Mundial, hace 70 años.
Luego de realizar un recorrido
por el campo completo en silencio total, el pontífice se encontró con 10
supervivientes, autoridades polacas y judías, y el grupo conocido como “los
justos entre las naciones”, quienes protegieron y ocultaron a judíos en aquel
tiempo.
Janina Iwanska de 86 años, católica,
fue colocada en el campo en agosto de 1944, luego del mayor alzamiento civil
contra la Alemania Nazi, en el que Varsovia se le enfrentó durante dos meses.
“Me emocionó ver al papa.
Quería arrodillarme ante él, pero me abrazó, me dio dos besos. Ha sido el mayor
regalo que me ha dado la vida por todo lo que he vivido (…) Francisco me parece
que vino porque fuimos rescatados, porque dentro del campo nada dependía de
nosotros. Alguien veló por nosotros”, dijo la mujer a AFP.
Tatuado con el número 136223, Alojzy
Fros fue detenido en abril de 1943 por conspiración. El hombre sostiene que es
importante hablar sobre la situación en Europa y que los derechos de los
refugiados deben formar parte de la lucha que mantiene el Papa.
“Hemos perdonado y nos
han perdonado. No hay que hablar tanto del pasado, hay que recordarlo y hablar
a los jóvenes para que los horrores de la Segunda Guerra Mundial no se repitan (…)
No podemos volver a vivir ese horror. Están ocurriendo en este momento cosas
terribles, como el asesinato del cura dentro de una iglesia en Francia”, declaró
a AFP.
“Señor, ten piedad de tu
pueblo. Señor, perdón por tanta crueldad”, es la inscripción que el Papa Francisco
ha dejado plasmada en el libro de Honor.
Fros de 99 años, autor del
libro “Mi historia”, dijo que mantiene un recuerdo imborrable en su memoria, durante
los primeros dos meses de su detención en la enfermería de Auschwitz vio una
puerta entreabierta con una pila de cuerpos humanos desnudos amontonados unos
sobre otros.
“Después supe que eran
prisioneros considerados no aptos que habían sido eliminados con una inyección
al corazón (…) “Cuando cierro los ojos aún veo esa imagen. No la olvidaré
jamás”, confesó consternado.