En el 2015, a través de
análisis que realiza a embarazadas con previo consentimiento, el ISSEA detectó dos casos
de mujeres con VIH que debieron seguir un protocolo específico para el parto y
el tratamiento de sus hijos al nacer, para evitar transmitirles el virus. En total, la instancia de salud realizó en promedio 13 mil 700 pruebas, según comentó
Enrique Flores Bolaños, director de Atención Primaria a la Salud del ISSEA.
El instituto registra alrededor
de 28 mil nacimientos anuales, de los cuales son entre 15 y 16 mil los que se
atienden en alguno de los hospitales que dependen del sector salud, de esas al
menos en el 2015 se les practico esta prueba casi al 82 por ciento de las
mujeres con el fin de evitar la trasmisión del VIH o la sífilis.
“Una embarazada paciente que
tiene VIH no se le manda a un trabajo de parto normal porque a la hora de bajar
el producto en el canal del parto viene el contacto con la sangre con los
fluidos y si el bebe no tenía ningún problema, ahí puede infectarse”, explicó Flores Bolaños.
En lugar de un parto natural, se
programa de inmediato una cesárea y desde el primer momento del nacimiento se
les da el tratamiento antirretroviral tanto al recién nacido como a la madre.
Hasta mayo del 2016, el ISSEA ha
realizado 7 mil 55 pruebas a embarazadas por lo cual se prevé que al final del
año llegarán a las 14 o 15 mil pruebas.
Además del tratamiento con
medicamentos, una de las principales indicaciones que reciben las madres es que
no pueden amamantar a sus hijos, Flores Bolaños aclaró que aunque el ISSEA es
promotor de la lactancia materna desafortunadamente estos son casos especiales
en donde no les pueden permitir que alimenten a sus hijos porque se ha visto
que el virus puede trasmitirse a través de la leche materna.