Investigan en Australia tortura a menores en centro de detención

La difusión de grabaciones que documentan las condiciones de maltrato y tortura a las que son sometidos menores de edad en un reformatorio en Australia han conmocionado a la población y al gobierno de ese país, el cual ordenó este martes una investigación para dar con los responsables.

Las imágenes fueron difundidas por la cadena pública ABC. En éstas dan cuenta de las condiciones a las que son sometidos los menores en un centro de detención para delincuentes juveniles en el Territorio del Norte. En los videos se ve a los guardias golpeando a los adolescentes y rociándolos con gas lacrimógeno.

Las escenas fueron filmadas en 2014 y 2015. ABC no ha revelado cómo las consiguió, en nombre de la protección de las fuentes.

Una de las grabaciones muestra una pequeña celda, sin ventanas en la que se encuentra un adolescente encerrado. De pronto entran tres guardias, lo tiran al suelo, lo desnudan y se van con su ropa. El niño se lanza contra la puerta pero después se va a sentar a un rincón, baja la cabeza y se coge las piernas.

El primer ministro, Malcolm Turnbull, se mostró “horrorizado” ante las imágenes e informó que va a crear una comisión de investigación en colaboración con las autoridades del Territorio del Norte. “Como todos los australianos, estoy profundamente impactado, impactado y horrorizado por esas imágenes que muestran los malos tratos a niños del centro de detención Don Dale”, afirmó.

El programa difundido el lunes por ABC muestra a guardias desnudando a los adolescentes, entre los cuales hay numerosos aborígenes, y rociándolos con gas lacrimógeno. Otros son recluidos en aislamiento durante semanas.

En uno de los vídeos más impactantes se ve a un chico de 17 años encadenado a una silla por los tobillos, las muñecas y el cuello y abandonado allí durante dos horas, con una capucha en la cabeza. “Relájate (…) Volveremos a visitarte. No te queremos mantener así”, le dice al adolescente uno de los guardas.

Otra grabación, de 2014, muestra a los cuidadores cuando rocían con gases lacrimógenos una celda donde se encuentra media docena de jóvenes y, entre risas, arremeten contra ellos sin ningún intento de negociar o tranquilizar a los menores.

Jake Roper, uno de los niños aborígenes que aparecen en esas imágenes, ingresó en Don Dale por robar un coche mientras se encontraba sin hogar. Roper, que se pasó 15 días en una celda de aislamiento por intentar escaparse, recuerda que el tiempo que pasó internado en el reformatorio fue “básicamente tratado como un animal”.

“Necesitamos una investigación exhaustiva, rápida, para esclarecer lo ocurrido y la cultura que ha permitido que se produzca y se mantenga escondido durante tanto tiempo”, aseguró el primer ministro.

El Territorio del Norte tiene una de las tasas más elevadas de criminalidad en Australia, y los aborígenes representan más de dos tercios de la población carcelaria.

Según Amnistía Internacional, los niños aborígenes tienen 26 veces más de posibilidades de ir a prisión que otros niños, por la falta de oportunidades educativas, elevado desempleo y toxicomanías.

Human Rights Watch (HRW) aseguró que hacía mucho tiempo que pedía al gobierno que reaccionara a los abusos cometidos en los centros de detención para delincuentes juveniles. La situación en el Territorio Norte, afirma HRW, no es más que la punta del iceberg.