Cuba se prepara para una segunda invasión estadounidense

Los pobres de Cuba
son muy, muy pobres pero ese país no luce arruinado por la pobreza como, por
ejemplo, India, donde yo vivo. Las personas han padecido un régimen político
represor, con una economía prácticamente cerrada, durante más de 50 años y los
jóvenes deben ir al extranjero si desean tener el tipo de oportunidades que
están disponibles en su propio país para los indios con aspiraciones.

Prácticamente
todas las personas, incluidos los empleados gubernamentales, los médicos y los
catedráticos, tienen niveles de ingresos desesperadamente bajos, pero para
compensar lo anterior, en términos de pobreza, los servicios de salud y educación
son gratuitos. Es posible ver algunos signos de pobreza cuando uno viaja por las
áreas rurales, como la ausencia de agricultura organizada.

Después de unas
muy breves vacaciones de ocho días, fui a Estados Unidos el mes pasado,
deseando visitar nuevamente aquel país tan cordial y amistoso. En las ciudades,
muchas de ellas con antiguas plazas y calles con edificios distintivos y casas
alegremente pintadas, hay cafés y música aparentemente por todas partes, un mar
de color y una calma derivada de la ausencia de tráfico.

Sin embargo, no
estaba de visita como periodista y no sostuve entrevistas de largo alcance, por
lo que las que siguen son las breves impresiones de un turista.

“¿Cuánto tiempo
estará aquí y a dónde irá?”, me preguntó el oficial estadounidense de
inmigración cuando llegué a Miami para una conferencia de la Red de Innovación
de la Escuela Kellogg de Administración de Empresas antes de viajar a la
cercana La Habana.

“Cinco días, y
viajaré a Cuba”, respondí. “¿A dónde?”, preguntó en forma bastante severa. “A
Cuba,” respondí de forma irreflexiva. Me preguntó otra vez, de forma más
amenazadora, con mi pasaporte y mi pase de inmigración todavía en sus manos.
“Oh,” dije, sonriendo, “lo siento, voy a las Islas Caimán, a Gran Caimán” (mi
siguiente aeropuerto de tránsito). Esto hizo que sonriera de una manera
bastante macabra y condescendiente, y que me entregara mis papeles.

Al parecer, esta
es la ambivalencia de los funcionarios de Florida hacia su vecino socialista
que Estados Unidos boicoteó y rechazó durante más de 50 años hasta que las
relaciones diplomáticas entre ambos países fueron restauradas en julio pasado.

Las relaciones se
interrumpieron en 1961, el año en que Cuba repelió en tan sólo tres días una
infortunada invasión paramilitar patrocinada por la CIA en Bahía de Cochinos,
al sur de la Isla. A esto siguió la crisis de los misiles cubanos en 1962, cuando
el riesgo de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética pudo
evitarse gracias a un acuerdo en el que se estableció la independencia de Cuba
y el bloqueo estadounidense.

Todo lo anterior
puede hacer que los izquierdistas moderados sientan empatía por los
revolucionarios al celebrar el fracaso de Bahía de Cochinos en un museo en Girón,
al lado del mar. Es posible criticar instintivamente a un país capaz de
bloquear a una isla durante tanto tiempo y también condenar a los
cubanoestadounidenses que huyeron, principalmente a Florida, cuando Fidel
Castro tomó el poder, y cuya influencia política en Washington, D.C., mantuvo
incomunicada a la Isla.

Otro recordatorio
es el mausoleo construido en Santa Clara en honor al Che Guevara, quien, junto
con Castro y otros, llevó a la victoria a los revolucionarios en 1959 contra el
General Fulgencio Batista, el dictador de ese país.

Ahora, Cuba se
prepara para una segunda invasión en septiembre, cuando comiencen los vuelos
programados directos desde Estados Unidos; seis aerolíneas encabezadas por American
y JetBlue han sido aprobadas por Washington para realizar hasta 20 vuelos
diarios a La Habana, así como varios vuelos más a otras ciudades (además de los
vuelos chárter actuales).

Esto está siendo
bien recibido debido a la actividad económica que habrá de generar. Sin
embargo, las personas mayores temen una invasión cultural, cuyas víctimas
serían especialmente los jóvenes.

