TV gástrica

SABEMOS ALGO del estómago humano. Sabemos que lo recubre una red de neuronas que envía información directamente al cerebro, y que puede dar órdenes al sistema gastrointestinal sin hablar con el cerebro. Ese “sistema nervioso entérico” es tan independiente funcionalmente que los científicos lo han llamado el “segundo cerebro”; pero aún sabemos poco acerca de su respuesta a distintos fármacos, o qué le pasa cuando tenemos una enfermedad gastrointestinal.

Esto podría estar a punto de cambiar, gracias a unos investigadores de la Universidad de Duke, quienes han ideado la manera de asomarse al sistema nervioso entérico. Lo que hicieron fue implantar diminutos fragmentos de vidrio transparente y resistente dentro de los abdómenes de unos ratones, a los cuales habían modificado genéticamente para que sus neuronas emitieran un fulgor verde al activarse. También instalaron minúsculos pedacitos de titanio impresos en 3-D para que sus intestinos no se movieran, y así observar la actividad neuronal con más facilidad mientras los ratones llevaban a cabo el proceso, relativamente ruidoso y caótico, de digerir sus alimentos.

Las adaptaciones fueron exitosas: el artículo publicado en la revista en línea Nature Communications describe que los investigadores pudieron observar las fulgurantes neuronas verdes cuando se activaban, y recogieron las señales eléctricas que emitían las neuronas. Esto podría esclarecer los misterios médicos que subyacen a una gran variedad de enfermedades conocidas como “trastornos gastrointestinales funcionales”, incluyendo el síndrome de intestino irritable, la constipación y la incontinencia.

Dichos trastornos afectan a casi 25 por ciento de la población y no obstante, los pacientes suelen ser ignorados porque sus médicos no encuentran un problema anatómico. Es más, pocos doctores saben que el segundo cerebro podría ser la causa del sufrimiento de sus pacientes. Pero el invento de la ventana gástrica podría cambiar esta situación, dice Gina Sam, directora del Centro de Motilidad Gastrointestinal en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York. “Creo que esto revolucionará la manera como hacemos pruebas o conceptualizamos esos trastornos. Quiero meter las manos en esto. Necesitamos datos humanos”.

Publicado en cooperación con Newsweek /Published in cooperation with Newsweek