“Es importante que
los jóvenes se den cuenta de que el embargo comercial de una nación nos mantuvo
en crisis durante todos estos años, y no se debe permitir que nadie olvide
esto”, nos dijo un conferenciante universitario de edad madura, evitando
mencionar a Estados Unidos con la misma precaución que mostraba todo el mundo
al hablar de temas políticos.

Esto nos lleva a
hablar acerca de la reciente visita del Presidente Obama a La Habana, donde
hizo frente a una difícil conferencia de prensa con el Presidente Raúl Castro,
de 85 años, hermano menor de Fidel, el líder revolucionario y antiguo
primer ministro y presidente. Raúl dejó claro que había límites en la medida en
que el gobierno respondería ante la presión estadounidense para suavizar al régimen
actual.

“Raúl y Fidel defienden
tales límites, pero el riesgo es que, cuando se vayan, los estadounidenses
engullan todo el lugar,” dijo nuestro amigo.

‘Antes de que se
eche a perder’

Las personas
suponían que íbamos a Cuba “antes de que se eche a perder”. Y ahí estábamos,
justo a tiempo antes de los vuelos directos desde Estados Unidos, pero no con
la suficiente anticipación. Aunque era la temporada húmeda, había muchos otros
turistas a nuestro alrededor, como los ha habido cada vez más desde hace un par
de décadas, provenientes de Canadá, España y otras partes de Europa. Algunos de
ellos llegaron mientras estábamos ahí, en un crucero que hace unas semanas
había hecho su primera visita en varias décadas.

Unas cuantas
tiendas de diseñador y de marcas occidentales ya han sido abiertas en las
calles empedradas y en las plazas de la vieja Habana con bienes de lujo que
están muy lejos del alcance incluso de los profesionales de clase media, que
ganan apenas 4.50 dólares a la semana.

Hace dos meses, Chanel
realizó su fastuoso desfile de modas invitando a un público muy exclusivo en el
grandioso Paseo del Prado en el centro de La Habana. Para sumarse al glamour,
los Rolling Stones se presentaron en marzo en un evento al aire libre que
coincidió más con las tradiciones igualitarias de Cuba del último medio siglo.

Sin embargo,
llegamos a tiempo para hospedarnos en el grandioso y viejo Hotel Santa Isabel
de La Habana antes de que el grupo hotelero estadounidense Starwood asuma la
administración del mismo. El Hotel Santa Isabel es una de las varias
propiedades que Starwood administrará para una de las empresas propiedad de
militares que controlan gran parte del turismo en la isla; su marca Sheraton
acaba de construir un moderno hotel cerca del malecón de la ciudad.

Cuba tiene una
gran cantidad de hoteles antiguos y elegantes, muchos de los cuales requieren
distintos grados de renovación. Grupos extranjeros como Meliá de España ya
están ahí, especialmente en balnearios de playa, desde que se les permite la
entrada en la década de 1990.

Otro indicador de
las crecientes relaciones con Estados Unidos es una tarjeta de crédito bancario
para Cuba, emitida por el Banco Stonegate, con sede en Florida, para que los
ciudadanos estadounidenses puedan usarla para retirar dinero.

Nosotros llevamos
libras británicas y unos cuantos dólares estadounidenses que podemos cambiar
fácilmente en los bancos; sorprendentemente, mi credencial de prensa del
gobierno indio era aceptada como prueba de identidad cuando no llevaba conmigo
mi pasaporte. Algunos hoteles (nos dijeron que únicamente aquellos que son
propiedad de militares) aceptan tarjetas de crédito europeas, y existen unos
cuantos cajeros automáticos.

No necesitas
Coca-Cola

¿Cuánto cambiará
Cuba? Su atractivo consiste en combinar el hecho de ser una reliquia del pasado
con un poco de modernidad, así como sus espléndidas playas y sus antiguas
ciudades. “Todo el mundo quiere venir a Cuba antes de que los estadounidenses
la cambien”, dijo uno de nuestros guías. “Uno no viene aquí para consumir McDonald’s
o Coca-Cola.”

Y de hecho, uno no
lo necesita. Las marcas locales de refrescos de cola son bastante buenas. La
comida puede ser monótona: infinitas dosis de emparedados de atún y queso,
remojados quizás con un mojito y ron con cola para el almuerzo, y correosa
carne de res y cerdo por la tarde. Sin embargo, es posible esquivar todo esto,
especialmente con la carne de cordero, el pollo y los ocasionales platos de
pasta.

Existen varios
restaurantes excelentes y no muy caros que sirven una combinación de comida
local e internacional. Comí uno de los mejores platos de rogan josh (un
platillo tradicional indio) de toda mi vida en el restaurante de jardín Sol y
Son, anexo a una hermosa casa antigua en el popular barrio turístico de
Trinidad.

Hay mucho dinero
que ganar con el flujo de turistas que se espera, y los interiores de los
antiguos edificios están siendo demolidos y reconstruidos. La Habana Vieja,
como se conoce a la parte empedrada de la capital, tiene docenas de sitios de
construcción, pero hasta ahora, la mayoría de ellos han mantenido sus
imponentes exteriores. Viejos Cadillacs, Pointiacs y otras voluminosas e
icónicas limusinas estadounidenses pintadas en colores brillantes han sido
reacondicionadas y renovadas para recibir a los turistas. Resulta indispensable
dar al menos un recorrido limusinas por toda La Habana.

Pero hay problemas

Sin embargo, no
todo está bien detrás de las elegantes fachadas antiguas y de los hoteles y
cafés que cada vez cuentan con más clientes. Cuba es una economía paralizada
que da tumbos con el apoyo de la inestable Venezuela y otros países.
Inevitablemente, China ha entrado y parece haber suministrado la mayoría de los
modernos autobuses que se ven en los caminos, así como automóviles.

Prácticamente no
existe una industria de fabricación, ni siquiera de bicicletas, fuera de un minitaxi
de plástico en forma de burbuja y de color amarillo brillante conocido como CoCo.
La agricultura presenta retrasos debido a la falta de mecanización y de semillas
y fertilizantes modernos.

El campo está
lleno de ingenios azucareros cerrados; ha sido golpeado por el embargo
comercial estadounidense y por una operación ineficiente. De manera
sorprendente para un país tan letrado y con un campo tan rico, las
exportaciones se limitan al tabaco, que incluye los mundialmente famosos puros,
así como el níquel, algunos cítricos y azúcar, lo cual está muy por debajo del
potencial del país.

Ha habido algunas
reformas desde que Raúl Castro asumió el poder de manos de Fidel en 2008, y se
han abierto áreas como algunas granjas, taxis y cafés al sector privado, pero
incluso esto es irregular; escuchamos que los vendedores privados de frutas y
verduras desaparecieron repentinamente de las calles unas cuantas semanas antes
de nuestra visita debido a que dicha reforma fue cancelada, aparentemente
debido al alza de los precios.

Las historias
sobre el estricto y persistente control del gobierno comprenden incluso el
hecho de que Airbnb haya tenido que registrarse ante el gobierno antes de anunciar
habitaciones para alojar visitantes. Me dijeron que, de no haberlo hecho, su
acceso a Internet habría sido bloqueado y se les habría dicho a las personas
que no ofrecieran habitaciones. Ahora, los detalles del pasaporte de los
invitados deben ser enviados a la oficina de inmigración local.

Las personas
estaban dispuestas a responder innumerables preguntas acerca de los problemas y
de las nuevas relaciones con Estados Unidos. Hablaron de que los salarios de puestos
como los de maestro y catedrático universitario son tan terriblemente bajos que
muchos de ellos optan por emigrar o, con el incremento del turismo, deciden desperdiciar
sus talentos fungiendo como guías de turistas.

Existe una
atemorizante escasez de alimentos, con un estricto racionamiento mínimo, aunque
las pequeñas cantidades disponibles pueden adquirirse a precios razonables
utilizando el peso, que es la moneda local.

Las personas
capaces de llevar una vida relativamente cómoda pueden hacerlo debido a que
tienen familiares en el extranjero que les envían ropa y provisiones, y les
ayudan a tener acceso financiero al peso convertible (CUC)
utilizado por los turistas, el cual está ligado al dólar estadounidense y vale
25 veces más que la moneda local.

John Elliott suele
escribir para 
Newsweek desde Nueva Delhi. Su blog se titula Riding the Elephant
(Montar al elefante), y su libro
Implosion: India’s Tryst With
Reality (Implosión: La cita
de India con la realidad) está publicado por
HarperCollins, India.

Publicado en colaboración con Newsweek / Published in colaboration with Newsweek